La vuelta al mundo ...

Cuatro sesiones de diapositivas: obras, relatos y proyecciones

15 y 29 de agosto | 12 y 26 de septiembre
Sala de Exposiciones UTDT

Leer crónica por Santiago Villanueva

Rituales de traducción[1]

Una fotografía en blanco y negro presenta la fachada del “One Hotel”, una voz en off algo deshumanizada la describe minuciosamente, la recorre de un lado hacia el otro. Esta imagen es parte de un proyecto de Mario García Torres titulado ¿Alguna vez has visto la nieve caer? donde el artista investiga el momento en que Alighiero Boetti vivió en Kabul durante los años setenta. El texto volvía visibles aspectos imperceptibles: el reflejo de un auto en un vidrio o un personaje detrás de un ventanal en el primer piso del Hotel. Esta pieza condensó muchos aspectos trabajados en las obras y presentaciones que tuvieron lugar en la sala de exposiciones de la Universidad Torcuato Di Tella entre el 15 agosto y el 26 de septiembre de 2014 bajo el titulo: La vuelta al mundo…: la descripción frente a la reflexión formal, el recuerdo personal con la historia, la manipulación de la imagen frente a la atribución científica.

Es imposible no hablar frente a una diapositiva. El proyector posee una temporalidad que la imagen esquiva, su sistema basado en la proyección sucesiva de numerosas imágenes hace que sea inevitable no construir un relato, no apelar a la descripción y no resistirse a llenar de palabras y gestos cada diapositiva.

Las presentaciones fueron el resultado de una invitación a mostrar archivos personales, trabajos en proceso o recortes de clases. Había cierta distención en el uso del proyector que contrastaba fuertemente con una obra como la de García Torres, donde una estructura rígida sobrevolaba cada imagen y cada palabra. Las presentaciones, muchas veces, se caracterizaban por la falta de un orden y la posibilidad de volver atrás en el carretel, de acomodar el foco y señalar sobre la proyección provocando una sombra con el dedo índice. Un aire de nostalgia invadió toda la exhibición, cada invitado desempolvó fotografías o proyectos del pasado recurriendo a la confesión. Había un tono de deseo de retornar a esas imágenes, como si la diapositiva las transformara en más lejanas y por eso mas anheladas.

La otra cara de la Luna y el país de los proyectos perdidos fue la primera exposición de José Emilio Burucúa: una serie de atribuciones pendientes que necesitaban una nueva lectura. Burucúa es uno de los intelectuales que entiende con mayor certeza el hecho de desplazarse sobre las imágenes. Su mirada pocas veces se detiene y las interrupciones son las que permiten volcar nuevos datos. Si la diapositiva hace un eco constante de las propuestas warburgianas, es Burucúa quien mejor las practica. Hubo mucho de El ritual de la serpiente en estas narraciones, muchas veces llevado a un tono detectivesco. Burucúa entiende las imágenes como una memoria que permite dar una continuidad para la cultura visual y es por esto que despliega anotaciones, como un diario con impresiones personales. Como contrapartida la obra de García Torres tiene un fin muy claro: detectar el “One Hotel” en un espacio físico. Aunque esta búsqueda abre caminos que son ajenos a la anécdota en torno a Boetti, la atribución se piensa en otro sentido, el despliegue, estilístico en el caso de las artes visuales, al que lleva una reproducción es el punto más importante, y la concreta atribución, una consecuencia muchas veces innecesaria. Burucúa hizo su presentación con un tono monótono, es extraño que no imprima con su voz algo del entusiasmo de sus palabras, fue repetitivo y los sobresaltos solo sucedieron cuando el proyector cambió de diapositiva. 

Vivi Tellas trabajó con impresiones de su niñez en Los Ángeles. Tal vez el título, Mi padrastro malo, condicionaba cada una de las diapositivas proyectadas, el tono siniestro se daba hasta en las imágenes más simples. Tellas apenas esbozaba oraciones, estaba nerviosa y lo que decía poco aportaba a esas fotografías. A pesar de ser un relato interrumpido, sus palabras cobraron un tono cinematográfico, tal vez por ser Hollywood el escenario. Los movimientos de la niña, su madre, la vida familiar y una mirada perturbadora por detrás de la cámara. Más que una presentación fue una confesión que se revelaba en la última diapositiva donde, como en una obra de Alejandro Cesarco, el calor del proyector desgastaba una imagen de juventud.

