En primera persona
Entrevista con Inés Palacios, graduada en Ciencia Política y Gobierno (2015)
Entrevista con Inés Palacios, graduada en Ciencia Política y Gobierno (2015)
Inés se define como una emprendedora social. Politóloga por la Universidad Di Tella y Obama Scholar en la Universidad de Columbia, tiene experiencia en el sector público y en política. Armó una comunidad digital de 30,000 personas.
Fundó Chaka, una organización que acompaña a emprendedoras de contextos desventajas a multiplicar su rentabilidad. Hoy además acompaña a organizaciones y líderes a conseguir oportunidades de financiamiento y de educación en Estados Unidos y Europa.

Chaka, Weavers Program 2025: Ella Empresaria.
Contanos un poco sobre tu camino profesional, ¿cómo empezó y dónde te encontrás hoy? Si podés hacer como ese esa línea entre el comienzo y el ahora, ¿cómo describirías tu trayectoria?
I: Bueno, yo diría que mi camino profesional arranca cuando estaba terminando la facultad, en la Di Tella, haciendo Ciencia Política y Gobierno. Incluso diría antes, porque arranqué haciendo pasantía y voluntariados en parte como en esa curiosidad de empezar a tener experiencias laborales. Hice una pasantía cuando estuve de intercambio en Estados Unidos, con un senador por el distrito de Columbia. Esa fue una experiencia super linda porque me permitió entrar al Congreso de los Estados Unidos y hacer informes y creo que fue más eso, una experiencia simbólica en ese aspecto. Después hice otra pasantía en una organización que se llamaba Yo Quiero Saber cuando fueron las elecciones presidenciales en 2011. Y para cuando terminó eso, arranqué mi primer trabajo en Jefatura de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires y yo ahí diría, si tuviera que resumir, es que me tocó trabajar en centros de gobierno. Me tocó trabajar en el centro de gobierno de la ciudad de Buenos Aires y en el de la provincia de Buenos Aires, donde básicamente mi trabajo era muy asociado a la metodología de las ciencias sociales, que es construir indicadores de avance de políticas públicas. De hecho mi conexión hacia atrás es que mi materia favorita de la facultad fue Metodología de las Ciencias Sociales, entonces mi primer trabajo fue un poco implementar eso que había aprendido ahí. Y en el medio me tocó trabajar en temas de urbanismo porque pasé al Ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Buenos Aires y también en la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires con temas de género.
Aparte de eso yo había hecho una asistencia de investigación con Paola Bergallo, que en ese momento ya era profesora de Di Tella y lo que hice fue acompañarla en sistematizar lo que habían sido todas las declaraciones de las discusiones del aborto en el Congreso. Bueno, lo que hicimos fue sistematizar eso y empezar a identificar la correlación que había entre la evidencia disponible en las personas que estaban a favor de la legalización y la evidencia disponible para las personas que estaban en contra. Eso fue muy piola, porque además trabajar con Paola para mí fue un momento clave. Ella ya venía de construir redes feministas, de “femócratas”, creo que ese fue el término que a mí también me ayudó mucho a guiarme, a decir, "Ah, yo quiero ser una femócrata”, una persona que trabaja en gobierno y que quiere empujar para que haya más políticas públicas para promover la igualdad de género. Eso pasó incluso antes de trabajar en la Secretaría de Derechos Humanos como Jefa de Gabinete del Instituto de Género de la Provincia y creo que estuvieron muy combinadas esas dos experiencias porque un poco la posibilidad de trabajar de cerca con Paola me ayudó a iluminarme y decir, "Bueno, okay, ¿qué puedo hacer en la provincia?".
Entonces, si tuviera que resumir esa primera pregunta, me tocó trabajar en políticas públicas, en centros de gobiernos y en temas de género muy marcado por las materias que me habían gustado en la universidad como también por mi primera experiencia de investigación con Paola Bergallo.
Después de eso decidí hacer política, me mudé a Tucumán y desarrollé una campaña para ser candidata a legisladora provincial, que finalmente decidí no hacerlo, pero te diría que durante dos años y medio mi proceso de hacer advocacy digital y de construir alianzas y demás estuvo muy marcado por ese propósito.
Y en el medio que iba armando eso co-fundé Chaka, que es una organización en la que trabajamos con emprendedoras de contextos desfavorecidos buscando aumentar la rentabilidad de los negocios que gerencian estas mujeres. Y ahora, como para terminar, armamos una consultora que se llama Fundamental, donde buscamos acompañar a personas a conseguir oportunidades de financiamiento, pero también de formación en Estados Unidos y en Europa. Actualmente, mi rol es dual, coordinando un poco Chaka, principalmente la parte de fundraising, y liderando Fundamental en sus dos versiones.
