Mensaje del Director

El contexto social y económico en el que vivimos se encuentra atravesando un proceso de transformación muy profundo. La innovación tecnológica impulsó cambios dramáticos en las distintas ramas de las finanzas, incluyendo los criterios sobre cuya base los inversores diseñan la arquitectura de sus portafolios de inversión. El éxito de las start ups tecnológicas, refrendado por rápidas salidas a la bolsa por cifras billonarias hizo que una porción relevante de los flujos de inversión se destinara a financiar proyectos fuertemente deficitarios en términos de cash flows.
En paralelo se produjo una mutación de las preferencias del público inversor, tanto institucional como retail, orientándose hacia aquellas inversiones que mostraran un respeto por el medio ambiente, sustentabilidad en el largo plazo, e inclusión, entre otros factores. La competencia que afrontan los bancos centrales en términos de señoreaje ante la aparición de monedas virtuales que irrumpen como un nuevo asset class pone en evidencia que nada ni nadie puede considerarse exento de este proceso de transformación de alcance universal. La magnitud de los cambios antes descriptos nos sugiere que estamos en presencia de una verdadera reformulación de los paradigmas existentes hasta hace muy poco tiempo, muchos de los cuales incluso llegaron a alcanzar el standard de dogmas ajenos a cualquier cuestionamiento.