Biblioteca Di Tella Anexo Arquitectura. Fotografía: Javier Agustín Rojas


¿Por qué Historia y la Crítica de la Arquitectura?


A diferencia de la mayoría de los animales, los seres humanos requieren de algún tipo de exoesqueleto o protección externa para sobrevivir: no les basta su propia piel. Esa protección puede tener innumerables manifestaciones y dimensiones, pero la llamamos arquitectura cuando, además de cumplir con esa finalidad elemental, esas construcciones procuran comunicar un mensaje.

En la medida en que esos mensajes se estructuran según los códigos establecidos socialmente corresponde hablar de Arquitectura, esto es de una Institución. En ambos casos esos mensajes son parte de lo que llamamos Cultura.

El cometido de la Historia de la Arquitectura consiste en primer lugar en intentar descifrar e interpretar esos mensajes. Pero eso no basta, porque en las sociedades que cuentan con Arquitectura no solo se trata de descifrar e interpretar, sino también de valorar. El cometido de la Institución consiste en definir un adentro y un afuera, esto es en establecer los usos correctos (o inaceptables) de los códigos. Y de esto deriva la construcción de un Canon, esto es de un conjunto –por su propia naturaleza limitado- de las más acertadas expresiones de esos códigos. Dado que a diferencia de otros artefactos humanos las obras de Arquitectura están ancladas a un contexto natural o artificial al que afectan y por el que son afectadas, la relación que establecen con él es un factor fundamental de su conformación, y esta conformación es parte del mensaje que transmiten. 

La crítica es una valoración singular. La Crítica, en cambio, es una actividad específica dirigida al análisis y valoración de las distintas expresiones de la Arquitectura partir de su conocimiento en tanto disciplina. Puede haber crítica o estudios de arquitectura presente o pasada sin Crítica, pero no puede haber Historia de la Arquitectura sin Crítica.

El objetivo de la Maestría consiste en desarrollar la capacidad de abordar el análisis, comprensión y la valoración de las expresiones físicas y de las representaciones de la Arquitectura en su contexto urbano o rural y en su devenir histórico-cultural.

Para conseguir este propósito se procurará proveer a los alumnos, por un lado, de los instrumentos que permiten la comprensión y valoración inmanentes a la Arquitectura, y por otro, de aquellos necesarios para el estudio de sus condiciones históricas de producción.

Hablamos de valoración inmanente cuando se trata de comprender la estructura interna de una obra o proyecto. Esa estructura que puede responder a un código formalizado –como en la “Arquitectura de estilos”-, a expresiones transitorias –como las modas o los distintos “ismos”- o a excepcionales casos de “invenciones” singulares –como las de Gaudí o Bruce Goff- .

En todos los casos el proceso de valoración requiere necesariamente comprender el contexto material e histórico de las obras o proyectos, los múltiples destinatarios del proceso comunicativo del que constituyen el principal vehículo, y las razones que les han dado origen. Y por supuesto del lugar que esas obras o proyectos ocupan en la biografía de sus autores.