Me gusta, porque siento que los dos tienen propósitos distintos y que van a diferentes sectores de la sociedad, pero está eso de lo público y de la vocación que creo que tenés de entrada.
I: Sí, hay algo ahí del ejercicio de diseño de políticas públicas que sé que es un ejercicio que está constantemente cuando estás postulando a financiamiento internacional o de definir problemas, que también es algo muy de la política pública o de la ciencia política también, podríamos decir, y que está orientado a un propósito más de impacto social.
Bueno, y esto creo que se relaciona con lo que ya venías diciendo, pero vemos una trayectoria marcada por un lado por la gestión pública y por el otro por estos emprendimientos con impacto social. Quizás un poco ya lo respondiste, pero ¿cómo sentís que estos dos mundos se conjugan en tu hacer hoy?
I: Yo creo que donde más se conecta es en que, sin querer queriendo, lo que me tocó hacer adentro de gobierno es muy parecido al ejercicio de conseguir financiamiento, ¿no? Después me encuentro con este concepto del emprendedor o la emprendedora social, que tiene de igual a cualquier emprendedor que agrega valor a la sociedad y busca conseguir recursos para poder agregar ese valor, y tiene de social que hay un propósito por cerrar una brecha de inequidad. Yo tenía bastante claro que a mí me apasiona, me divierte, me entusiasma es trabajar en temas que cierran algunas brechas, pero no tenía tan en claro que era emprendedora. Y sin embargo, me di cuenta que mi labor antes de armar Chaka y Fundamental había sido convencer a un intendente para que nos de presupuesto para un programa, o había sido convencer a un equipo de una gobernación para que priorizara el primer plan de género de la provincia de Buenos Aires. O sea, había tenido que ver con conseguir los recursos.
El otro punto de conexión es este modelo que se llama line startup, que es para mi más del sector emprendedor o sector empresarial. Es esta idea de salir a chequear una hipótesis de impacto o de mercado, de entregar un servicio y que este servicio sea deseable, que sea viable, que sea demandable, creo que es algo que cada vez se aplica más en el mundo del impacto social. De hecho hoy los grandes financiamientos llegan para organizaciones que son escalables y para que una organización sea escalable tiene que tener buenas hipótesis de impacto contrastables, chequeables y creo que el mejor método que te permite llegar a eso rápidamente es este modelo del mundo emprendedor y privado, diría yo.
Y eso, ¿lo fuiste aprendiendo sola, fuiste investigando? Esto de encontrar los procedimientos para después llevarlo a cabo. Fue más autodidacta, dirías, o hiciste alguna capacitación, o conversaste con otras personas, ¿cómo sentís que fue ese proceso?
I: Yo creo que está muy marcado por quienes han sido mis mentores, claramente hay algo de descubrimiento desde el hacer, de probar y de fallar o de identificar, entender qué le pasaron a esas organizaciones para conseguir financiamiento. Y creo que hubo un poco eso de entender cuál era esa brecha entre mi organización o las organizaciones que estaba acompañando y las que han conseguido financiamiento, pero también de estar rodeada de un grupo de de pares y de mentores que me permitieran llegar a esa conclusión de que para diseñar algo escalable, tienen que pasar todas estas cosas. Y conectando un poco con la Di Tella, la Universidad me dio esos mentores. En particular tres diferentes tipos de mentores con mayor o menor grado de informalidad. El primero fue Carlos Gervasoni, que fue mi profesor y el primero en ayudarme con una carta de recomendación. El segundo fue Emmanuel Ferrario, que fue mi profesor también en una de las primeras materias de la carrera y que fue mi jefe también durante varios años durante todos esos primeros trabajos en gobierno. La tercera fue Paola, sin lugar a dudas, en este esto de ayudarme a definirme como feminista y de no solo ser mi recomendadora cuando postulé a posgrados afuera, sino también ser mi mentora. Y esa conexión mirando para atrás sólo llegó porque ella ya venía con ese capital de conocimiento del norte global y también local para decir esto encaja para vos. Fue un game changer también para mi autoestima de emprendedora y para mi ONG.
En esa línea, ¿cómo sentís que la Di Tella influyó en tu carrera y qué es lo que más destacás de tu paso por la Universidad?
