Di Tella en los medios
Chequeado.com
1/10/14

“Viven en la villa porque no quieren pagar nada”

Se suele decir que quienes viven en una villa lo hacen porque allí no tienen que pagar ninguno de los servicios que usan. ¿Qué hay de cierto y qué de prejuicio de clase en esta frase?

Una afirmación repetida por muchos es que quienes viven en una villa lo hacen no porque no pueden vivir en otro lado sino porque allí no tienen que pagar ninguno de los servicios que usan. A continuación, un análisis de esta situación, para develar si efectivamente es así o solo es un mito o prejuicio de clase.

El acceso a los servicios 

Muchas de las villas no cuentan con la provisión formal de los servicios básicos. Solo un 5% de los asentamientos informales (que incluyen a las villas, asentamientos y barrios populares informales) tiene acceso a la red cloacal pública, mientras un 65% elimina las excretas por desagüe a pozo ciego, un 26% cuenta con cámara séptica, y el 4% restante por otros medios, de acuerdo con mapa de asentamientos informales realizado en 2013 por la ONG Techo. El estudio se realizó en villas de la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba, entre otras.

Además, según el mismo informe, cuenta con agua corriente el 10% de los asentamientos (62% con conexión irregular, 21% por agua de pozo, 4% mediante camión cisterna y 3% por otras vías); tiene medidor domiciliario conectado con la red pública de energía eléctrica el 26% (60% con conexión irregular, 13% con un medidor comunitario, y un 1% que directamente no accede al servicio); y accede a la red de gas natural el 4% (90% utiliza garrafas, 5,5% leña o carbón y el 0,4% restante otros métodos). 

En el mismo sentido, la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) señala que en las villas y asentamientos de la Ciudad muchos de los vecinos “no acceden al agua y, cuando lo hacen, se encuentran expuestos a graves peligros para su salud. En general, tampoco cuentan con el servicio de red cloacal, sino que mantienen pozos ciegos que deben ser desagotados por camiones atmosféricos que no acuden al barrio con la frecuencia necesaria”. 

Según la metodología utilizada por Techo, un asentamiento informal es un barrio de vivendas con diferentes grados de precariedad y hacinamiento, conformado por diversas estrategias de ocupación, con déficit de servicios básicos y tenencia irregular del suelo. Las villas son un tipo de asentamiento informal, con una trama irregular (no tienen manzanas), que tienden a crecer en altura por la escaza disponibilidad de suelo, y a las que se accede por medio de pasillos estrechos.

Gastos adicionales

“Las villas no pagan por los servicios, en cambio los asentamientos sí”, precisó la investigadora de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) María Cristina Cravino, pero detalló que “los habitantes de las villas tienen derecho a todos los servicios, pero como no se cumple la Ley 148 de la Ciudad ni todas las específicas en relación a las villas no se extienden la redes que debería hacer el Gobierno de la Ciudad para que las empresas conecten los servicios”. Esto implica, según la antropóloga de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y especialista en asentamientos informales, gastos adicionales para las familias que viven allí. 

En este sentido, Cravino detalló: “Es el caso de las garrafas de gas, más caras que el gas de red. La electricidad, en cambio, no se suele pagar, pero cuando se les queman electrodomésticos, algo muy recurrente, no pueden reclamar. Por otra parte, el servicio es muy deficiente y permanentemente sufren cortes de luz prolongados. Muchas de las cloacas son construidas por las mismas personas y tienen fuertes deficiencias. En relación al agua, en muchos casos los caños estan pinchados, por lo que el agua no es potable y la gente tiene que comprar agua de bidón”.

Para Cynthia Goytía, directora de la Maestría en Economía Urbana y del Centro de Investigaciones de Políticas Urbanas y de Vivienda (CIPUV) de la Universidad Torcuato Di Tella ( UTDT ), se deben analizar los costos más allá de lo económico. 

“Hay muchos casos en los cuales la falta de acceso a los servicios termina siendo más cara porque los hogares deben recurrir a bienes sustitutos cuyo costo es mayor que el de los servicios de red, como en el caso del gas en garrafa. En otros casos, el acceso irregular a ciertos servicios sustitutos de baja calidad, como obtener agua de un pozo a escasa profundidad, resuelve el consumo pero la baja calidad bacteriológica del agua que se consume, puede dar lugar a costos mayores por sus consecuencias en la salud y en la calidad de vida”, explicó. 

“En este caso, tanto el acceso a agua de red y al saneamiento, tienen implicancias absolutamente significativas en los niveles de bienestar de los hogares”, agregó.

“Los habitantes de las villas quieren tener los servicios oficialmente conectados, pagar y poder ser usuarios legítimos para también poder reclamar”, destacó Cravino, aspecto que también menciona el relevamiento de asentamientos informales de Techo. 

Goytía comentó, en esa línea, que la principal prioridad señalada por los habitantes de villas y asentamientos en las encuestas es el acceso a los servicios de infraestructura. “Es decir, valoran más la regularización de los servicios que la de la tenencia de la propiedad, en parte porque el acceso a los servicios ya indica un cierto grado de seguridad de la tenencia”, aclaró la especialista

Al mismo tiempo, hizo una diferencia al interior de los habitantes de los asentamientos: “El acceso a un servicio de red puede implicar un desembolso mensual o bimestral que requiere una regularidad en la percepción de ingresos del hogar. Sabemos que muchos de los hogares que viven en la informalidad obtienen sus ingresos en el mercado laboral informal. Por esto hay quienes quieren conectarse formalmente a los servicios, pagar por él y ser usuarios legítimos, mientras otros no porque no podrían hacer frente al pago regular de un servicio”. “Los servicios con sistemas ‘prepagos’ resuelven en parte las limitaciones en el flujo de ingresos del hogar, sin poner en riesgo la conexión al servicio”, concluyó.

Por Ariel Riera

Esta nota abre una serie de cinco entregas que pretende mejorar la calidad del debate público a partir del análisis de mitos sobre villas y asentamientos informales, como forma de celebrar el Día Mundial del Hábitat. Es parte del proyecto @Chequeado y @TECHOarg ponen los #AsentamientosEnAgenda.