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Conferencia
François Dubet: "Un archipiélago de minorías está reemplazando a las clases sociales"
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El sociólogo francés François Dubet, docente magistral de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París y profesor emérito de Sociología en la Universidad de Burdeos, presentó ayer en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) su nuevo libro, La época de las pasiones tristes, en un encuentro virtual. Claudia Romero, profesora del Área de Educación de la Escuela de Gobierno UTDT y codirectora de la Cátedra Francia, disertó sobre la obra de Dubet.

“En Francia, las desigualdades entre los hombres y las mujeres se han reducido mucho durante tres generaciones, sin embargo las desigualdades que subsisten se soportan mucho peor que hace 50 años, cuando las desigualdades eran más importantes”, dijo, y precisó que para un sociólogo las desigualdades que cuentan son las percibidas como injustas, como insoportables, no son las reales.

“Hace 40 años, todos los sociólogos decían que las desigualdades estaban estructuradas por las clases sociales (aclaro que hablo de los países industriales del norte). La experiencia de esas desigualdades era colectiva. La derecha representaba a la burguesía, los campesinos católicos y a los pequeños burgueses, y la izquierda a los obreros y a los funcionarios. Y había una correspondencia entre la economía, la cultura y la política”, describió Dubet, y consideró que ese mundo se deshizo completamente: “Ya no hay tanto un modo de vida obrero y de clase media, sino que hay modos de vidas desiguales en una cultura de masas”.

Explicó que hoy se verifica un proceso de individualización de las desigualdades: “Los individuos viven las desigualdades como una experiencia personal y ya no tanto como una experiencia colectiva”. Agregó que hasta hace 40 años la justicia social consistía en reducir las desigualdades entre los grupos sociales, “que los ricos fueran menos ricos y los pobres menos pobres”, pero que en lugares como Francia o EEUU hoy el concepto de “desigualdad social” se asocia a la “discriminación”.

También dijo que hoy las desigualdades ya no son percibidas “como un destino”, sino como una “historia personal”. “Cuando se consulta a los norteamericanos o franceses sobre las causas del desempleo, no consideran que es el capitalismo, sino que son los pobres: ‘Hubieran trabajado, hubieran estudiado’, dicen”, explicó Dubet. “Estamos en una sociedad de individuos”.

“Hasta los años 80, un trabajador sin diploma votaba a la izquierda, y un burgués con diploma a la derecha. En 2020, un burgués con diploma vota más bien a la izquierda, y un trabajador sin diploma a Trump, el Brexit, a Beppe Grillo, a Salvini a Marine Lepen”, describió. Agregó que los “chalecos amarillos” denuncian ser despreciados. “No es la idea de que ‘nos explotan o nos aplastan’”, diferenció. “Ya no estamos hablando de hostilidad del trabajador contra el burgués, sino el sentimiento de ser despreciado por las élites: los ricos, los inteligentes, los cosmopolitas, los periodistas. Pero también son hostiles contra quienes están por debajo: los inmigrantes, los pobres, los adictos”, dijo y consideró a este fenómeno como “la no conciencia de clase” y una “suma de iras individuales”.

“El movimiento Me too nació en las redes sociales, denuncia un fenómeno muy preciso y deja de lado las desigualdades sociales. Es un movimiento de mujeres ricas, que no cuestiona las desigualdades. Cuestiona una discriminación”, dijo Dubet, y añadió que los movimientos antirracistas están fragmentados entre los afroamericanos, los mexicanos o los judíos. “Hay un archipiélago de minorías que está reemplazando a las clases sociales, que eran una máquina que reunía a las desigualdades, y hoy hay minorías con reivindicaciones propias”, explicó. “La sumatoria de luchas contra las discriminaciones no reduce en absoluto las desigualdades sociales”.

Consideró que en EEUU se registró un fenómeno de “discriminación positiva” en favor de los afroamericanos y las mujeres, que se creó una “burguesía negra” y las mujeres accedieron a las clases dirigentes, pero que a la vez se degradó la situación de los negros y las mujeres que no forman parte de esa élite. “Eso también se ve en el sistema escolar francés”, comparó. “No es muy difícil que a un niño inteligente, de una familia pobre, le vaya bien; el problema son los demás: si les va mal, tendremos algunos que serán violentos, delincuentes, no apegados a los valores democráticos”.

Con respecto al populismo, dijo: “Es la idea de que cuando salimos de un sistema de desigualdad de clases hay que reconstruir a un pueblo contra las élites. La segunda dimensión, es que en general es hostil a la democracia representativa. Es una aspiración de la democracia directa. Pero sabemos que la democracia que funciona es indirecta, no ultra mayoritaria, y que respeta a las minorías. Del populismo europeo me sorprende que no tiene programas políticos, pueden proponer políticas ultraliberales, nacionalistas, de izquierda. El pueblo contra las élites no es un programa político. El populismo es lo que se desarrolla cuando salimos del sistema de estructuración por parte de las clases sociales, y todavía no se fabricó otro sistema de representación”.

La conferencia completa puede verse acá:
https://www.youtube.com/watch?v=oX0B9L_wrqE

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Fernando J. de Aróstegui
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