Di Tella en los medios

Infobae.com
Miércoles 22 Febrero 2012

La profecía maya podría cumplirse en Persia

Fabián Calle es politólogo, docente en la Universidad Torcuato Di Tella (Buenos Aires), la Universidad Católica Argentina y el Instituto del Servicio Exterior de la Nación. Escribe sobre política internacional en varios medios especializados

En el caso de guiarse por los trascendidos y análisis de algunos de los periodistas mas informados de los Estados Unidos e Israel, el supuestamente famoso y temido año apocalíptico 2012 -según el calendario maya- tendría su epicentro en Asia Central. Con Irán, Israel, los EEUU y Arabia Saudita como actores de primera y o segunda fila.

El propio secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, habría dejado trascender su percepción acerca de la posibilidad cierta de un ataque israelí sobre territorio iraníi entre los meses de abril y junio.

Otros se inclinan por creer que esta presión de Tel Aviv tiene como principal objetivo alentar a más profundas y contundentes sanciones financieras, económicas y comerciales contra Teherán. Sin olvidar los sabotajes informáticos y explosivos que se vienen dando contra instalaciones militares y científicas de esa potencia. Estas han alcanzado contundencia en los últimos meses y parecen destinadas a reforzarse en las próximas semanas.

En el caso de que estas operaciones no lograran quebrar la voluntad persa, Israel tendría entre un año y medio y dos para evitar que su archirrival (no lo fue tanto en los 80 y comienzos de los 90 cuando ese título se lo llevaba Irak) llegue a tener capacidad nuclear de uso militar. En este caso, las voces más alarmantes se trasladarían al 2013 ó 2014, evitando además impactar de lleno en el precio del petróleo en plena crisis financiera como la que aún vivimos a escala global y sobre las elecciones de los EEUU el próximo noviembre.



Según estimaciones que circulan en algunos ámbitos de la prensa israelí, los cálculos que manejaría el gobierno de coalición israelí arrojan la posibilidad de padecer 500 muertos y otros tanto o más heridos, a consecuencia de una opción militar sobre Irán. Si bien para los estándares hebreos desde la independencia en 1947 estas cifras serían por demás importantes, el liderazgo político estaría dispuesto a pagar ese precio, a fin de restarle una carta de inmunidad clave a Irán, así como el gatillo para que otros países musulmanes se orienten a conseguir la bomba, caso de Arabia Saudita y otros.


Siguiendo con los trascendidos y comentarios, siempre con su complejo mix de información y acción psicológica, los EEUU parecerían pocos proclives por el momento a sumarse a un ataque masivo y buscarían esperar que Irán cruzara abiertamente algunas líneas rojas que por ahora bordea o mira. 


Otro factor a tomar en cuenta es este potencial ping pong de operaciones encubiertas, con atentados, asesinatos, etc, que se podría comenzar a dar entre Irán e Israel, EEUU, Reino Unido, etc. Un delicado equilibrio que las partes deben desarrollar, en especial los iraníes, para no "pisar el palito" pero al mismo tiempo no mostrarse como un actor sujeto un vapuleo sin respuesta.

Finalmente, tanto en 2012, como de aquí al 2014, los EEUU y sus más cercanos aliados deberán enfrentarse a la decisión de demarcar una clara línea roja para Teherán pero línea que puede pasar por dos lugares muy diferentes. Una opción es que prevalezca la decisión, con fuertes costos en la relación Washington-Tel Aviv probablemente, de dejar que Teherán llegue al nivel de Japón, Alemania y, en el mediano plazo, eventualmente Brasil. O sea, manejar todo el ciclo del combustible nuclear, enriquecer el uranio hasta el 20% (para uso civil o propulsión de submarinos nucleares) y poder, pero no hacerlo con un esfuerzo relativamente aceptable, enriquecerlo al 90% o más y con ello contar con capacidad de fabricar bombas nucleares. Esto incrementaría el poder y prestigio de Irán, pero no al nivel de ser una potencia bélica-atómica.

Otra opción, ésta más de máxima, sería que ese Rubicón a no cruzar por los herederos de la revolución chiíta de 1979 sea evitar que alcance siquiera el estatus de los países antes mencionados y que deba limitar fuertemente su capacidad de autonomía nuclear al uso civil.

En los próximos meses o años sabremos si se cumple la profecía maya, cuando nos enteremos de qué deciden Washington y Tel Aviv, y si sus decisiones son coincidentes...