En los medios

Ámbito Financiero
8/02/21

Formosa, y más allá

El graduado del Doctorado en Historia analizó las medidas tomadas contra la pandemia en la provincia de Formosa.

Por Ignacio Telesca

El gobernador de Formosa

El gobernador de Formosa, Gildo Insfrán. Gentileza: @insfran_gildo

Las últimas tormentas en la región, aunque causaron estragos en ciertas localidades, hizo que descendieran las temperaturas a límites razonables. No, no estamos en Inglaterra, pero acá en Formosa el informe del tiempo forma parte del cotidiano. A no dudar, siempre hace calor, pero hay calores y calores.

Sin embargo, por lo visto en las redes, no sólo la temperatura climática va en aumento, sino que también la política y la mediática. Formosa desde hace un par de semanas está en la agenda nacional. En un par de oportunidades fue tendencia en Twitter y varios portales ya presentan una pestaña bajo el título de “Formosa”. No es la primera vez que ocurre, pero, que recuerde, nunca duró tanto tiempo el protagonismo formoseño.

Como lo dejara claro el diputado nacional Sebastián Salvador en su última visita de dos días a la provincia: “lo único bueno que tuvo la pandemia, es que se le puso luz a todas estas situaciones en las provincias del norte”. Hubiese sido más honesto de su parte decir que, con la pandemia, nos dimos cuenta que el norte también existe (¡y hasta tienen el tupé de tomar decisiones!).

¿Cómo es eso que las personas no pueden entrar a la Provincia sin hisopado negativo, a la espera de su turno y, para más INRI, hacer cuarentena por 14 días en un Centro de Alojamiento Preventivo (o, si lo paga, en un hotel)? ¿Es posible aceptar que una persona afectada por coronavirus no pueda cumplir la cuarentena necesaria en su casa y deba concurrir a realizarla en un Centro de Asistencia Sanitaria? Y lo contactos estrechos ¿también en cuarentena?

Poca gente se pregunta, sin embargo, cómo puede ser que en Formosa hayan fallecido sólo 12 personas, o que apenas se hayan visto afectadas por el coronavirus 1.178 y que al día domingo 7 de febrero no existan más que 55 casos activos.

Hay quien planteó hipótesis peregrinas. El diputado nacional Aldo Wolf aseveró esta semana que el gobernador Gildo Insfrán se presenta como “el adalid del sanitarismo”, pero “para eso hay muriendo gente en toda la Argentina, pagando impuestos para que aquí cobren en una provincia que no produce”. La misma música que cuando se quiere negar el acceso a los servicios de salud a las personas con pasaportes extranjeros, con la diferencia que Formosa, aún, es Argentina, y que la coparticipación la reciben todas las provincias (CABA incluida). Hasta que sin quererlo Wolf le tira flores a Gildo, ‘qué bien la provincia que invierte lo que recibe de Nación en salud, en equipar centros de salud y hospitales, además de hacerse cargo de los afectados por el coronavirus y los contactos estrechos’.

Al margen de las chicanas políticas presentes, que quieren dirimir la grieta con este tema, lo que Formosa sí nos pone sobre el tablero es el dilema que presenta el combate al coronavirus. El éxito sanitario de Formosa va de la mano de restricciones a libertades individuales específicas. Que haya habido violencia injustificada o que los centros de acogida no estuviesen suficientemente adecuados, no cambia el núcleo del dilema.

La pregunta sigue en pie: ¿justifica el poco número de fallecidos las restricciones a las libertades? O visto del otro lado: ¿qué justifica 50.000 muertes?

Podemos seguir con las notas de color sobre Formosa o comenzar a pensar sobre lo que Formosa nos presenta como realidad. De nosotros como sociedad depende.

(*) Dr. en Historia Universidad Di Tella, máster en Historia Oxford University, Investigador del CONICET, profesor en la Universidad Nacional de Formosa.


Edición impresa: