ARQ de Clarín
7/01/26

La producción en serie desprecia y mata a la profesión

Por Elena Peralta

Jorge Francisco Liernur, profesor emérito de la Escuela de Arquitectura y Estudios Urbanos, participó del cierre de Propuesta decente, el ciclo de debate organizado por ASN/nOISE, en el que reflexionó sobre el rol actual de los arquitectos.

"Como viene, va mal", afirma Jorge Francisco "Pancho" Liernur a propósito de la arquitectura, en una especie de metáfora médica de la profesión que enseña y estudia con pasión hace cinco décadas. Lo dice frente a un auditorio en la que la mayoría de los presentes ejerce la disciplina que padece, según Liernur, de falta de trascendencia casi que desde la declinación de la modernidad.

La junta médica, siguiendo con las figuras científicas, sucede durante un desapacible anochecer de fin de noviembre mientras el viento agita palmeras y jacarandás en el jardín del Museo Fernández Blanco. Hasta allí fue Liernur, convocado para "La tertulia", el cierre de los encuentros 2025 de Propuesta decente, el ciclo de debates organizado por ASN/nOISE, la división "reflexiva" del estudio Aisenson.

Con la moderación de Pablo Pschepiurca, Liernur fue interpelado por Roberto Lombardi, Martín Torrado, Ludmila Crippa e Ignacio Fleurquin en un conversatorio que tomó como disparador una entrevista publicada hace un año por ARQ Clarín. Entrevistado por Paula Baldo, editora de ARQ, el director de la Maestría en Historia y Crítica de la Arquitectura de la Universidad Torcuato 
Di Telia ( UTDT ), definió a la producción arquitectónica argentina de los últimos años como "cercana a nada".

"Actualmente atravesamos una situación bastante pobre. Con pocas excepciones, a diferencia de lo ocurrido en otros países de la región como Chile, Colombia o Paraguay, la arquitectura de Argentina en general importa bien poco en el mundo", continuó en la misma entrevista Liernur.

Sus dichos abrieron una polémica que sobrevoló el ciclo de charlas organizado por ASN/nOISE. "Ludmila Crippa y Roberto Lombardi, que están aquí en la mesa, junto con Gri- selda Balián ayudaron mucho a desentrañar el tema del lenguaje arquitectónico (N de R: los tres arquitectos participaron en "Artilugios lingüísticos", la segunda charla del ciclo 2025). Roberto hizo un gran esfuerzo e incluso trajo a la mesa el artículo que motiva esta reunión", introdujo Pschepiurca al comienzo del encuentro.

En el patio del Fernández Blanco, Liernur recogió el guante "Efectivamente, yo creo que la arquitectura va a la muerte... Digamos: como viene, va mal", disparó y plantó una lista de deudos.

"Sobreviven los arquitectos, porque el sistema lo necesita. El sistema me refiero a todo: los constructores, los productores de libros, los profesores de universidades... A todo el sistema que requiere de arquitectos, porque se alimenta de arquitectos. Ahora, la arquitectura no sé. Ese es el gran tema", argumentó.

El punto de partida del Renacimiento -explicó-- es el derecho, la necesidad de que haya una serie de normas. "Ahí es cuando (León Battista) Alber- ti entiende que la arquitectura también tiene una serie de normas. Y esta idea sobrevivió un par de siglos; digamos tres. A partir del fin del XVIII, empezó a haber una gran desesperación porque eso se veía que tampoco servía. Yo creo que de ahí en adelante empezaron a haber otras balsas, otros troncos a los cuales agarrarse para no ahogarse. Siempre aparece alguno que nos salva, pero la angustia sigue", sintetizó.

Liernur insistió en que la arquitectura se transformó en una matricería de proyectos. "Todo ha entrado en el proceso de producción y de comercialización. La lógica es hay que sacar obras, una atrás de otra para sostener ese sistema del que hablábamos antes". Una situación equiparable al cine "Se hacen carradas de películas, series, Netflix, etcétera. Y uno termina diciendo está bastante bien’, y al otro día se olvidó de qué trataba. Pero volvés a ver una película de Kurosawa y se te caen las medias, porque es absolutamente extraordinaria, incomparable".

