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Camila Perochena: "Lo que conmemoramos el 9 de julio es un punto de llegada, la independencia, pero también un punto de partida para construir un orden político que nos llevó décadas"
La profesora de la Licenciatura en Historia fue entrevistada en El Observador sobre las diferencias entre la Revolución de Mayo en 1810 y la declaración de la Independencia en 1816.
Camila Perochena, profesora de la Licenciatura en Historia, fue entrevistada por Luis Majul en El Observador sobre las diferencias entre la Revolución de Mayo en 1810 y la declaración de la Independencia en 1816.
"Tiene sentido básicamente porque tenemos dos fechas como de cumpleaños, por llamarlo de alguna manera: la independencia y la revolución. ¿Por qué no nos independizamos en 1810? Lo que hay que entender es que lo que celebramos hoy, el 25 de mayo de 1810, es la revolución. La independencia implicó cortar lazos con España. La revolución implicó armar una junta de gobiernos, formar un gobierno propio, pero todavía éramos leales y fieles al rey de España. Y ahí hay una diferencia enorme entre revolución e independencia. Y para poder entender cómo pasamos de una a la otra, hay que entender que en estos 6 años, entre 1810 y 1816, pasaron muchísimas cosas. 1810 hacemos la revolución porque el rey de España está preso.Pero ahí no queremos cortar lazos con el rey de España ni con la monarquía española. Por eso no es una independencia, sino que es crear un gobierno propio, pero todavía en el marco de la monarquía española, con el rey preso. ¿Qué dicen los revolucionarios en 1810? Le vamos a tutelar o a cuidar la soberanía a Fernando VII mientras Fernando VII esté preso. En cambio, ¿qué pasa en 1816? Bueno, el rey había vuelto al trono. Fernando VII, desde 1814, había sido liberado por Napoleón Bonaparte, recuperó el trono y cuando recupera el trono dice: bueno, ahora quiero recuperar mis territorios. Ahora devuélvanme la soberanía que me estaban tutelando, entre comillas, ¿no? Y ahí había que salir de esa ambigüedad en la que estábamos. Teníamos gobierno propio, pero éramos leales al rey Fernando VII. Y eso es lo que pasa en 1816. Hacemos un congreso para resolver 2 cosas. Por un lado, salir de la ambigüedad jurídica para declarar la independencia, pero también, por otro lado, para poder crear una constitución, para un nuevo orden político, para saber cómo a partir de ahí, después de la independencia, nos vamos a gobernar. Lo primero lo logramos, lo segundo no. No fue posible construir un nuevo orden político ni una constitución que fuera aceptada por todos en 1816. Entonces, lo que conmemoramos ahí es como un punto de llegada del proceso abierto en 1810, que es la independencia, pero también un nuevo punto de partida para construir un nuevo orden político que nos llevó décadas. Es decir, que no se resolvió en ese momento", sostuvo la profesora.
"Bueno, por supuesto que es difícil ver marcas de cosas que pasaron hace tanto tiempo, pero yo diría que hay aspectos o debates que se daban en ese contexto de la independencia que hoy todavía siguen estando. Uno de los debates centrales es, bueno, ¿cuán centralista va a ser el gobierno que se cree? ¿Cuánto poder va a tener Buenos Aires en esa nueva estructura de gobierno que se está creando? Y eso sigue siendo un problema, de otras maneras, porque Buenos Aires era una provincia que monopolizaba, o que a partir de 1820 va a monopolizar los recursos de la aduana. Va a tener mucho más poder de lo que tiene la provincia hoy, mucho más riqueza de lo que tiene la provincia hoy. Pero sin duda, algo que se empieza a ver en ese Congreso es esa tensión entre el interior y la provincia de Buenos Aires. Incluso esa tensión se ve en quienes participan del Congreso. Tenemos que saber que no todas las provincias participan del Congreso. Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, la Banda Oriental, que era Uruguay, son provincias que no van a participar del Congreso Constituyente, no van a firmar el acta de independencia y eso va a ser así porque están peleados con Buenos Aires", explicó Perochena.