I: Si tuviera que resumirlo fueron mis mentores, ellos tres, en sus diferentes versiones y facetas. Pero agrego un proceso más que creo que es paralelo. Yo creo que mi camada de la facultad ha sido muy motivadora, hemos sido una camada de 14 personas que me han inspirado un montón y que han llegado super lejos a nivel profesional y que en algún punto no me sorprende porque ya pasaba un poco eso en la carrera, éramos todos bastante apasionados.
Como última pregunta, ¿qué consejo o aprendizaje le darías a alguien que quiere desarrollar proyectos con impacto social?
I: Para alguien que se está iniciando, lo primero que le recomendaría es que entienda dónde está su entusiasmo de adentrarse en una problemática por mucho tiempo, ¿no? Creo que hay algo del emprendedor social que cobra sentido cuando uno está dispuesto a sostener esos procesos por un tiempo sostenido, aprender de esa problemática, conocer a los actores, estudiar a los otros que ya hicieron camino. A mí me hubiera ayudado mucho haber tenido más tiempo o haber sabido de antemano que lo que más me iba a allanar el camino iba a ser conocer a las pares de Chaka. Yo le llamo como las abuelas de Chaka, las organizaciones que ya han hecho mucho camino acompañando emprendedoras de contextos desfavorecidos.
Entonces, mi primera recomendación es que, si están interesados en una problemática, que vayan a mapear y a tocar puertas de las organizaciones que ya están trabajando en esas problemáticas, que desde esos lugares donde ya hay organizaciones es más fácil aprender y absorber información y desde ahí recién pensar si vale la pena armar una nueva organización de impacto social o armar un nuevo proyecto o agregarle valor a esos existentes.
Y el segundo sería estar al calor de lo que premian las organizaciones de financiamiento. Saber si ese proyecto es escalable, es efectivo y eficiente, que es un poco lo que piden hoy los grandes fondeos. Y de la mano con eso, también pensar la sustentabilidad, porque muchas veces un proyecto de impacto social no va a ser necesariamente basado en filantropía como son las organizaciones de la sociedad civil comúnmente, sino que también pueden ser un un proyecto con fines de lucro que ofrece un servicio que lo paga directamente el usuario, como es el caso de fundamental.
Entonces, porque creo que hay algo ahí de una conversación, el primer consejo no sería solo de tener mucha claridad sobre sobre tu entusiasmo o tu interés o tu curiosidad por una problemática, sino también por entender cómo se va a sustentar ese proyecto y cómo ese proyecto crea valor en un ecosistema.
Inés se define como una emprendedora social. Politóloga por la Universidad Di Tella y Obama Scholar en la Universidad de Columbia, tiene experiencia en el sector público y en política. Armó una comunidad digital de 30,000 personas.
Fundó Chaka, una organización que acompaña a emprendedoras de contextos desventajas a multiplicar su rentabilidad. Hoy además acompaña a organizaciones y líderes a conseguir oportunidades de financiamiento y de educación en Estados Unidos y Europa.

Chaka, Weavers Program 2025: Ella Empresaria.
Contanos un poco sobre tu camino profesional, ¿cómo empezó y dónde te encontrás hoy? Si podés hacer como ese esa línea entre el comienzo y el ahora, ¿cómo describirías tu trayectoria?
I: Bueno, yo diría que mi camino profesional arranca cuando estaba terminando la facultad, en la Di Tella, haciendo Ciencia Política y Gobierno. Incluso diría antes, porque arranqué haciendo pasantía y voluntariados en parte como en esa curiosidad de empezar a tener experiencias laborales. Hice una pasantía cuando estuve de intercambio en Estados Unidos, con un senador por el distrito de Columbia. Esa fue una experiencia super linda porque me permitió entrar al Congreso de los Estados Unidos y hacer informes y creo que fue más eso, una experiencia simbólica en ese aspecto. Después hice otra pasantía en una organización que se llamaba Yo Quiero Saber cuando fueron las elecciones presidenciales en 2011. Y para cuando terminó eso, arranqué mi primer trabajo en Jefatura de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires y yo ahí diría, si tuviera que resumir, es que me tocó trabajar en centros de gobierno. Me tocó trabajar en el centro de gobierno de la ciudad de Buenos Aires y en el de la provincia de Buenos Aires, donde básicamente mi trabajo era muy asociado a la metodología de las ciencias sociales, que es construir indicadores de avance de políticas públicas. De hecho mi conexión hacia atrás es que mi materia favorita de la facultad fue Metodología de las Ciencias Sociales, entonces mi primer trabajo fue un poco implementar eso que había aprendido ahí. Y en el medio me tocó trabajar en temas de urbanismo porque pasé al Ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Buenos Aires y también en la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires con temas de género.
