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Página/12
12/07/26

El líder supremo de Irán prometió vengar a su padre

Bernabé Malacalza, profesor del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales, fue consultado sobre la guerra entre Estados Unidos e Irán.

Por Lucía Jiménez Donati

Bombardeo estadounidense a un objetivo militar iraní este jueves. AFP. AFP

Después de una semana en que Estados Unidos e Irán reanudaron su guerra con un intercambio de ataques, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó este sábado que miles de misiles están preparados para atacar Irán si la República Islámica intenta asesinarlo. Por su parte, el líder supremo de la república islámica, Mojtaba Jameneí, prometió vengar la muerte de su padre y predecesor, Alí Jameneí.

Memorándum de entendimiento

Gabriel Merino, profesor e investigador de la Universidad Nacional de La Plata y del Conicet, afirmó en diálogo con Página/12 que la reanudación de los ataques estuvo vinculada a que el memorándum de entendimiento contenía puntos difíciles de cumplir y abiertos a distintas interpretaciones.

“Mientras Washington sostiene que el estrecho de Ormuz debía permanecer abierto durante los 60 días de negociación, Teherán afirma que, en ese período, los buques debían transitar por los canales más cercanos a su territorio. El punto más crítico para Trump es que esta guerra dejó a Estados Unidos en una posición mucho peor, con Irán ejerciendo un control de facto sobre el estrecho”, explicó.

En este contexto, el académico planteó como hipótesis que las recientes ofensivas iraníes contra los buques mercantes no buscaron reactivar el conflicto, sino enviar una advertencia para exigir que el acuerdo se cumpla según la interpretación de Teherán. “Si vemos la dinámica de la guerra, Teherán responde a las agresiones y escala en función del nivel de los ataques que recibe”, sostuvo.

Sin embargo, Merino cuestionó si existió una voluntad por parte de Estados Unidos de alcanzar un acuerdo de fondo o si la firma del memorándum respondió a una estrategia destinada a ganar tiempo antes de un nuevo ciclo de enfrentamientos. “El acuerdo fue muy favorable para Irán y expresaba de forma muy contundente una derrota estratégica para Estados Unidos. Ahí la pregunta era si Washington lo iba a cumplir o si lo firmó como una pausa táctica, porque Trump venía golpeado por el aumento del precio del petróleo, por la inflación en su país y por la caída abrupta de las reservas estratégicas petroleras de Estados Unidos para sostener un precio”, afirmó.

Bernabé Malacalza, profesor del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, sostuvo en diálogo con Página/12 que las guerras atraviesan períodos de pausa y reactivación porque benefician a distintos sectores. “Más allá de los objetivos cambiantes y poco claros de Estados Unidos, los conflictos armados favorecen a la industria de los combustibles fósiles, a la industria armamentística, al complejo tecnológico de Silicon Valley y al complejo financiero de Wall Street. El destacamento 201 (Cuerpo Ejecutivo de Innovación) y Wall Street financian y obtienen ganancias con la guerra, mientras que las acciones de empresas tecnológicas vinculadas al ámbito militar, como Palantir y Anduril, siguen en alza”, aseveró.

“También se trata de la posibilidad de probar nuevas armas y desarrollar tecnologías de inteligencia artificial con fines militares en la competencia con China. La discusión pasa, quizás, por la narrativa sobre quién resulta vencedor de cara al plano electoral: eso sí le importa a Trump, pero no al complejo de intereses que se beneficia de los conflictos”, detalló Malacalza.

Respecto de Irán, Malacalza sostuvo que no existe una posición unificada. “El presidente iraní no tiene consenso dentro del régimen para negociar. El sector civil necesita avanzar en un acuerdo para que se liberen los activos congelados en Qatar y que se levanten las sanciones. En cambio, el sector militar necesita que la guerra continúe y quiere controlar el estrecho”, afirmó.

