
Risotadas en tevé y lecciones en radio
Desde 1992 es la voz, soporte y aliento de Marcelo Tinelli en Video/ShowMatch. Periodista y locutora, “la enana” Marcela Feudale combina los alaridos y arengas más conocidos del país con una exposición mediática mínima y de bajísimo perfil.
A ese costado oscuro, no por depresivo sino por menos rutilante, pertenece su vida universitaria y radial. Porque “la Feudale” es licenciada en Historia, graduada en la Universidad del Salvador, adonde ejerce como ayudante de trabajos prácticos en la cátedra Introducción a la Historia, dictada por Adela Salas.
Y no piensa quedarse ahí: actualmente cursa la Maestría en la Torcuato Di Tella y el año que viene irá por el doctorado. Deformación profesional o no, el tema de análisis que prefiere es el de la opinión pública y su tesis probablemente intente delinear ese objeto entre finales del gobierno de Rosas y principios del de Urquiza.
“Esta carrera empezó como algo complementario, pero terminó enganchándome mucho más de lo esperado”, reconoce. Pero no toda dualidad termina en esquizofrenia. A partir del pasado lunes, logró reunir a dos de sus amores en un mismo paquete.
En la emisora AM 740 Cooperativa tiene cinco salidas diarias –a las 8, 12, 16, 20 y 24– de unos pocos minutos para hablar de historia. “Son curiosidades y datos pintorescos que puedan relacionarse con el presente. Por ejemplo, si hubo disparada de precios durante el Virreinato; el origen de la palabra ‘maratón’; cómo nació la marcha peronista, o la construcción del Monumento a los Españoles”, dice. Los temas los elige a su gusto con la colaboración de otra colega, María Eugenia Martese.
Éste es apenas el primer paso ya que, en poco más de un mes, Feudale conducirá, también por Cooperativa, un programa de una o dos horas semanales íntegramente dedicado a los hechos del siglo XX. “Será al estilo de los audiodocumentales de la BBC, con archivo sonoro y opinión de especialistas. Lleva mucho tiempo de producción y edición, por lo que queremos tener grabadas unas cuantas entregas antes de empezar. Mientras tanto, seguimos buscando auspiciantes”, manguea la locutora que venía de dos años de abstinencia de trabajo radial. “Este proyecto lo llevé a varias radios pero no pasó nada. La historia asusta a los productores –explica– pero aquí interesó, tengo toda la libertad y estoy alejada de las exigencias del rating.”
–¿En Del Plata (cuyo dueño es Tinelli) también lo intentaste?
–Sí, pero ya tienen su grilla armada y les va bien así; y, cuando algo anda bien, no se cambia.
–¿Qué te dice tu jefe en la tele sobre esta otra actividad?
–¡Ah, Marcelo está chocho! Cuando trabajé con él en la radio, podía comentar o sumar otros datos a las noticias. Y los chicos del programa me consultan mucho cada vez que necesitan o tienen dudas con algo.
–¿Cómo conciliás estas dos caras, ShowMatch y lo académico?
–Perfectamente. Nunca me generó ningún tipo de contradicción. Tampoco les molesta a los otros y de ninguno de los dos bandos. La gente de Historia nunca me discriminó por eso, y tampoco voy a ir a la universidad a especular con lo de la tele. Cuando hice las prácticas de la enseñanza en el colegio Cangallo, en segundo año, al principio hubo un ‘conato revolucionario’ pero se calmó enseguida. ‘Chicos, si quieren hablar de ShowMatch, lo hacemos después de clase’, les dije, y todo se fue acomodando. No soy de planificar. Por ahora, hago las dos cosas, y después veré con qué me voy quedando.
