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06/05/2021

¿Por qué nos atraviesa la grieta?

Hicimos dos charlas sobre cómo funciona nuestro cerebro al momento de procesar las creencias, ideas y valores propios y ajenos.


En conjunto con la Diplomatura de Educación y Ciencias del Comportamiento organizamos la webinario “¿Por qué nos separa la grieta?” (disponible acá) para hablar sobre qué evidencia aportan las Ciencias del Comportamiento a la hora de analizar la grieta. Los oradores fueron Andrea Paula Goldin, Pedro Bekinschtein, Joaquín Navajas y Cecilia Calero. Moderó la charla Pablo González. 

Para responder las preguntas que quedaron pendientes, se organizó una segunda charla: "Todo lo que usted quiso saber sobre la grieta y se quedó con ganas de preguntar" (disponible acá). 

El webinario comenzó con la charla de Andrea Paula Goldin, investigadora del CONICET en el Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Torcuato Di Tella, que contó un experimento. Enfrentaron a un grupo de personas a noticias que existían, pero eran falsas y les preguntaron si eran verdaderas o no. Encontraron que independientemente de cuál era tu ideología, cuando la noticia estaba en contra de lo que vos pensabas, era mucho más probable que se la califique como falsa (y viceversa). Esto confirma la existencia del “sesgo de confirmación”. ¿Se puede hacer algo al respecto? Quizás buscando cuál puede ser la recompensa a largo plazo de pensar un poco más si una noticia es falsa o no. 

Pedro Bekinschtein contó, también, una serie de experimentos que estudian cómo y cuándo identificamos las noticias falsas. En una investigación de Yale encontraron que las personas que tienen más propensión a anular la emoción que les evoca la información y a pensar de una forma más analítica, tienden a descreer de las fake news y a creer en noticias reales,  más allá de si esta información es consistente o no con sus creencias e ideología. Pero un un estudio reciente realizado el equipo del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional (Fundación INECO-Universidad Favaloro-CONICET) y en colaboración con Chequeado, no encontraron una relación entre el estilo de pensamiento intuitivo y la susceptibilidad a desinformaciones, pero sí en relación con el voto en las últimas elecciones a presidente. Los votantes de Juntos por el Cambio tuvieron menor capacidad de detección de desinformaciones cuando se referían a políticos del Frente de Todos y viceversa. 

Joaquín Navajas mencionó tres aspectos de la polarización política: el alineamiento lógico-partidario, el tribalismo partidario y la segregación política y la polarización afectiva (amor hacia los propios y odio hacia los otros). Lo que muestran los datos más recientes, es que los estadounidenses, por ejemplo, están segregados políticamente. La mayoría vive en barrios donde jamás se cruzaría con alguien que vota al partido opuesto. En Argentina, hicimos desde el Laboratorio de Neurociencia una investigación. Preguntaron ¿cómo te sentirías si tuvieses un hijo macrista/kirchnerista? A los que se identificaban como kirchneristas/macristas. En promedio, las respuestas son que se pondrían muy tristes (¡más tristes que si fuesen de otro club de fútbol!).

Por último, Cecilia Calero usó el concepto Teoría de la Mente para explicar por qué “en la mesa no se habla de política ni religión”. La Teoría de la Mente es esa capacidad que compartimos todos los seres humanos y es una habilidad clave para entender que el otro tiene otras ideas, y pensamientos. Pero la Teoría de la Mente nunca es perfecta, y cuando estamos enojados, empeora. Calero, sin embargo terminó con una nota positiva: “la Teoría de la Mente puede ejercitarse”.