La reflexión  sobre el formato estuvo más presente en el trabajo de Martin Legón: Si las cosas fueran señales. Este tenía una particularidad: las diapositivas eran provenientes de diversos lugares a través de compras por internet. Aquí la relación con una historia personal, como en el caso de Tellas y Burucúa, se disolvía. Estas fotografías anónimas, prototípicas de la clase media estadounidense anteriores a la década del setenta, habilitaban a una reflexión sobre los usos de la imagen. La lectura la aproximaba al trabajo de García Torres, el texto corría en un camino paralelo y habilitaba cuestionamientos para esbozar conclusiones. Legón observó unas 18000 diapositivas, dato que no es menor, para llegar a esta selección. Su lectura giraba en torno a algunos pensamientos sobre la historia de la fotografía y su carácter figurativo, sus vínculos con el conceptualismo y los cambios que se produjeron en estas últimas décadas. Legón ve mayor distancia y una pérdida de ansiedad en el uso de la cámara y esto tal vez intensifica la correspondencia textual: las palabras que antes ocupaban el dorso de la imagen hoy están en su frente.

Leandro Katz recurrió a una clásica explicación de su Proyecto Catherwood. Se disculpó por la falta de tiempo, acomodó numerosas veces el foco, señaló y retrocedió en algunas diapositivas. Lo particular era ver esas imágenes proyectadas, ya que la gran mayoría de las veces son exhibidas en papel. El trabajo sobre la luz en ese proyecto es una de los aspectos más importantes, sobre todo desde que el artista logra hacer tomas de las construcciones mayas en las noches, muchas veces utilizando luz infrarroja. Su mano extendida compara los asombrosos dibujos de Catherwood con las pirámides restauradas, el reencuentro de esos dos momentos supera la mera comparación y da a la imagen un carácter temporal.

Pienso las diapositivas como una influencia importante para la fotografía argentina de la última década. La luz genera ese tono melancólico de un momento próximo ansiado. Así la obra de Guillermo Ueno, como cientos de fotógrafos que retrataron la luz sobre una cama o el desayuno a medio terminar. Es tal vez cierta nostalgia con un medio que se pierde, por eso muchas son retratos de juventud, muy alejados de La balada de la dependencia sexual de Nan Goldin, donde ser jóvenes es estar próximos a la enfermedad o a la muerte.

Percibí La vuelta al mundo… con un tono de despedida, a pesar de que la proyección de diapositivas tenga una presencia constante en el arte contemporáneo. Si los artistas la retoman con tanta frecuencia es posible que pronto desaparezca o por lo menos cobre opacidad. Su pasaje de medio a técnica la vuelve inútil y la estetiza de tal modo que solo queda observarla, como si estuviéramos frente a una pintura.


[1] Este título fue tomado del texto del folleto de mano de Inés Katzenstein y Sofia Hernández Chong Cuy, curadoras de la exhibición.

En la forma de un evento que combina la exhibición de obras de arte y la presentación en vivo de relatos visuales, La vuelta al mundo… proyecta varias trayectorias—historias y viajes realizados o proyectados, hipótesis e imágenes descartadas u olvidadas, escenarios imaginados o especulados—, utilizando como soporte principal el proyector de diapositivas.

En distintas sesiones, La vuelta al mundo…  presentó cuatro obras de los artistas Lothar Baumgarten, Mario García Torres, Gilda Mantilla y Raimond Chaves, y Pedro Manrique Figueroa -pertenecientes a la Colección Patricia Phelps de Cisneros -que tienen como soporte el proyector de diapositivas de 35mm.

Complementariamente, se convocó a un grupo de personas activas en el ámbito cultural de Buenos Aires a traer sus propias diapositivas a la Sala de Exposiciones, para una proyección y recuento inédito, mostrando imágenes que si bien fueron conservadas, se encontraban por lo general archivadas y olvidadas, dada la obsolescencia del aparato proyector. Estas presentaciones en vivo estuvieron a cargo del historiador de arte José Emilio Burucúa, la dramaturga Vivi Tellas, el arquitecto Pablo Pschepiurca, la escritora Paola Cortes Rocca, el músico Emilio del Guercio y los artistas María Alché, Leandro Katz y Martín Legón.

