En 1910, ante una ordenanza porteña que prohibía el amasado a mano del pan, Torcuato Di Tella (padre) y los hermanos Alfredo y Guido Allegrucci, tres inmigrantes italianos, se asociaron para alquilar un local en la calle La Rioja y fabricar una máquina amasadora que se patentó bajo la marca SIAM (Sociedad Italiana de Amasadoras Mecánicas, luego Sociedad Industrial Americana de Maquinarias). Aquel primer producto fue un suceso. La empresa creció vertiginosamente gracias al entusiasmo de Di Tella. Los hermanos Allegrucci, en diferentes momentos, abandonaron el emprendimiento.

En la década de 1920, la empresa comenzó a producir surtidores de nafta para YPF. La fábrica tuvo que ser mudada a un predio más amplio y se abrieron oficinas para la administración. En esos años, también se crearon subsidiarias en Brasil, Chile y Uruguay. Di Tella realizó una gran inversión para construir una nueva planta en Avellaneda, inaugurada en 1929.

La plenitud llegó con la fabricación de una variedad de electrodomésticos. En los años treinta, SIAM incursionó en productos de consumo masivo con gran éxito. El más emblemático de ellos fue la heladera eléctrica. Se abrieron concesionarios por todo el país que ofrecían planes de pago en cuotas mensuales. La demanda llegó a ser tan alta que la entrega de las heladeras podía tardar un año. En 1938, la producción era diez veces mayor a la de 1934. Di Tella decidió abrir una oficina en Nueva York para la empresa.

SIAM, además de heladeras, también producía ventiladores, lavarropas, planchas, lustradoras de piso, motores eléctricos, bombas hidráulicas e interruptores magnéticos. Seguían fabricándose amasadoras y surtidores de nafta. Para 1940, los empleados eran más de tres mil.

Uno de los últimos emprendimientos de Di Tella fue incursionar en la siderurgia a través de la Sociedad Industrial Argentina de Tubos de Acero (SIAT), una fábrica de caños con costura para abastecer a la industria petrolera. Luego de su fallecimiento en 1948, lejos de detenerse, la empresa se expandió a otro nuevo rubro, el de los automotores.

Primero, SIAM alcanzó un acuerdo con la firma italiana Innocenti y creó una motoneta muy conocida en los años cincuenta: la Siambretta. Los compradores aparecían incesantemente y pagaban por adelantado, como ya había ocurrido con las heladeras. El paso siguiente también constituyó un éxito. La empresa decidió lanzar el SIAM DI Tella 1500, un auto de cuatro puertas que fue furor entre las familias de clase media.

Los productos de SIAM eran famosos y se vendían muy bien. La empresa empleaba a casi 16.000 personas y constituía el complejo industrial más importante de América Latina a principios de los años sesenta. Sin embargo, el crecimiento careció de planificación y generó una severa crisis financiera. A pesar de los esfuerzos por revertir la situación, SIAM fue estatizada en 1971 y el Gobierno decidió vender la empresa en 1986 en diferentes unidades.



Torcuato Di Tella padre (1892-1948) 

Nació en Capracotta (Italia) el 15 de mayo de 1892. Se radicó en nuestro país a los 13 años junto con su familia. 

En 1910, dio inicio a SIAM con un taller de máquinas amasadoras de pan. A pesar del éxito de la empresa, en 1915 volvió a Italia para pelear en la Primera Guerra Mundial. A su regreso, completó la carrera de Ingeniería en la Universidad de Buenos Aires.

Di Tella fue un hombre comprometido con la realidad de su tiempo. Luchó activamente contra el régimen de Mussolini financiando grupos de resistencia antifascista. Como miembro del Directorio de la UIA, representó a la Argentina en el Congreso de la OIT de 1939. Asimismo, presentó un proyecto de ley de seguro social.

Falleció en Buenos Aires el 22 de julio de 1948.