En los medios

El Cronista
4/12/18

Alcaldes al frente de desafíos globales

"Las ciudades constituyen el espacio en el cual las políticas se territorializan", aseguró la directora de la Maestría en Economía Urbana y del Centro de Investigaciones de Políticas Urbanas y de Vivienda de la Universidad Di Tella, Cynthia Goytia.

Por Nadia Nasanovsky
Este año, Buenos Aires no solo fue anfitriona de relevancia internacional como los Juegos Olímpicos de la Juventud y la Cumbre del G20, sino también de espacios en los que comparte protagonismo con unos de los más recientes actores de la política mundial: las ciudades globales. En octubre se hizo la primera reunión del Urban 20, que congregó a más de 30 alcaldes de las urbes más grandes del mundo para discutir medidas a tomar a nivel local para hacer frente a los desafíos globales. Este encuentro, que culminó con la entrega de un documento con recomendaciones a los jefes de Estado del G20, refleja el papel creciente que las urbes cobran para pensar e implementar soluciones a problemas hasta hace poco reservados a la diplomacia de los Estados nacionales.
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“Las ciudades son muy relevantes hoy por varias razones: son las principales emisoras de gases de efecto invernadero, albergan a la mayoría de la población humana - alrededor del 60%- y tienen la mayor parte de la población vulnerable del mundo”, explican desde C40, la red global formada en 2005 por las urbes más grandes del mundo comprometidas contra el cambio climático, y de cuyo seno nació, en 2017, el Urban 20, bajo el liderazgo del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y la alcaldesa de París y presidente del C40, Anne Hidalgo.

La conclusión del C40, que incluye a más de 90 ciudades, es que si sus distritos son los más afectados por el cambio climático, la falta de oportunidades laborales, los efectos de la tecnología, entre otros, es su responsabilidad delinear políticas locales para dar respuesta a estos desafíos.

Aunque los fenómenos que hoy las afectan son nuevos, no es la primera vez que las ciudades son decisivas en la arena internacional. “Antes del tratado de Westfalia (en 1648), el mundo era de ciudades”, explica Fernando Straface, secretario general y de relaciones internacionales del Gobierno de la CABA. “Hoy, ganan de nuevo preeminencia por tres razones. Primero, porque el orden global ya no es tan orden, está en transformación, lo que genera espacios para que las ciudades protagonicen por sí mismas fenómenos geopolíticos. Segundo, porque las ciudades son el espacio donde el futuro, las nuevas tendencias que afectan al mundo pasan primero.
Tercero, porque es en las ciudades en donde están las empresas más innovadoras y transnacionales, las ciudades y las empresas hoy dialogan sin pasar por los Estados nacionales”, detalla.

Otro factor clave, según Straface, es la concentración urbana del capital humano. "Hoy, el principal recurso estratégico del mundo es el talento, la gente, y no las máquinas ni los recursos naturales.
Las ciudades son el reservorio de capital humano relevante. Una ciudad con capital humano de primerísimo nivel es más fuerte internacionalmente que un país con grandes extensiones de recursos naturales pero un capital humano bajo", dice el funcionario.

Para Miryam Colacrai, doctora en Ciencias Sociales, docente universitaria y directora del Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario, el aumento del protagonismo de las ciudades data de los últimos 30 años. "En todos los casos, buscan dar alguna respuesta a la globalización, potencian la cooperación público-privada, intercambian experiencias y buenas prácticas, establecen relaciones transfronterizas", dice la especialista. "Intentan dar respuestas más precisas a necesidades locales que parecen estar alejadas de las prioridades que asignan las autoridades centrales de los Estados", añade.

La agenda

El comunicado con 17 recomendaciones que el Urban 20 entregó a los jefes de Estado del G20 delinea los ejes principales sobre los que los líderes de las ciudades están concentrados hoy. El primero, que dio origen al C40 hace más de una década, es el cambio climático, con lo abordado en el Acuerdo de París como guía, pero le siguen otros, como la preparación de ciudadanos para los cambios en los mercados laborales, garantizar la integración y la inclusión social de sus habitantes, avanzar hacia la seguridad alimentaria y brindar financiamiento para infraestructura.

Para Cynthia Goytia, directora de la Maestría en Economía Urbana de la Universidad Torcuato Di Tella, "las ciudades constituyen el espacio en el cual las políticas se territorializan, y donde estos temas, que requieren enfoques integrales, pueden abordarse con mayor efectividad, consolidando orientaciones estratégicas para aprovechar el potencial de las políticas públicas".

Colacrai, en cambio, señala que “no se puede afirmar contundentemente que las ciudades son las indicadas para hacer frente a desafíos globales”, aunque admite que hay que reconocerles el rol que les cabe, porque son precisamente las autoridades de las ciudades las que más cerca se encuentran de los problemas. “Una ciudad no puede abstraerse de lo que ocurre en el país del cual es parte, de las políticas económicas, ambientales, educativas que se llevan adelante. Pero sí está en condiciones de conocer en profundidad las problemáticas que enfrentan sus pobladores y pensar en soluciones viables e incursionar en acciones locales que potencien la vinculación entre los diferentes actores sociales”, señala.

Según Straface, quien lideró el equipo que trabajó para la realización de la reunión de Urban 20 en Buenos Aires, los alcaldes se sienten “corresponsables” de esta agenda, y, mediante iniciativas como esta, buscan consolidarse como interlocutores junto con las autoridades nacionales a una escala global. El funcionario porteño explica que con el documento presentado al G20, los alcaldes persiguen, como objetivo de mínima, que los jefes de Estado reconozcan que es en las ciudades donde se producen gran parte de estos fenómenos globales, es decir, que acepten la agenda de temas planteada en el documento, y, como objetivo de máxima, que haya una declaración explícita a favor de avanzar en un diálogo institucionalizado entre países y ciudades.

“La capacidad de las ciudades y áreas metropolitanas de aumentar en los próximos años la productividad, la prosperidad y el bienestar proporcionalmente más que la polución y contaminación, la informalidad laboral, la pobreza y la desigualdad, entre otros, dependerá, en forma crucial, de que se formulen políticas públicas que permitan aprovechar plenamente los beneficios de la urbanización -fundamentalmente, las economías de aglomeración-, disminuyendo los costos de la urbanización, tales como la congestión, polución, y la desigualdad de oportunidades en las ciudades", pronostica Goytia.