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El Cronista Digital
10/05/21

Pese al menor ritmo del crawling, el peso es la moneda emergente que más se devalúa

Martín Vauthier, profesor de la Maestría en Finanzas, fue consultado sobre la brecha cambiaria.

Por Julian Yosovitch


Si bien el Banco Central (BCRA) viene desacelerando el ritmo de crawling peg, el peso argentino se mantiene como la moneda emergente que más se devalúa en lo que va del año. 

De la mano de la debilidad del dólar a nivel global, las monedas de mercados emergentes se han fortalecido de forma notable en el último año. De hecho, el índice de monedas de mercados emergentes alcanzó su mayor nivel en la historia, y acumula un avance del 12% desde el piso que alcanzó en marzo de 2020.

Esta dinámica coincide con la baja del dólar índex, que en ese mismo período (es decir, desde marzo de 2020 a la fecha) acumula un retroceso del 14%.

Este fortalecimiento de las monedas de mercados emergentes vino acompañado de un rally importante en las acciones y los bonos. Desde marzo de 2020, las acciones de emergentes a nivel global suben 60% mientras que el índice de bonos de mercados emergentes logró un avance del 30% en el mismo lapso.

Pese a la notable fortaleza evidenciada, el ritmo de mejora en algunas de las monedas de emergentes en los últimos meses se ha desacelerado. Hay algunas monedas emergentes que este año mantuvieron el ritmo de apreciación. 

Entre ellas se encuentran el rand sudafricano, que se apreció un 3,2% en lo que va del año. También la grivna ucraniana (2,1% de apreciación en 2021), el peso chileno (1,4%), y el yuan chino (1%). La corna checa, la libra egipcia y el dólar en Taiwán también muestran una apreciación del 0,5% en promedio en el año.

El resto de las monedas muestran una devaluación ligera desde que comenzó el corriente año. Transcurrido el primer cuatrimestre de 2021, el rublo ruso se depreció 0,5%, el real brasilero, 1,3%, y el sol peruano, un 5,4%. 

Entre los países que más devalúan en 2021 dentro de mercados emergentes se encuentran el peso colombiano (9,5%), la lira turca (10,3%) y el peso argentino (10,4%). Es decir, que el peso argentino es la moneda que más se devalúa en el mundo emergente, aun cuando el BCRA ha desacelerado el ritmo del crawling peg.

El índice de mercados emergentes se muestra igualmente en zona de máximos debido a que la apreciación del yuan pondera en una mayor carga dentro del índice. Esto permite que el mismo se sostenga pese a que las monedas emergentes no muestren el mismo ritmo de apreciación que mostraban en el pasado.

ESTABILIDAD CAMBIARIA FRÁGIL

Si bien el BCRA ha podido controlar el dólar en los últimos meses gracias al flujo que ha recibido por la liquidación de la cosecha del campo, preocupa tanto el fin de dicho flujo como un potencial ajuste en la soja. 

A su vez, hay factores locales que podrían complicar la estabilidad cambiaria, por lo que existe el riesgo de que Argentina siga liderando el ranking de divisas con mayor devaluación en 2021.

Los analistas de Buenos Aires Valores (BAVSA) explicaron que el Banco Central viene acumulando dólares en el MULC al mismo tiempo que reduce fuertemente el ritmo de devaluación y recupera posiciones vendidas en el mercado de futuros.

"Las expectativas de que continúe el buen ritmo de liquidación de divisas del sector agroexportador en las próximas semanas -debido al precio de la soja (casi U$S 600)- marcan un escenario para que el BCRA no solo pueda controlar el mercado cambiario de corto plazo, sino que pueda hacerse de las herramientas para controlarlo en meses posteriores", señalaron.

Sin embargo, desde BAVSA también alertaron que el comportamiento de precios de mercado de las últimas semanas parece plantear algunas dudas respecto a la idea de que el BCRA pueda mantener estable el tipo de cambio.

"Si observamos la dinámica del mercado de futuros Matba Rofex podemos ver que. desde fines de marzo, las tasas implícitas no solo comenzaron a subir, sino que la curva comenzó a empinarse. Por otro lado, si observamos el comportamiento de los bonos linked soberanos, ambos han visto disminuir su tasa desde fines de marzo. Creemos que los distintos actores del mercado aceptan que en el corto plazo a que haya un mayor control del mercado cambiario por parte del BCRA, pero ese control de corto plazo se da mediante acciones que no son sostenibles en el tiempo y que acumulan inconsistencias en el mediano plazo", explicaron.

Los analistas del mercado ven que la estabilidad cambiaria depende no solo de la continuidad de la liquidación de la cosecha sino también del calendario electoral y de los vencimientos de deuda que tenga el Gobierno en el futuro.

