Preparate para la entrevista
La entrevista es la oportunidad para que te conozcan en persona, para que puedas ampliar lo ya presentando en el CV y la carta acerca de tus motivaciones y cualificaciones para el puesto. También es la oportunidad de conocer más acerca de lo que busca el empleador.
Las entrevistas pueden tener distintos formatos, siendo individuales, grupales con otros candidatos o varias personas de la empresa, pueden incluir tests y exámenes de idioma. En cualquiera de estos casos, lo importante es que estés preparado para mostrar tu mejor versión.
Algunos consejos para las entrevistas:
- Preparate:
- Infórmate acerca de la empresa (su historia, misión, valores, principales áreas de negocio, etc.) mediante su página web, tus contactos, artículos de diarios, etc. También, tené claras las responsabilidades y tareas que implica el puesto al que te estás postulando. Siempre suma poder mechar este conocimiento en tus respuestas porque esto te ayudará a demostrar cualidades buscadas por los empleadores como la proactividad y el compromiso con lo que hacés.
- Puede resultarte útil también averiguar un poco acerca de la persona que te va a entrevistar: saber hace cuánto trabaja en la empresa, qué rol cumple, qué estudió, etc. Estos datos te van a ayudar a sentirte menos expuesto y también pueden servirte para generar una conexión con el entrevistador.
- Familiarizate con el tipo de preguntas que se hacen en las entrevistas:
- Agendá una entrevista de práctica en el Departamento de Relaciones con Graduados y Desarrollo Profesional.
- 2. Presentate bien:
- Llegá unos minutos antes de la hora acordada con los datos de la persona con la que te vas a entrevistar (queda muy mal no saber con quién tenés la reunión).
- Apagá tu celular y cualquier otro dispositivo electrónico que tengas con vos y que pueda interrumpir la entrevista.
- Vestite de manera prolija y adecuada para la entrevista (ropa formal como un traje o pantalón y camisa. No uses ojotas ni shorts o bermudas, polleras muy cortas o escotes muy pronunciados).
- Llevá impresa una copia de tu CV y de la descripción del puesto. También, podés tener con vos un “machete” con tus mayores logros o calificaciones, con aquello que sí o sí querés mencionar en a entrevista que demuestre qué tipo de profesional sos y el valor que podés agregar a ese puesto en particular.
- Transmití lo mismo con tus palabras y con tu cuerpo. El lenguaje corporal dice mucho de cómo nos sentimos y qué pensamos de nosotros mismos, incluso sin que seamos conscientes de ello. Para mantenerte relajado y mostrar una buena disposición, intentá sonreír cuando te presentes, hacé contacto visual con el entrevistador, no te cruces de brazos y no “zapatees” ni muevas repetida y rítmicamente ninguna extremidad. Si te das cuenta de que estás muy nervioso, respira hondo y sonreí; eso te va a relajar inmediatamente.
- Escuchá con atención las preguntas de tu interlocutor. Si no las entendés, pedí clarificación;
- Respondé de manera clara y con suficiente detalle como para que quien te entrevista se haga una idea de tus capacidades y motivaciones y a la vez, lo suficientemente sintético como para no marear ni aburrir al entrevistador;
- En las preguntas en las que te piden que describas aspectos negativos tuyos (ej. ¿qué te irrita en tus compañeros de trabajo? o menciona tres debilidades tuyas) siempre contestá lo que te piden pero dándole un enfoque positivo (ej. me irritan los compañeros de trabajo que no me entregan las cosas a tiempo. Para evitar que esto suceda, suelo pedir lo que necesito con tiempo y establezco claramente para cuándo lo necesito);
- Aprovechá la entrevista para hacer preguntas clave que te puedan servir para resaltar características personales. Por ejemplo, podés preguntar cuál es el candidato ideal para el puesto. Cuando te responden, podés agregar algo acerca tuyo que esté alineado con lo que te dijeron y que no hayas mencionado;
- Al terminar la entrevista, agradecé al entrevistador por su tiempo. También, siempre suma mandar un mail para agradecer nuevamente y brevemente recordarle al entrevistador que estás interesado en el puesto.
Evita:
- Interrumpir, monopolizar la conversación, ser maleducado o agresivo;
- Pecar de soberbio o sabe lo todo, arrogante o aparentar estar desinteresado;
- Usar lenguaje demasiado informal (ej: laburo, chabón o flaco, etc) o muletillas (ej. tipo, ponele, etc.);
- Comer chicle;
- Llevar la conversación a cuestiones personales que nada tienen que ver con el puesto;
- Dar respuestas demasiado breves, que no le permiten al entrevistador conocer tus capacidades;
- Atender el celular o mandar mensajes de texto;
- Hablar mal de tu empleadores previos o actuales;
- Mostrar muy pronto mucho interés por el salario y las vacaciones.
Podés leer más consejos para prepararte para tu entrevista en:
Es importante capitalizar la experiencia de la entrevista como un aprendizaje. Por eso, preguntate: ¿qué hice bien y debo repetir en futuras entrevistas? ¿Qué puedo hacer mejor la próxima vez? Hacer este breve ejercicio te va a dar herramientas valiosas para otras entrevistas.