La vuelta al mundo… fue desarrollada por Inés Katzenstein y Sofía Hernández Chong Cuy, y organizada por el Departamento de Arte de la UTDT en colaboración con la Colección Patricia Phelps de Cisneros.

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PROGRAMA
Se ruega puntualidad. Una vez iniciada la proyección no se permitirá acceso a la sala hasta el intervalo.
Inscripción aquí

VIERNES 15 DE AGOSTO

Función de 18.30h a 19.15h
Secretos de la Amazonía – Río Tomo (2011) de Gilda Mantilla y Raimond Chaves
Poesía (2008) de Pedro Manrique Figueroa
Un viaje, o ‘En la Amazonía con el MS Rescheid’ o El recuento de un viaje bajo las estrellas del refrigerador (1968–1972) de Lothar Baumgarten

Presentaciones de 19.30h a 21h
La otra cara de la Luna y el país de los proyectos perdidos por José Emilio Burucúa
Mi padrastro malo por Vivi Tellas

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VIERNES 29 DE AGOSTO

Presentaciones de 18.30h a 19.30h
Cada época sueña con la siguiente por Pablo Pschepiurca
Diapositivas: nostalgia de la oscuridad por Paola Cortes Rocca

Función de 19.45h a 21h
¿Alguna vez has visto la nieve caer? (2009) de Mario García Torres

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VIERNES 12 DE SEPTIEMBRE

Función de 18.30h a 19.15h
Secretos de la Amazonía – Río Tomo (2011) de Gilda Mantilla y Raimond Chaves
Poesía (2008) de Pedro Manrique Figueroa
Un viaje, o ‘En la Amazonía con el MS Rescheid’ o El recuento de un viaje bajo las estrellas del refrigerador (1968–1972) de Lothar Baumgarten

Presentaciones de 19.30h a 21h
Mi familia en Ektachrome por María Alché
Tres instantes, una proyección del tiempo por Emilio del Guercio

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VIERNES 26 DE SEPTIEMBRE

Presentaciones de 18.30h a 19.30h
El proyecto Catherwood por Leandro Katz
Si las cosas fueran señales por Martín Legón

Función de 19.45h a 21h
¿Alguna vez has visto la nieve caer? (2009) de Mario García Torres

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El Departamento de Arte quiere agradecer especialmente a Tomás Rautenstrauch, Agustín Fernández, Nicolás Martella y Pancho Liernur.

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El proyector de diapositivas es un aparato que facilitó el estudio académico y científico y que, en su versión original de transparencias de gran formato, propició la divulgación y el análisis comparativo entre culturas, objetos y épocas. Creado en la década de los sesenta, y vigente hasta hace unos diez años, el modelo de carrete o carrusel para transparencias de 35mm, más compacto y económico que el original, se comercializó ampliamente y sus usos no tardaron en rebasar los propósitos pedagógicos originales; el aparato se encontró en los talleres de trabajo y los espacios domésticos de aficionados a la fotografía, viajeros y personas interesadas en registrar y relatar vivencias, descubrimientos y secuencias de experiencia, propias o ajenas. 

La ceremonia del proyector se transformó así en un ritual de conocimiento que proponía una situación de concentración y amplificación; ya sea en la clase o en el living, el proyector de diapositivas ha servido para acercar geografías, costumbres, viajes, arquitecturas o situaciones familiares inaccesibles por otros medios. Y si bien es una tecnología al borde de la extinción, varios artistas actuales preocupados por los modos de pensar la imagen encuentran en ella una herramienta valiosa de percepción y exposición.

Al exhibir, en La vuelta al mundo…, distintas maneras en que los artistas contemporáneos se acercan a tecnologías analógicas, y a la vez proponer concentrarse en el proyector de diapositivas como una tecnología con características escénicas y perceptivas particulares (oscuridad, calor, sonido, luz, y hasta olor), esta exhibición, organizada como una secuencia circular de proyecciones, a la manera del carrusel, aspira a ser una ocasión para la experiencia y discusión presencial de las condiciones de escucha y visibilidad que usamos para compartir información en la era digital.

