Definí hacia dónde y con qué

El punto de partida es saber lo que querés hacer, dónde (ej: en qué tipo de industria) y qué características particulares y únicas tenés para ofrecer a los potenciales empleadores. Evidentemente, cuando se tiene respuestas a estas preguntas, es sencillo iniciar la búsqueda. Sin embargo, con frecuencia se empieza la búsqueda de trabajo sin tener esto claro. Como resultado, el proceso se torna más largo y engorroso, o, se acepta un puesto que al corto tiempo resulta frustrante porque no cumple con aquello que a uno realmente le gusta o en lo que es bueno. 

Si sos de los que no tienen respuestas aún, solicitá un encuentro de Coaching individual para explorar estos temas. También es una buena idea que hables con la gente que trabaja en las empresas, industrias y puestos que te interesan para que te cuenten cómo es su día a día, cuáles son los aspectos que le gustan de su trabajo y cuáles no. Así vas a ir identificando hacia dónde te querés orientar. 

Ya sabiendo hacia dónde querés ir, es importante que sepas cuál es tu propuesta de valor, tu diferencial. Esta información va a verse reflejada en tu CV, en la carta de presentación y también va a ser clave en las entrevistas de trabajo. Para definir tu propuesta de valor y diferencial, preguntáte:
  • ¿Cuáles son mis características personales particulares y los conocimientos específicos que puedo aportar al empleador? 
  • ¿En qué soy muy bueno? 
  • ¿Por qué soy muy bueno en eso? 
Escribí tus respuestas y andá reformulándolas hasta que tengas una o varias frases claras y sucintas que describan tu diferencial adecuadamente y con las que te sientas cómodo. Esta es tu "marca personal" que vas a comunicar a todos los potenciales empleadores.