Aparte de eso yo había hecho una asistencia de investigación con Paola Bergallo, que en ese momento ya era profesora de Di Tella y lo que hice fue acompañarla en sistematizar lo que habían sido todas las declaraciones de las discusiones del aborto en el Congreso. Bueno, lo que hicimos fue sistematizar eso y empezar a identificar la correlación que había entre la evidencia disponible en las personas que estaban a favor de la legalización y la evidencia disponible para las personas que estaban en contra. Eso fue muy piola, porque además trabajar con Paola para mí fue un momento clave. Ella ya venía de construir redes feministas, de “femócratas”, creo que ese fue el término que a mí también me ayudó mucho a guiarme, a decir, "Ah, yo quiero ser una femócrata”, una persona que trabaja en gobierno y que quiere empujar para que haya más políticas públicas para promover la igualdad de género. Eso pasó incluso antes de trabajar en la Secretaría de Derechos Humanos como Jefa de Gabinete del Instituto de Género de la Provincia y creo que estuvieron muy combinadas esas dos experiencias porque un poco la posibilidad de trabajar de cerca con Paola me ayudó a iluminarme y decir, "Bueno, okay, ¿qué puedo hacer en la provincia?".
Entonces, si tuviera que resumir esa primera pregunta, me tocó trabajar en políticas públicas, en centros de gobiernos y en temas de género muy marcado por las materias que me habían gustado en la universidad como también por mi primera experiencia de investigación con Paola Bergallo.
Después de eso decidí hacer política, me mudé a Tucumán y desarrollé una campaña para ser candidata a legisladora provincial, que finalmente decidí no hacerlo, pero te diría que durante dos años y medio mi proceso de hacer advocacy digital y de construir alianzas y demás estuvo muy marcado por ese propósito.
Y en el medio que iba armando eso co-fundé Chaka, que es una organización en la que trabajamos con emprendedoras de contextos desfavorecidos buscando aumentar la rentabilidad de los negocios que gerencian estas mujeres. Y ahora, como para terminar, armamos una consultora que se llama Fundamental, donde buscamos acompañar a personas a conseguir oportunidades de financiamiento, pero también de formación en Estados Unidos y en Europa. Actualmente, mi rol es dual, coordinando un poco Chaka, principalmente la parte de fundraising, y liderando Fundamental en sus dos versiones.
Me gusta, porque siento que los dos tienen propósitos distintos y que van a diferentes sectores de la sociedad, pero está eso de lo público y de la vocación que creo que tenés de entrada.
I: Sí, hay algo ahí del ejercicio de diseño de políticas públicas que sé que es un ejercicio que está constantemente cuando estás postulando a financiamiento internacional o de definir problemas, que también es algo muy de la política pública o de la ciencia política también, podríamos decir, y que está orientado a un propósito más de impacto social.
Bueno, y esto creo que se relaciona con lo que ya venías diciendo, pero vemos una trayectoria marcada por un lado por la gestión pública y por el otro por estos emprendimientos con impacto social. Quizás un poco ya lo respondiste, pero ¿cómo sentís que estos dos mundos se conjugan en tu hacer hoy?
I: Yo creo que donde más se conecta es en que, sin querer queriendo, lo que me tocó hacer adentro de gobierno es muy parecido al ejercicio de conseguir financiamiento, ¿no? Después me encuentro con este concepto del emprendedor o la emprendedora social, que tiene de igual a cualquier emprendedor que agrega valor a la sociedad y busca conseguir recursos para poder agregar ese valor, y tiene de social que hay un propósito por cerrar una brecha de inequidad. Yo tenía bastante claro que a mí me apasiona, me divierte, me entusiasma es trabajar en temas que cierran algunas brechas, pero no tenía tan en claro que era emprendedora. Y sin embargo, me di cuenta que mi labor antes de armar Chaka y Fundamental había sido convencer a un intendente para que nos de presupuesto para un programa, o había sido convencer a un equipo de una gobernación para que priorizara el primer plan de género de la provincia de Buenos Aires. O sea, había tenido que ver con conseguir los recursos.
El otro punto de conexión es este modelo que se llama line startup, que es para mi más del sector emprendedor o sector empresarial. Es esta idea de salir a chequear una hipótesis de impacto o de mercado, de entregar un servicio y que este servicio sea deseable, que sea viable, que sea demandable, creo que es algo que cada vez se aplica más en el mundo del impacto social. De hecho hoy los grandes financiamientos llegan para organizaciones que son escalables y para que una organización sea escalable tiene que tener buenas hipótesis de impacto contrastables, chequeables y creo que el mejor método que te permite llegar a eso rápidamente es este modelo del mundo emprendedor y privado, diría yo.
