En los medios

El Economista
11/09/18

¿Qué hacer con el dólar?

Consultado por la estabilización del tipo de cambio, el profesor de Economía de la Universidad Torcuato Di Tella David Kohn aseguró: "Es posible que una vez que los precios hayan subido mucho, el tipo de cambio nominal pegue otro salto, pero no hasta 2019".

Por Alejandro Radonjic
Tras el fuerte salto del dólar desde abril, el Gobierno y varios economistas dicen que su cotización actual (en la zona de $37-38) es adecuada para reducir el déficit externo, o equilibrarlo, para cuidar las divisas en un contexto de mercados voluntarios de deuda clausurados hasta nuevo aviso. Sin embargo, eso implica mantener el actual Tipo de Cambio Real (TCR) en el tiempo y evitar que la tradicional bestia negra de la inflación se engulla el colchón cambiario, como suele ocurrir casi siempre.

El Economista habló sobre el tema con diversos especialistas para conocer sus opiniones.
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Martín Alfie - Radar

“La tentación de volver a atrasarlo está”, dice Martín Alfie (Radar). “Pero creo que hay que evitar ir hacia otro ciclo de apreciación, aunque tampoco podemos creer que este Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) es estable, dado que implica una caída del salario real importante. Una vez estabilizado el frente financiero, hay que pensar un esquema de coordinación de salarios y precios consistente”, dice. Sobre el accionar del BCRA, propone: “Hay que pensar en una banda de flotación y objetivos implícitos de tipo de cambio real que permitan evitar que se use como ancla y se pierda competitividad, pero eso implica la participación de muchos actores de manera coordinada y no es fácil de lograr”.
Por último agrega: “Las metas de inflación mostraron que sólo con tasa de interés no sirve y que, con inconsistencias, creas más riesgos”. Sobre el pedido de algunos de sus colegas de volver a valores más bajos, dice: “Es peligroso. El shock que acelera la inflación ya lo tenés. Apreciar nominalmente con inflación es demasiado. Además no veo mucho margen para poder bajarlo con política monetaria: la tasa ya está alta y reservas escasean”, concluye.

Hernán del Villar - Estudio Alpha

“El valor actual ya lo podemos considerar como un buen tipo de cambio real y que respalda bien la competitividad de nuestra economía”, dice, como introducción, Hernán del Villar (Estudio Alpha). Según sus cálculos, el actual tipo de cambio real es 15% mayor al promedio de los últimos veinte años y el tipo de cambio promedio 2003/2007 sería de $ 43 a pesos de hoy y el de 2008/09 sería de $ 40 de hoy. “El principal riesgo actual es que el dólar siga subiendo si tenemos en cuenta que el mercado cambiario (oferta y demanda privadas) continúa desequilibrado por unos US$ 1.000-1.500 millones por mes. A lo cual hay que agregar el riesgo adicional de dolarización que implica el actual esquema de rescate de Lebac implementado desde la última licitación que obliga a una expansión monetaria de no menos de $100.000-120- 000 millones por licitación. Habrá que enfrenar con instrumentos convincentes la licitación de la semana próxima para evitar una nueva suba relevante del dólar”, dice Del Villar y completa: “Si en los próximos meses el dólar tendiera a bajar nominalmente en el contexto de la alta inflación actual el BCRA debería comenzar a bajar las tasas de interés a fin de evitar un nuevo proceso de apreciación cambiaria”.

Jorge Bertolino - Univ. Nacional de Rosario

“El traspaso a precios de la devaluación es inevitable, aunque quizás sea más lento por la recesión.
Pero a la larga, van a converger”, dice Jorge Bertolino ante la consulta de El Economista. “Lo que debe hacer el Gobierno para evitar que el dólar se atrase y baje el TCR son las reformas estructurales y baja de impuestos para bajar el costo de las empresas. Eso produciría un efecto deflacionario que haría subir el TCR. Porque además, sin acceso a los mercados, hay que conseguir los dólares por la vía del comercio”, dice. Sin reformas, advierte, “inexorablemente el tipo de cambio real bajará por el pass-through y eventualmente podríamos entrar en una peligrosa espiral de precios y dólar”.

