El Economista
11/11/5

La Argentina y el Fondo: ventajas y desventajas de un acuerdo

<DIV>Las negociaciones con Washington: El Gobierno por estos días analiza los motivos por los cuales le convendría firmar (o no) un nuevo compromiso. Las dudas surgieron luego de que George W. Bush no brindara un amplio respaldo al país para reanudar el diálogo con el FMI. Hay razones objetivas para llegara un acuerdo. Pero también existen otras que hacen pensar que podría transcurrir 2006 sin el Fondo.<BR></DIV><DIV>(Nota de tapa: Pros y contras de un acuerdo)<BR><BR>Escribe: EZEQUIEL BURGO<BR></DIV>

El debate por un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario comienza a tomar temperatura. Si sigue todo a este ritmo se convertirá en la novela del verano 2006.
El Gobierno analiza por estos días los motivos por los cuales a la Argentina le convendría firmar (o no) un compromiso. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, dijo que no es imprescindible. Y dejó en claro que sena perjudicial si se retrocediera ante el pedido de dejar caer el tipo de cambio.
El último acuerdo firmado entre ambas partes data de 2003 cuando Néstor Kirchner recién asumía. El cumplimiento del mismo quedó suspendido prácticamente un año más tarde por el tema canje. Pero esto no repercutió sobre la marcha de la economía según parece: en ambos años, con o sin acuerdo, el país creció al 9%. Y en 2005 (aún sin acuerdo) lo haría al 8%.
Superados los episodios del default y de las elecciones (ambos con éxito), la idea de Lavagna era que se retomaran las negociaciones con el Fondo lo más pronto posible y se cerrara el tema de una vez por todas. Si es antes de fin de año mejor, se pensaba en un principio.
Pero todo eso quedó en el tintero luego de que George W. Bush en la Cumbre del Mar del Plata no brindara un amplio respaldo a la Argentina para enfrentar al Fondo.
Dado el actual escenario, ¿le conviene a la Argentina así enfrentar al FMI? En todo caso, ¿por qué le convendría acordar con Washington si lleva un año y medio creciendo sin su ayuda?
Por qué sí
La principal razón (que no es ninguna novedad) por la cual la Argentina gusta del organismo es porque éste le presta plata barata. Semanas atrás los financistas internacionales no aceptaron ofertas al 8,87% anual por parte del Gobierno mientras que el FMI ofrece créditos por la mitad.
Lavagna mira con atención este punto porque en 2007 aumentarán significativamente las obligaciones a pagar al organismo.
Los vencimientos de capital con el FMI en 2005 fueron de 5.116 millones de dólares y el año próximo bajarán a unos 4.700. Pero en 2007 subirán a 7.700 millones de dólares. Si el Gobierno no logra firmar un acuerdo, deberán cubrir necesidades de financiamiento por unos 6.100 millones de dólares en 2007. Si en cambio Kirchner y Rodrigo Rato logran estrecharse las manos de una buena vez, la brecha se reduciría a unos 2.700 millones de dólares.
Otro motivo por el cual la Argentina gusta del Fondo son las inversiones. De firmarse un entendimiento, muchas de las naciones sentadas en el directorio del Fondo le darían una mano al país recomendando a sus empresas que inviertan en la Argentina.
Claro que también existen incentivos por el lado del FMI para acordar con la Argentina. Algunos señalan que al Fondo no le vendría nada bien que el país siguiera creciendo sin su ayuda. Con la pérdida de prestigio sufrida en los últimos años, el organismo necesita mantener por lo menos a la Argentina bajo algún programa.
A Kirchner le gustaría tener al Fondo como banquero y no como auditor, acostumbra decir un economista de la city. Según esta visión el Presidente prefiere que el organismo siga cobrando como lo hizo hasta el momento refinanciando sus vencimientos. En los últimos dos años ha actuado de esa forma, ¿pero cómo será de ahora en adelante: auditor o banquero?
Por qué no
Miguel Kiguel, ex secretario de Financiamiento que ha estado en más de una oportunidad sentado frente al staff del organismo, cree que es imposible que el FMI preste dinero sin exigir condicionalidades, "lo pondría en un aprieto".