Hablando de lo extraordinario, Martín Torrado, director del Área de Tecnología en la carrera de Arquitectura de la  UTDT  y codirector de Torrado Arquitectos, trajo a la mesa "No son genios lo que necesitamos ahora", un artículo de José Antonio Coderch, publicado en 1961 en la revista Domus.

"Es un texto muy provocador que le damos a los alumnos cuando ingresan a la facultad. Una pregunta posible a esto es, si tal vez, no necesitamos un conjunto de arquitectos más silenciosos, que van a dar lugar a que en un par de generaciones vuelva a aparecer entre nosotros un Clorindo Testa, un Mario Roberto Álvarez o un Rafael Iglesia. Tal vez lo que nos demanda hoy es recomponer una situación de arquitectura más responsable y pareja y no estar todo el tiempo buscando que aparezca esa obra fascinante", afirmó.

Roberto Lombardi, socio en RDR y docente en la FADU y en la UNSAM, buceó tanto en la historia como en la trascendencia y se preguntó cómo leer desde la producción profesional la relación entre presente y pasado.

"Me parece importante encontrar en qué lugar nuestro ámbito de producción es fértil. De qué manera podemos construir y que esas obras puedan ser consistentes y relevantes. ¿Cuál es el umbral de esa consistencia o relevancia?", inquirió y recordó por qué citó la entrevista de Liernur en ARQ en la segunda charla de Propuesta decente. "Se produjo una -podríamos decir- infeliz coincidencia en ese suplemento de Clarín, en el que vos hacías esas afirmaciones y, de alguna manera, se daba a entender que no estaban pasando cosas interesantes en este momento en la Argentina, la tapa y la con- tratapa era una foto de una obra que acabábamos de terminar. Y no podía dejar de doler- me reconocer que encarnábamos de alguna manera el emblema de esa intrascendencia", disparó entre risas.

Ludmila Crippa, docente en la UNSAM y titular del estudio Alonso Crippa, terció con otra repregunta: ¿cuál es el rol de los arquitectos hoy? "Tengo la sensación de que la voz del arquitecto cada vez tiene menos peso en las decisiones de cómo crecen las ciudades, cómo son los lugares donde queremos vivir, cómo se norman las cosas o se regula la forma en que las ciudades crecen. La producción de la arquitectura entró en este sistema maquínico de producir y despachar, pero también los arquitectos como sujetos o agentes en la sociedad perdimos también un poco de relevancia en el sentido en que nuestro rol está cada vez más diluido en otros actores que empiezan a tomar más protagonismo en la producción de la arquitectura", dijo.

Ignacio Fleurquin, licenciado en planificación y diseño del paisaje y uno de los fundadores del Estudio Bulla, puso el foco en la crisis de los supuestos. "Hoy estamos en un contexto de desorientación. Nadie quizás acá me pueda definir qué es lo contemporáneo. Y eso nos pone en una situación en la que no podemos ficcionar el futuro y terminamos anclándonos al pasado".

Por su futilidad, el paisaje permite una gimnasia diferente a la arquitectura, definida por la permanencia en el tiempo. En ese razonamiento Fleur- quin citó el caso de la Plaza Perú de Burle Marx, hoy demolida, un ejemplo del paisajismo moderno.

"Cuando Burle Marx dona la obra, en 1971, la Ciudad hace un estudio de mercado y determina que en ese borde se necesitaba una plaza de juegos para niños. Hoy, cuando encaramos la recuperación, las estadísticas dicen que ahí necesitamos un canil; más que un canil, un agi- lity, que es el otro nivel de los caniles. Hay más mascotas en la Ciudad de Buenos Aires que niños, y la disputa en el espacio
público tiene que ver con el espacio de las mascotas versus los niños del futuro".

Para concluir Liernur volvió a la historia. "La arquitectura es una nave en el tiempo. Todo puede cambiar, pero al final tiene que tener una forma. Y ese es el gran problema de todos los días. Giorgio Vasari, hablando de Miguel Ángel, dice literalmente, ‘estábamos haciendo las cosas mal, errábamos en cómo hacer, y por suerte Dios nos envió a Miguel Ángel’. Ahora, bien, la genialidad tampoco surge de la nada, surge en ciertos caldos de cultivo. Tomar riesgos es necesario para que aparezca esa iluminación", definió. La arquitectura quizás sea lo que estamos haciendo en el medio...
 


 
Publicado en: Arquitectura
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