Ramón Frediani - Univ. Nacional de Córdoba

“Si consideramos que la actual inflación comenzó en enero del 2007 (pues hasta diciembre del 2006 el tipo de cambio era más o menos el de equilibrio), el tipo de cambio actual, incluyendo la inflación 2007-2018, neta de la devaluación del dólar respecto a una canasta de seis monedas, el tipo de equilibrio actual sería de aproximadamente $ 35”, dice Ramón Frediani. “De ahora en más el BCRA debería dejar que suba de acuerdo a la inflación mensual para que no se atrase. De septiembre en adelante, la inflación puede estar en 3,5-4% mensual acumulativo, de manera que esos $ 35 de equilibrio de hoy deberían llegar a alrededor de $41 a fin de 2018 y así sucesivamente. Vale recordar que el FMI exige que sea libre y, además, que mantenga su valor real, es decir, actualizado según la inflación”, dice Frediani. “El valor actual de $ 37 está un par de pesos inflado por pánico y por mucha incertidumbre. La gran mayoría de los argentinos están sobrecomprados de dólares y más de uno empezarán a venderlos para poder llegar a fin de mes (asalariados y jubilados) y las empresas también pues les resultará más conveniente venderlos que acudir a los bancos a solicitar préstamos para el giro cotidiano de sus negocios”, concluye.

Gabriel Caamaño Gómez - Consultora Ledesma

“El nivel actual de TCR no es sostenible si querés estabilizar. Porque si quisieras mantenerlo empezás a jugar una carrera entre tipo de cambio nominal e inflación, que se retroalimenta y, por ende, no estabilizas la macro. Si estabilizás, vamos a tener apreciación real y la balanza de pagos no va reflejar a la no tan larga una situación sustentable. Dicho de otra manera, este nuevo nivel de TCR es transitorio en la medida que lasreformas y la consolidación fiscal por el lado del gasto corriente no modifiquen el TCR de mediano y largo plazo al que converges. En el mientras tanto podemos modificar el mix de financiamiento y mejorar la política monetaria para que el sendero de convergencia a ese TCR de largo plazo sea más suave y menos abrupto”, dice Gabriel Caamaño Gómez.
“Si empezás a jugar con política monetaria para pegarle al TCN y así pegarle al TCR no salimos más. En parte, por eso estamos acá. Lo que hay que hacer es trabajar sobre el TCR al que converges y sobre el sendero de convergencia”, dice y propone estimular a los sectores productores de bienes y servicios transables, lanzar reformas estructurales orientadas a reducir costos trasnacionales, ordenar correctamente incentivos y mejorar la asignación de recursos, racionalizar el gasto público y, sobre todo, tener un esquema de política consistente. “A favor acá tenés que el nivel de gasto publico actual y el de 2019 es menor que el de 2016 y alguna reforma se hizo y, por ende, el TCR al que converges ahora es mejor que al que convergiste en 2016, todo lo demás constante”, remarca.

David Kohn - UTDT

“Hay que tener en cuenta que el dólar subió 100% en un año y, aún si 2018 termina con 40% de inflación, a fin de año el TCR será aproximadamente 46% más alto que a fines de 2017”, dice David Kohn desde la UITDT. “Es posible que una vez que los precios hayan subido mucho, el TC nominal pegue otro salto, que será más o menos gradual de acuerdo a la política monetaria y fiscal que decidan implementar, pero no hasta 2019”, anticipa y agrega que también jugará la situación global allí. Respecto a la política monetaria, dice Kohn, “debería mantener su sesgo contractivo hasta que la política fiscal comience a actuar y darle una mano para que los precios domésticos no ajusten tanto”. El principal objetivo, añade, sería tener una inflación contenida y volver a tener expectativas ancladas, sobre todo con el desafío que significarán las paritarias y la nueva ronda de ajustes de tarifas. “Esto no significa -enfatizaque no pueda bajar la tasa de política monetaria, ya que una vez pasado el pánico, y si es que la situación externa da un respiro, la tasa consistente con paridad de tasas debería ser menor por el menor riesgo país y cambiario. De lo contrario podríamos volver a ver una apreciación del peso innecesaria del peso, que ayudaría con la inflación, pero no con la vulnerabilidad externa”, sintetiza Kohn y señala que es clave avanzar en las reformas estructurales también.
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