Y eso, ¿lo fuiste aprendiendo sola, fuiste investigando? Esto de encontrar los procedimientos para después llevarlo a cabo. Fue más autodidacta, dirías, o hiciste alguna capacitación, o conversaste con otras personas, ¿cómo sentís que fue ese proceso?
I: Yo creo que está muy marcado por quienes han sido mis mentores, claramente hay algo de descubrimiento desde el hacer, de probar y de fallar o de identificar, entender qué le pasaron a esas organizaciones para conseguir financiamiento. Y creo que hubo un poco eso de entender cuál era esa brecha entre mi organización o las organizaciones que estaba acompañando y las que han conseguido financiamiento, pero también de estar rodeada de un grupo de de pares y de mentores que me permitieran llegar a esa conclusión de que para diseñar algo escalable, tienen que pasar todas estas cosas. Y conectando un poco con la Di Tella, la Universidad me dio esos mentores. En particular tres diferentes tipos de mentores con mayor o menor grado de informalidad. El primero fue Carlos Gervasoni, que fue mi profesor y el primero en ayudarme con una carta de recomendación. El segundo fue Emmanuel Ferrario, que fue mi profesor también en una de las primeras materias de la carrera y que fue mi jefe también durante varios años durante todos esos primeros trabajos en gobierno. La tercera fue Paola, sin lugar a dudas, en este esto de ayudarme a definirme como feminista y de no solo ser mi recomendadora cuando postulé a posgrados afuera, sino también ser mi mentora. Y esa conexión mirando para atrás sólo llegó porque ella ya venía con ese capital de conocimiento del norte global y también local para decir esto encaja para vos. Fue un game changer también para mi autoestima de emprendedora y para mi ONG.
En esa línea, ¿cómo sentís que la Di Tella influyó en tu carrera y qué es lo que más destacás de tu paso por la Universidad?
I: Si tuviera que resumirlo fueron mis mentores, ellos tres, en sus diferentes versiones y facetas. Pero agrego un proceso más que creo que es paralelo. Yo creo que mi camada de la facultad ha sido muy motivadora, hemos sido una camada de 14 personas que me han inspirado un montón y que han llegado super lejos a nivel profesional y que en algún punto no me sorprende porque ya pasaba un poco eso en la carrera, éramos todos bastante apasionados.
Como última pregunta, ¿qué consejo o aprendizaje le darías a alguien que quiere desarrollar proyectos con impacto social?
I: Para alguien que se está iniciando, lo primero que le recomendaría es que entienda dónde está su entusiasmo de adentrarse en una problemática por mucho tiempo, ¿no? Creo que hay algo del emprendedor social que cobra sentido cuando uno está dispuesto a sostener esos procesos por un tiempo sostenido, aprender de esa problemática, conocer a los actores, estudiar a los otros que ya hicieron camino. A mí me hubiera ayudado mucho haber tenido más tiempo o haber sabido de antemano que lo que más me iba a allanar el camino iba a ser conocer a las pares de Chaka. Yo le llamo como las abuelas de Chaka, las organizaciones que ya han hecho mucho camino acompañando emprendedoras de contextos desfavorecidos.
Entonces, mi primera recomendación es que, si están interesados en una problemática, que vayan a mapear y a tocar puertas de las organizaciones que ya están trabajando en esas problemáticas, que desde esos lugares donde ya hay organizaciones es más fácil aprender y absorber información y desde ahí recién pensar si vale la pena armar una nueva organización de impacto social o armar un nuevo proyecto o agregarle valor a esos existentes.
Y el segundo sería estar al calor de lo que premian las organizaciones de financiamiento. Saber si ese proyecto es escalable, es efectivo y eficiente, que es un poco lo que piden hoy los grandes fondeos. Y de la mano con eso, también pensar la sustentabilidad, porque muchas veces un proyecto de impacto social no va a ser necesariamente basado en filantropía como son las organizaciones de la sociedad civil comúnmente, sino que también pueden ser un un proyecto con fines de lucro que ofrece un servicio que lo paga directamente el usuario, como es el caso de fundamental.
Entonces, porque creo que hay algo ahí de una conversación, el primer consejo no sería solo de tener mucha claridad sobre sobre tu entusiasmo o tu interés o tu curiosidad por una problemática, sino también por entender cómo se va a sustentar ese proyecto y cómo ese proyecto crea valor en un ecosistema.
