Estudiar Patrimonio Hoy


Las profundas y aceleradas transformaciones de las dos últimas décadas han afectado como nunca al patrimonio y su preservación. Por un lado, se ha extendido el sentido de las categorías tradicionales de patrimonio (tangible e intangible, mueble e inmueble) y se ha ampliado su campo de referencia a otras nociones (proximidad, efímero, virtual). Este fenómeno, de características universales y ligado a las reivindicaciones identitarias o de minorías, a investigaciones académicas y científicas, o a revisionismos históricos, se ve incrementado por la masificación turística y la demanda de nuevas atracciones culturales patrimoniales a todo nivel. El patrimonio se fue transformando de un bien en un recurso cultural, para finalmente acercarse a ser entendido como un bien de consumo. A esto se le suma la sistematización y clasificación de toda esa masa patrimonial, y el surgimiento de especialidades para su estudio desde una multiplicidad de disciplinas y tecnologías, así como la complejidad del abordaje a escala urbana o territorial dentro de la dialéctica entre desarrollo y ecología. Y desde el punto de vista teórico-práctico, el achicamiento de la banda de opciones entre demolición y disneylandización, cuando no el abandono, bajo las presiones inmobiliarias, de la industria turística, de los medios y las tecnologías de la comunicación, y de la marea de las virtualidades. A partir del reconocimiento de estas tensiones, acechanzas y dispersiones, el conocimiento y las acciones sobre el patrimonio requieren hoy una reivindicación de la conservación de la materialidad en su integridad y autenticidad, sobre la base de una sólida valoración y un riguroso conocimiento de su constitución física, y en el marco de operaciones creativas que permitan una orgánica continuidad de las estratificaciones.