Martin Vauthier, director de EcoGo y profesor de la Maestría en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, cree que la estabilidad cambiaria actual luce frágil. A su vez, señaló que se ha visto una mayor presión sobre la brecha en las últimas jornadas y que dependerá de que el flujo de dólares se sostenga gracias a la liquidación del agro.

"Mientras logre mantenerse la fluidez de liquidación del agro, el BCRA tiene margen para mantener anestesiada la brecha y evitar saltos abruptos del dólar. Estuvimos viendo más presión sobre la brecha en las última semanas. El campo podrá sumar algo de presión en la medida que van liquidando los dólares, bajo la expectativa de que el dólar oficial se va a atrasar. Con los pesos que el campo recibe, una parte va a ir a importaciones de insumos o bienes de capital y la otra irá a dolarizarse, lo cual contribuye a generar una mayor presión cambiaria. Sin embargo creo que mientras siga la oferta, el BCRA tendrá margen para intervenir", comentó Vauthier.

Adrián Yarde Buller, Chief Economist & Strategist de Facimex Valores explicó que la estrategia cambiaria oficial parece bien calibrada para lograr una desaceleración de la inflación al 3% mensual en los próximos meses y una cifra anual inferior al 50%. Sin embargo advirtió que para que el plan sea efectivo será fundamental contener las presiones monetarias.

"Con la inflación de los últimos 8 meses licuando la fuerte expansión monetaria de 2019 y 2020, el desafío pasará por no crear nuevas presiones. En este camino será central limitar el financiamiento con emisión monetaria, algo que requerirá combinar cierta prudencia fiscal con un elevado roll-over en las licitaciones de deuda en pesos", dijo el economista.

MIRANDO LAS RESERVAS

Dado este escenario, la atención se mantiene en el ritmo de acumulación de dólares por parte del BCRA en plena liquidación del agro. Se ha visto una mejora en la acumulación de reservas netas en las últimas semanas, lo cual le permitió al BCRA mejorar en el margen su hoja de balance. 

Según datos de Portfolio Personal Inversiones (PPI), las reservas netas del BCRA se ubican en torno a los u$s 5528 millones y han mejorado desde el mínimo reciente de u$s 3353 millones. A su vez, la estacionalidad de la soja muestra que los meses de mayo y junio tienden a ser el pico de liquidación de la soja, para luego comenzar a descender.

Nery Persichini, estratega de GMA Capital, agregó que cuando los meses más generosos de la cosecha queden atrás, será clave ver cómo está la espalda del BCRA en términos de reservas porque es muy probable que la presión se intensifique.

"En abril, el 49% de las intervenciones en el MULC (total de u$s 1373 millones) engrosó las reservas brutas, mejorando sensiblemente la eficacia de marzo (solo 5%). Hoy las reservas netas alcanzan los u$s 5200 millones, mientras que hace 2 meses apenas eran de u$s 2000 millones. Al mismo tiempo, las reservas líquidas están en la zona de u$s 700 millones, lejos de los u$s 500 millones en negativo de hace 60 días. Hay que ver cómo evolucionan estas variables en los próximos meses, especialmente ante la demanda de dólares por importaciones, insumo clave para sostener la recuperación de la actividad", remarcó.

Mirando hacia adelante, hay factores que podrían generar presión sobre el dólar, más allá del final de la cosecha, tales como el calendario electoral y los vencimientos de deuda en pesos, así como también el calendario de pagos a organismos internacionales de deuda, tanto el FMI como el Club de París.

"La estacionalidad elevada de liquidación de divisas se mantiene hasta julio y por lo tanto, agosto empieza a ser un mes más desafiante, tanto en cuanto a la estacionalidad de divisas como en los vencimientos de deuda en pesos. En agosto vencen más de $ 410.000 millones y además nos vamos acercando al calendario electoral y a la definición del pago con el FMI. En ese sentido, creo que la situación cambiaria luce frágil, sobre todo vinculada a una cuestión de incertidumbre relacionada con la política económica y la falta de un plan económico consistente y explicito que encare la pata fiscal y monetaria", explicó Vauthier.

En este sentido, hacia adelante los futuros resultados de las licitaciones lucen clave para la estabilidad cambiaria. 

Yarde Buller destaca que la marcha de las licitaciones de deuda en pesos viene siendo un poco más sinuosa.

"El comienzo del año fue favorable ya que el primer bimestre cerró con un roll-over de 115,75% y elevada participación de instrumentos nominales y flotantes. No obstante, el roll-over cedió a la zona de 107,8% en marzo y se desplomó al 51% en la primera licitación de abril. Esto sembró dudas alrededor de la estrategia financiera del equipo económico, ya que un menor financiamiento con deuda llevaría a una mayor emisión monetaria incrementando las presiones inflacionarias y cambiarias", comentó.