Hasta el momento no hay antecedentes de que el FMI apruebe un acuerdo sin pedir nada a cambio. Turquía, Brasil y la Argentina son los tres mayores deudores del organismo, ¿cómo tomarían otros países que haya un trato preferencial para uno de ellos y no el resto? Si bien Brasil no tiene acuerdo vigente ahora mismo, Turquía sí lo tiene.
Para Kiguel, como están dadas las condiciones hoy, no hay incentivos para que haya arreglo en 2006. Por dos razones.
Primero, no hay necesidad de plata para el año que viene. Segundo, va a ser muy difícil que el Fondo preste dinero sin exigir nada a cambio.
La inflación, las tarifas de las privatizadas, el superávit fiscal y el sistema impositivo, serán los temas que estén arriba de la mesa (la cuestión de los bonistas que quedaron fuera del canje no sería un tema de difícil solución, arriesgan en la city hoy).
Es la inflación
Las negociaciones todavía no han comenzado. Tal vez por ello los dichos del Gobierno que no aceptará bajar el tipo de cambio, sirvan para limitar el terreno antes de que el staff desembarque en Buenos Aires.
Pablo Guidotti, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella y ex subsecretario de Hacienda, piensa que es un error creer que el organismo le pedirá a la Argentina que deje apreciar el dólar. "Lo que van querer saber es cuál es el plan que tiene el Gobierno para controlar la inflación en los próximos años".
Los economistas del FMI creen que la inflación obedece a factores monetarios y que con la actual política del BCRA la suba de precios persistiría en el tiempo. En Economía tratarán de convencerlos que ello no es así, que la inflación es un fenómeno de carácter transitorio y que con disciplina fiscal se lo puede controlar.
Kiguel tampoco cree que vayan a pedirle a la Argentina que bajen el tipo de cambio. "Seguramente que limite la emisión de LEBACs porque eso genera deuda interna".
El Gobierno parece decidido a no dar a torcer el brazo, argumentando que la política económica la fija cada nación.
Hoy en el mundo existe un amplio debate acerca de cuál debería ser el rol del Fondo Monetario en el futuro. Un mes atrás Lavagna, en un viaje por China donde se reunió con sus pares de otros países para atender estas cuestiones, dejó en claro que su visión es que cada país pueda definir la política económica que más le convenga.
La mayoría de los análisis pos Cumbre de Mar del Plata coincidieron en señalar que el Gobierno esperaba un respaldo más fuerte de George W. Bush para comenzar a negociar con el organismo. Si bien sus palabras fueron "correctas", el pedido que esto hizo para mantener reglas de juego claras y transparentes no fue todo lo bueno que la Argentina podía recibir. Como 2007 es un año electoral, especulan algunos analistas, sería conveniente para el Gobierno cerrar un acuerdo con el FMI el año que viene a más tardar.
La firma de un acuerdo "lavado" con Washington, que no tenga grandes exigencias políticas, permitiría a la Argentina alivianar la pesada herencia que tendrá que afrontar en 2007, año en que Kirchner irá por su reelección.

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Por qué sí y por qué no la Argentina y el Fondo podrían llegar a un acuerdo
A favor
Argentina
En 2007 tiene muchas obligaciones financieras. Le conviene cerrar ahora.
Pedirle al Fondo le cuesta más barato
Sería una buena señal para los inversores
En mucho de los temas habría acuerdo (tarifas, superávit)

A favor
FMI
Recuperaría prestigio ayudando a una de las economías que más crece en la región

En contra
Argentina
No necesita cubrir financiamiento para 2006.
El Fondo le pediría actuar sobre la política monetaria para frenar la inflación, principal eje de la disputa

En contra
FMI
No puede prestar dinero sin exigir a cambio condicionalidades como ocurre con Turquía u otros países
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