Di Tella en los medios
iEco
7/06/10

Good Bye Lenin, buen día economistas creativos

El cambio político y cultural que implicó la reunificación alemana fue para los economistas un formidable "experimento natural" para estudiar cómo se modifican las decisiones económicas cuando hay cimbronazos abruptos.

Por Sebastián Campanario

Si uno luchó toda su vida por las ideas socialistas en la ex República Democrática Alemana, octubre de 1989 no fue el mejor momento para caer en coma. Pero eso fue justamente lo que le pasó a Christianne, la madre de Alexander Kerner (Daniel Brühl) en la película "Good Bye Lenin" (Wolfgang Becker, 2003). Cuando recupera el conocimiento, los médicos recomiendan que Christianne no tenga disgustos, por lo cual Alexander resuelve ocultarle la caída del Muro de Berlín. Y para ello convierte a su departamento familiar en una isla anclada en el pasado, algo así como un último bastión socialista.

El cambio político y cultural que implicó la reunificación alemana no sólo inspiró a directores de cine. Para los economistas, constituyó un formidable "experimento natural" para estudiar cómo se modifican las decisiones económicas cuando hay cimbronazos abruptos.

"Descubrimos que quienes vivieron en el Este, tras la reunificación, defienden una mayor intervención estatal y de una mayor distribución del ingreso", cuentan los economistas Alberto Alesina y Nicola Fuchs Schundlen, ambos de Harvard, en un paper titulado "Good Bye Lenin: el efecto de la caída del comunismo en las preferencias de la gente".

En la Argentina, existe un estudio que aprovechó un inusual "experimento natural" para sacar conclusiones sobre creencias e indicadores. Lo hizo Ernesto Schargrodsky junto a un equipo de médicos, economistas y arquitectos de la Torcuato Di Tella, y tuvo tanta repercusión que hasta ahora es el único trabajo de economía académica local citado a página entera en el semanario británico The Economist.

La historia se remonta 1981. Ese año, unas 2.000 familias ocuparon un terreno de más de dos kilómetros cuadrados, deshabitado, en la localidad de San Francisco Solano, Quilmes. Los ocupantes pensaban que se trataba de tierras fiscales, pero el terreno en realidad pertenecía a 13 propietarios privados.

En plena dictadura, se mandó a desalojar a las familias. Hubo un sitio militar y una resistencia social de características épicas, que luego dio lugar a libros y documentales. Con la vuelta de la democracia se aprobó una Ley de Expropiación, por la cual el Estado le compró a los terrenos a los propietarios y se los vendía a las familias ocupantes en condiciones ventajosas. Con un detalle: sólo algunos propietarios originales aceptaron el trato, y el resto fue a juicio.

Años más tardes, l a s diferencias detectadas por Schargrodsky entre los que poseían título de propiedad y los que no fueron enormes. Las casas eran un 25% mejores en el primer grupo, había 1,1 integrantes menos en el núcleo familiar, 20% más de escolaridad secundaria y menos embarazos adolescentes.

En una segunda etapa de la investigación, más reciente, el economista relevó las creencias. Y encontró que los "dueños" tienden a tener mayor nivel de confianza, valoración del trabajo y hasta son más felices.

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