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Miradas al sur
4/11/12

Tres miradas sobre el Día D Norteamericano

Adrián Paenza, residente part time en los Estados Unidos, y los especialistas internacionales Juan Gabriel Tokatlian y Gabriel Puricelli hablaron con Miradas al Sur para analizar las claves políticas de la elección presidencial estadounidense. 
En apenas 48 horas se decidirá quién será en los próximos cuatro años el hombre que comande el puesto de mando político más poderoso del planeta.

Y, según marcan las encuestas, el resultado de la elección presidencial norteamericana es un enigma. En ese sentido, este escenario de incertidumbre precipita varias preguntas. ¿Por qué el presidente Barack Obama despilfarró la ventaja que conservaba en el inicio de la campaña? ¿A qué comando político terminará beneficiando la aparición súbita del huracán Sandy? ¿Podrá repetirse la coyuntura del año 2000, cuando el comicio terminó resolviendo, sospechosamente, en una corte de Justicia? Y, por último, ¿qué debe esperar América latina del presidente número 45 en la historia de los Estados Unidos? Miradas al Sur trasladó este menú de interrogantes a prestigiosos especialistas locales como Juan Gabriel Tokatlian, director del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Di Tella y uno de los más lúcidos analistas globales que posee la Argentina; Gabriel Puricelli, sociólogo, presidente del Laboratorio de Políticas Públicas y asistente a las últimas convenciones nacionales del Partido Demócrata como invitado internacional, y al reconocido matemático Adrián Paenza, quién vive mayormente en el estado de Chicago, donde desarrolla tareas académicas y docentes.

En principio, Adrián Paenza, quien conoce en primera persona qué clima político se respira por estos días en la principal potencia del mundo, patea el tablero y advierte que "no creo que la elección vaya a ser pareja, para mí Obama conserva cierta ventaja. Me parece que los medios de comunicación que simpatizan con los demócratas están intentando instalar la idea de que es un comicio parejo para movilizar a la base del partido. Recordemos que el voto no es obligatorio y ante un escenario de incertidumbre, es más factible que los simpatizantes de Obama decidan concurrir a las urnas. En definitiva, cuánta más gente vaya a votar, aumentan las chances del actual presidente", desliza el autor del libro Matemática... ¿estás ahí?". Sin embargo, Puricelli sí anticipa un conteo voto a voto entre las autoridades electorales nacionales para determinar quién será el próximo Jefe de Estado: "La elección se va a terminar definiendo en los estados de Florida, Virginia y Colorado. En una elección indirecta como la norteamericana, estos distritos aportan muchos electores y, hasta el momento, no se sabe quién va a vencer en dichos lugares".
Ahora, bien, en caso de una elección reñida, ¿Podrá repetirse el escenario del año 2000, cuando George Bush ganó con aroma de fraude? "Nuevamente, la clave está en Florida porque ese Estado hay métodos de votación tan variados y anticuados que se prestan a la manipulación política por parte de las autoridades. En el año 2000, la corte terminó interpretando cómo un grupo de jubilados perforó una tarjeta y, por supuesto, concluyeron que la preferencia era por George Bush. En definitiva, quien oficializa los resultados en cada distrito es el secretario de Estado de cada gobernador y en Florida, el poder está en manos de los halcones", subraya Gabriel Puricelli.

Por otro lado, Paenza no concluye categóricamente que la respuesta del Gobierno Nacional ante el huracán Sandy haya modificado la percepción de la opinión pública local sobre Obama pero sí estima que hay un cambio de actitud en cuanto a la energía política que esta desplegando en los últimos días el comando demócrata: "En el primer debate televisivo con Mitt Romney, Barack Obama llegó muy confiado porque subestimó a su rival. Claro, él es muy superior intelectualmente pero, evidentemente, regaló un espacio a un contrincante que venía preparando este duelo con mucha antelación junto a sus equipos de trabajo". En cambio, Puricelli analiza la desaceleración de Obama en las encuestas como un resultado del estancamiento económico nacional: "La recuperación económica en Estados Unidos está siendo mediocre. No es suficiente rápida en términos de nivel de empleo. Junto a esto, la caída de Obama se explica porque se perdió el encanto de los menores de 30 años con un jefe de Estado que en la anterior campaña prometió un cambio con mayúsculas que nunca llegó para los más jóvenes".

Por último, el profesor Juan Gabriel Tokatlian anticipa los tópicos más urgentes de la próxima agenda política interamericana. "En el vínculo de Estados Unidos con América latina, el próximo Jefe de Estado deberá lidiar con temas de relieve como la violencia desbordada en México. Pero, también, entre otros tópicos asoman el proceso, hasta el momento, prudente y positivo de paz en Colombia; entre otros, el desarrollo político venezolano a partir de la frágil salud presidencial de Chávez; entre otros, las diferencias cada vez más marcadas entre EE.UU. y Brasil en temas sensitivos; entre otros, cuestiones que hacen a la relación en el rol de las Fuerzas Armadas en el combate antidrogas. En síntesis, hay una dinámica que obligaría al nuevo presidente ha darle una mayor atención a la región y creo, por otro lado, que cómo indica la historia de los segundos mandatos, si Obama continúa en la Casa Blanca, probablemente reemplace a la actual Secretaria de Estado y ahí habrá que estar atento al nuevo perfil de quién comande las relaciones exteriores de Washington", sentencia Tokatlian.

En líneas generales, el profesor Tokatlian coincide con Paenza y vislumbra un triunfo demócrata. Igualmente, en caso de un festejo republicano, el especialista de la Universidad Di Tella advierte que el diálogo entre Washington y la región sería más espinoso: "Si gana Romney sabemos, a través de sus escasos pronunciamientos sobre Sudamérica, que ha sido muy enfático en su crítica al presidente venezolano Hugo Chávez, muy poco abierto a reformar la política hacia Cuba y, además, demostró una marcada ignorancia política con respecto a los demás países de América latina. Así que es de esperar que sus cuadros políticos, en caso de llegar a la Casa Blanca, diseñen una política exterior mucho más ideológica y agresiva que la actual".