La obra de Lothar Baumgarten yuxtapone imágenes encontradas, adquiridas o tomadas de publicaciones históricas (incluyendo de comunidades indígenas del Chaco por Guido Boggiani), así como fotografías de las primeras obras que él mismo realizó durante los sesenta (instalaciones y acciones efímeras creadas con elementos naturales), para componer las rutas conceptuales que el artista desarrolló en las siguientes décadas. Gilda Mantilla y Raimond Chaves crean un díptico, donde distintos acercamientos a una sola imagen del cielo van acompañados de breves fragmentos textuales tomados de una guía de la Amazonía, escrita por un militar peruano aficionado al entorno natural. Por su parte, en una primera aproximación a lo que serían varios intentos en búsqueda del Hotel One en la capital de Afganistán, Mario García Torres narra su propio trayecto hacia el artista italiano Alighiero Boetti, quien desarrolló su obra más emblemática mientras radicaba en Kabul. Mientras tanto, el carrete de diapositivas de Pedro Manrique Figueroa, conocido como el precursor del collage en Colombia y gestor del Museo de la Pobreza, fundado en ese país en 1973, muestra una selección de sus poemas. Tanto la emblemática obra de Baumgarten como la de Mantilla y Chaves utilizan la diapositiva para subrayar la distancia de la mirada etnográfica; en los casos de García Torres y Manrique Figueroa, la elección de las diapositivas apunta a mimetizar la obra con retóricas contemporáneas a los momentos históricos que las obras evocan, ya sea en la investigación en historia del arte como en el espionaje.

La presentación de Paola Cortes Rocca será una reflexión sobre la tecnología del proyector y su concepción de lo público, mientras que la de Martín Legón--quien ha venido coleccionado diapositivas anónimas a través de ventas por Internet—se plantea como un ensayo sobre la potencia de la imagen y la búsqueda del aura en la contemporaneidad. Pablo Pschepiurca trabajará sobre arquitecturas y geografías descartadas, buscando los orígenes de la ciudad genérica en su propio archivo de imágenes, y José Emilio Burucúa, hará una selección de imágenes de sus amplias colecciones de diapositivas, usadas en sus clases, para retomar hipótesis que en su momento no llegaron a hilarse o cerrarse. Asimismo, en relación a la pedagogía, Leandro Katz expone algunos de los que fueron sus desafíos académicos de los años setenta, tomando como ancla su obra El proyecto Catherwood. De su archivo de fotografías personal, Vivi Tellas revisa su experiencia creciendo desarraigada en un Hollywood de la década de los sesenta, María Alché, también hurgando en su archivo familiar, presentará una teoría de la diapositiva como espacio de lo fantasmático y Emilio del Guercio narrará lo que podrían considerarse tres secuencias musicales de una vida.

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Además de plantearse como un ejercicio de contraste perceptivo en relación a las maneras actuales de trasmisión, itinerancia y trabajo con imágenes, La vuelta al mundo… re-escenifica rituales de traducción de la experiencia vivida en experiencia proyectada, y subraya el tiempo secuencial y ritual de la diapositiva como herramienta para la construcción de relatos, saberes y memorias, la trasmisión de historias y la proposición de imaginarios posibles. El sonido del carrete, del carrusel, del mecanismo que en el aparato contiene las diapositivas y opera sobre una imagen aún por descubrirse, será el tic-tac que marcará el tempo de La vuelta al mundo… El diminuto abanico en su motor, lo soplará.

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PARTICIPANTES

María Alché es actriz, directora y fotógrafa. Es egresada de la Enerc, donde también es docente. En 2013 participó del Laboratorio de Cine de la Universidad Torcuato Di Tella.

