Audiencia

Desde siempre, el arte de hablar bien ha sido de gran importancia para el hombre, ya fuese en el terreno de la política o en el ámbito privado personal o profesional: siempre han sobrado las ocasiones para hacer uso público de la palabra. Por ello, formar en oratoria a los profesionales de Abogacía, que tienen que transformar sus sistemas “escritos” en sistemas donde prima la “oralidad”, es formarles en una serie de herramientas eficaces en las que se busca una mejor expresión, la amplitud de lenguaje, la profundidad del discurso, la rapidez en el contraataque, la capacidad de adaptar el registro o la seguridad en el habla.
Lo que en muchos buenos oradores parece talento natural y facilidad de palabra es casi siempre fruto de esfuerzo, preparación y práctica.