Di Tella en los medios
Los Andes
4/10/15

Desafíos económicos del próximo gobierno

La inflación, los subsidios, el retraso cambiario y su impacto en el precio de los productos de las economías regionales, el cepo al dólar y las restricciones externas, son algunos de los problemas que deberá enfrentar.

En la cuenta regresiva para el día de las elecciones, son pocas las certezas y múltiples los desafíos que enfrentan el Gobierno y los principales candidatos a la presidencia: Daniel Scioli por el Frente para la Victoria, Mauricio Macri por el PRO y Sergio Massa por el Frente Renovador. El escenario político, económico y empresarial se muestra movido, y aún pueden suceder cambios de aquí al 25 de octubre. Entretanto, veamos el panorama que estamos transitando en el tramo final de la campaña: Recesión con síntomas de recuperación En los últimos meses, el nivel de actividad mostró una leve mejoría. La consultora Orlando Ferreres estimó un crecimiento interanual del 1% en julio. La industria, que según el Estimador Mensual (EMI) del Indec, lleva 24 meses en baja, desde agosto dejó de caer. Pero hay un comportamiento dispar según el sector. Entre los rubros que más cayeron están el automotriz (7% interanual), textiles (11%) e industrias metálicas básicas (10%). Entre los que más empujan la actividad económica está la construcción. De acuerdo al Indicador Sintético (ISAC) del Indec, creció un 12% interanual en julio. En la misma línea, el Indice Líder, elaborado por el grupo Construya, creció un 14% interanual en agosto. Sin embargo esta semana el Indec difundió el indicador de agosto que tuvo una fuerte desaceleración producto de las lluvias según el organismo oficial. Respecto del consumo privado, las paritarias y aguinaldos en julio impulsaron su crecimiento, acicateado por la cercanía electoral y el fantasma de una devaluación, analiza Ignacio Carballo, en el Informe Económico Mensual del IAE. Esta semana, también la consultora CCR indicó que el consumo bajó en supermercados en agosto. En el caso específico de los grandes supermercados, la performance fue particularmente pobre y sufrieron la peor caída del año (1,7%), a pesar de la explosión de acciones promocionales como el 2×1 o el 70% de descuento en la segunda unidad a las que están apelando todas las cadenas para conquistar a los consumidores. Precios para arriba El Índice promedio de las consultoras privadas relevado por el Congreso estima una inflación interanual del 26,6% para agosto, siendo éste el tercer mes consecutivo de crecimiento inflacionario. Los mayores aumentos se registraron en Alimentos y Bebidas, lo que perjudica principalmente a los sectores de menores ingresos. El factor que más influyó en estas subas fue la actualización del plan Precios Cuidados y el consiguiente acomodamiento de precios de otros productos que no están en dicho listado, apunta Carballo en el informe del IAE. De cara a los próximos meses, el aumento de las prepagas y la nueva actualización de Precios Cuidados sumarán presión hacia arriba. Sin embargo, los consumidores no perdieron el optimismo. A juzgar por los resultados del Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Torcuato Di Tella, ésta aumentó, en agosto, un 1,2%, acumulando un crecimiento interanual de casi un 30%. En tanto, la encuesta de Expectativas de Inflación para los próximos 12 meses cayó 3 puntos, reflejando un 22%. Dólar indomable, reservas en fuga Si hay un precio que el Gobierno no pudo controlar es el del dólar blue. La divisa norteamericana en el mercado informal pasó cómodamente los $ 15 en la segunda mitad del año, llevando a una brecha con la cotización oficial del 65%. El último intento por domar al billete verde fue la disposición de la Comisión Nacional de Valores (CNV) de cotizar los bonos en dólares de los fondos comunes de inversión al valor oficial.  En tanto, el atraso cambiario llegó a su récord desde el Uno a Uno de los años '90, restando competitividad a las ya alicaídas exportaciones de las economías regionales. La sangría de reservas internacionales para paliar la demanda de dólar ahorro (que registró un nuevo pico post vacaciones de invierno) y la que se avizora para los primeros días del año entrante, cuando el próximo gobierno deba hacer frente a un pago al Fondo Monetario Internacional acordado en 2006, completan un panorama sombrío. Frente externo complicado Hace rato se terminó el viento de cola para la economía argentina, y se avizoran tiempos más duros si se toma en cuenta que China, el motor del crecimiento mundial, desaceleró su crecimiento y empujó a una caída de los precios de las commodities. Otros países emergentes también están creciendo menos, y el que más preocupa es Brasil. Las penurias de nuestro mayor socio comercial, arrastrarán sin duda a buena parte de la industria nacional, algo que el sector automotriz, viene sufriendo desde hace más de un año. Economías regionales en terapia Si hay un sector en crisis de competitividad, es el de las economías regionales. Estas actividades agroindustriales localizadas fuera del área pampeana y que no forman parte de las exportaciones tradicionales, tienen un peso menor en el PBI argentino pero son clave para los ingresos y el empleo en las provincias, ya que son intensivas en mano de obra. Ahogadas por los impuestos, la suba de costos (especialmente los fletes), la falta de infraestructura, el escaso acceso al crédito y las inclemencias climáticas, la mayoría de ellas vieron caer su producción y exportaciones. En la Patagonia, la producción y exportación de peras y manzanas cayó entre un 33 y un 53% entre 2011 y 2015, según un informe de Ecolatina. En Cuyo, la producción y exportación de vinos se derrumbó un 58% y, en la Mesopotamia, la de cítricos se desplomó un 63%. La distorsión de precios es tal en el sector, que cosechar un kilo de naranjas tiene un costo de $ 0,70 pero el productor recibe la mitad de ese monto, cuando, al otro extremo de la cadena, el consumidor paga $ 10, se lamentaba un productor entrerriano miembro de Copal (Cámara de productores de Alimentos).  Déficit, subsidios y presupuesto El proyecto de Presupuesto 2016, es una muestra de economía voluntarista. Para el próximo mandato, se estima un crecimiento de la actividad del 3%, una inflación anual del 10%, un incremento del tipo de cambio moderado (16% anual) y un crecimiento de las exportaciones (6%). En política fiscal, lo que se plantea es un ajuste. El proyecto no contempla incrementos en salarios y asignaciones familiares, así como módicos aumentos del gasto público, que estarían por debajo de la recaudación, analiza un reciente informe de la consultora Abeceb. Por otra parte, quedan cuestiones importantes por resolver: la prórroga del Impuesto al Cheque, así como su coparticipación, y la Ley de Emergencia Económica, que se viene prorrogando desde 2002. Logros y relatos Como enumera Juan Llach, director del Centro de Gobierno, Empresa y Sociedad del IAE, la inflación, el retraso cambiario, los subsidios insostenibles y el déficit fiscal se suman a las restricciones externas y el cepo cambiario, una presión tributaria superior al 37% del PBI, el exceso de regulaciones y la falta de estadísticas oficiales confiables. No obstante, la verdadera discusión de aquí a las elecciones no debería ser si seguir con el modelo o volver atrás, sino si seguir con los engaños o volver a la racionalidad, apunta Llach. El candidato oficial cuenta a su favor con que buena parte del electorado ha mejorado su nivel de vida y consumo, no sólo por los planes y teme perder esos logros. El resultado electoral dependerá de si la oposición logra convencer al 10 o 15% de indecisos, que es posible cambiar sin arriesgar los logros genuinos, dice Llach. Y que superando los errores de los últimos años, la Argentina puede volver a crecer y crear empleo genuino.  
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