Lothar Baumgarten, que es alemán de nacimiento, vive entre Berlín y Nueva York. Activo desde hace más de cuatro décadas, en gran medida asienta su trabajo como una investigación plástica después de una estadía larga, durante la década de los setenta, con la comunidad Yanomami en el Río Orinoco de Venezuela. La obra con la que participa en La vuelta al mundo… fue exhibida por primera vez en Documenta 5 (1972) en Kassel (ver Desempacando Un viaje… por Sofía Hernández Chong Cuy)

José Emilio Burucúa es Doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Profesor titular de Historia Moderna en la Universidad de Buenos Aires (1984-2004) y titular de Problemas de Historia Cultural en la Universidad Nacional de San Martín (2004-2014). Entre sus últimos libros: El mito de Ulises y el mundo moderno (Eudeba, 2013) y en colaboración con Nicolás Kwiatkowski, Cómo sucedieron estas cosas. Representación de masacres y genocidios en el mundo moderno (Katz, 2014). 

Paola Cortes Rocca es escritora, Licenciada en Letras (UBA), hizo su doctorado en Princeton University sobre Literatura latinoamericana, y es Investigadora Adjunta del CONICET. Es autora de El tiempo de la máquina: retratos, paisajes y otras imágenes de la nación (Colihue), coautora de Imágenes de vida, relatos de muerte (Beatriz Viterbo), y coeditora de Políticas del sentimiento: el peronismo y la construcción de la Argentina moderna (Prometeo). Publicó también, ensayos sobre literatura, historia de la fotografía, teoría visual y sobre la obra de diversos fotógrafos.

Emilio del Guercio nació en Mar del Plata, es músico ex integrante de los grupos Almendra y Aquelarre, artista plástico y documentalista. Ha participado junto a otros artistas en memorables discos del rock argentino. Actualmente conduce el programa de TV Cómo Hice, primer archivo audiovisual de la canción argentina, que narra la historia de las canciones argentinas inolvidables.

Originalmente de Monclova, y desde hace varios años radicado en la Ciudad de México, Mario García Torres se ha dedicado a investigar diversas genealogías del arte conceptual, desentrañando circunstancias políticas y sensibilidades veladas, entre anécdotas y archivos. Su obra en La vuelta al mundo… fue una comisión para su exposición durante el 2010 en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid.

Leandro Katz es un artista, escritor y realizador argentino, conocido por sus películas y sus instalaciones fotográficas. Ha producido dieciocho libros y libros de artista, y diecisiete películas narrativas y no-narrativas. Desde 1965 hasta 2006 vivió en Nueva York donde desarrolló actividades académicas y creativas. Actualmente reside en Buenos Aires. Su muestra Arrebatos, Diagonales y Rupturas se exhibió recientemente en el Espacio Fundación Telefónica.

Martín Legón es artista visual y estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. En 2009 participó del Programa de Artistas UTDT y durante 2010/2011 formó parte de la Beca Kuitca – UTDT. En el 2009 obtuvo una Beca Nacional a la Creación otorgada por el Fondo Nacional de las Artes y entre sus últimas muestras se destacan Principios para un manifiesto especular en el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario y su participación en la 30º Bienal de San Pablo.

Artista plástico, gestor cultural y activista, Pedro Manrique Figueroa es considerado el Precursor del Collage en Colombia. En La vuelta al mundo… se presentan los únicos poemas que se conservan; el material original consistía en 209 composiciones bajo el título de "Condones Icollantas y otros poemas".

Gilda Mantilla y Raimond Chaves viven en Lima. Si bien cada artista tiene su práctica artística individual, a menudo colaboran y desarrollan trabajo en conjunto. Su trabajo en colaboración se destaca por su exploración comprensiva de territorios, materiales e imágenes que plasman, de una forma u otra, paisajes y climas políticos de América Latina, en particular de la zona Andina. Una de esas obras se presenta en La vuelta al mundo

Pablo Pschepiurca es arquitecto y socio en el estudio Aisenson y en ASN/nOISE. Realizó tareas de docencia e investigación en UBA, CESCA, IAA, CEAC y UTDT. Ha ganado numerosos premios en Concursos de Anteproyectos.

Vivi Tellas es dramaturga y autora del proyecto teatral Biodrama. Dirigió el Teatro Sarmiento durante ocho años y fue curadora de artes escénicas del Centro Cultural Recoleta. Dirigió La casa de Bernarda Alba, con escenografía de Guillermo Kuitca en el Teatro San Martín, y, entre otros proyectos, puso en escena a John Cage en el Teatro Colón.  

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