Irán y Estados Unidos reanudaron los ataques mutuos el martes y miércoles, con unos bombardeos en Oriente Medio que fueron los de mayor envergadura desde que el 17 de junio se firmó un memorando de acuerdo que ratificaba el cese al fuego alcanzado en abril.

Estados Unidos bombardeó Irán durante dos noches consecutivas después de atribuir a Teherán varios ataques contra tres buques comerciales en el estrecho de Ormuz.

En represalia, Teherán apuntó contra los vecinos del Golfo: Kuwait, Baréin, y también Qatar, uno de los mediadores en los esfuerzos para resolver el conflicto.

Posteriormente, Trump anunció su predisposición a continuar las conversaciones con Irán, pero dio por finalizado el alto el fuego.

Mientras Washington y Teherán siguen intercambiando amenazas tras la escalada de hostilidades ocurrida esta semana,

“1.000 misiles”

Trump volvió a referirse a las instrucciones que dejó para bombardear Irán si fuera asesinado como consecuencia de un supuesto complot del país persa. “Hay 1.000 misiles armados, preparados y apuntando hacia la República Islámica de Irán, seguidos inmediatamente por miles más, si el gobierno iraní lleva a cabo su amenaza”, escribió el mandatario en su red Truth Social.

El republicano aseguró que dio órdenes al Ejército de “diezmar totalmente y destruir todas las zonas de Irán” en caso de que las autoridades de Teherán lo asesinen o traten de asesinarlo, y dijo que la orden tiene un período de validez de un año, sujeto a ampliaciones.

Promesa de venganza

Por otro lado, Irán enterró este jueves a Alí Jameneí, fallecido en un bombardeo el primer día de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, el pasado 28 de febrero.

Una vez más, Mojtaba Jameneí no apareció en público. El sucesor, a quien no se ve desde el inicio de la guerra y sobre cuyo estado de salud persisten las especulaciones, difundió un mensaje escrito en el que prometió represalias.

Te prometemos vengar tu sangre pura y la sangre de todos los mártires de estas dos guerras tomando represalias contra los asesinos criminales y deshonrosos. Esta es la exigencia de nuestra nación y, sin duda, debe cumplirse”, dijo el nuevo líder en el primer mensaje tras el funeral, recogido por la agencia estatal IRNA.

Estos criminales, cuyos nombres están plenamente documentados desde los rangos más altos hasta los más bajos, llevarán a la tumba el sueño de morir tranquilamente en sus camas”, agregó el líder.

Apuesta por la diplomacia

La diplomacia volvió a activarse este sábado. El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, viajó a Omán para hablar sobre el futuro del estrecho de Ormuz. El funcionario también acusó a Estados Unidos de incumplir la tregua.

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, dijo que el viaje de Araqchí “da continuidad a las consultas iniciadas con Omán en los últimos dos meses sobre el estrecho de Ormuz”, el cual es uno de los “puntos clave del memorando de entendimiento para poner fin a la guerra”, de acuerdo con IRNA.

Según el portavoz, Irán “asumió claramente la responsabilidad de establecer acuerdos normales, así como de garantizar los servicios marítimos relacionados con el tráfico de buques en Omán, y se ha mostrado muy decidido y firme al respecto”.

En medio de los esfuerzos diplomáticos, Araqchí acusó a Estados Unidos de haber violado el memorando de entendimiento con Irán, después de que Washington anunciara nuevas sanciones contra el entorno de Mojtaba Jameneí.

“Irán ha cumplido hasta ahora con su palabra, a diferencia del llamado secretario del Tesoro de Estados Unidos, que está violando el párrafo 9 del memorando de entendimiento (que incluye la no imposición de nuevas sanciones a Teherán)“, señaló Araqchí en la red social X.

Según el ministro, el “incumplimiento” del acuerdo por parte de EE.UU. “se suma a otras vulneraciones y errores” del país norteamericano. Araqchí concluyó su publicación en X advirtiendo a Washington que “solo puede haber cumplimiento mutuo”.