Di Tella en los medios
Ámbito Financiero
23/05/11

"Hay que prepararse contra suba de tasas"

«Sin garantías de que sea suave» Pablo Guidotti

El exviceministro de Economía Pablo Guidotti dijo que el país debe estar preparado, ya que «es cuestión de tiempo que las tasas vuelvan a subir a nivel internacional y que el período de política monetaria expansiva de las economías avanzadas cambie». El economista, docente de la Universidad Torcuato Di Tella, señaló además que es momento de que la Argentina coloque deuda en el mercado internacional. Y que si lo hace con un «mensaje claro de que el Banco Central va a tomar una política con el objetivo enfocado en la estabilidad de precios», logrará en poco tiempo pagar una tasa del 7%. En diálogo con este diario admitió igualmente que si el Gobierno decide hacerlo, «no hay otra salida que emitir en moneda extranjera»

.Periodista.: ¿Cuál es la principal preocupación que escucha entre economistas hoy?
Pablo Guidotti: La inflación. Principalmente, vemos con temor el ritmo de emisión monetaria del Banco Central a la vez que se producen más aumentos salariales. La preocupación se basa en que se genere expectativa de devaluación, que luego se traslade a un aumento de tasas de interés y después a una fuga hacia el mercado financiero. Con esta dinámica será imposible que la Argentina siga creciendo al ritmo que lo hizo en los últimos años.

P.: ¿Se puede evitar?P.G.: Podría evitarse simplemente si se apela al mercado de capitales. Pero el Gobierno se resiste a hacerlo y de esa forma financia vencimiento de deuda con emisión monetaria. Si sólo hiciera eso, veríamos un peso que se deprecia. Pero no, al mismo tiempo que emite crédito doméstico a través del Banco Central, interviene en el mercado de cambios para manejar un ritmo de devaluación de entre el 5% y el 10% en el año. Con esta operatoria pierde reservas y para tapar esta pérdida emite deuda, esteriliza. Es decir que la expansión de crédito se canaliza en tres direcciones: inflación, pérdida de reservas y emisión. Todo esto lo hace el BCRA por no refinanciar los vencimientos en los mercados de capitales. Esa forma de manejar los activos y pasivos, y el uso de reservas, es una dinámica que no puede continuar. El costo que se paga es más impuesto inflacionario, caída de las reservas internacionales y aumento de la deuda del Banco Central. La inflación es responsabilidad del Central, pero el organismo se desentiende del problema.

P.: ¿En cuánto impactan las paritarias?
P.G.: Es complicada la inercia. Una de las consecuencias peligrosas de la inflación es que generó un proceso de aceleración en los salarios. Cuando la Argentina tenía estabilidad no se discutían los salarios de esta forma. Por eso, con inflación mediana-alta, es fácil que el Central pierda el ancla, que se manifiesta en que las tasas de interés pueden subir. Lo que hasta ahora fueron tasas negativas pasan a ser tasas altas, y si el Estado no convalida esos niveles, las tasas pasan a ser reales y la deuda doméstica del Central no podrá ser emitida a tasas bajas. Sería como un déficit cuasi fiscal potencial. Esto por suerte todavía no ocurrió.

P.: Con señales de que la crisis internacional se va superando, aun cuando hay países europeos con serios problemas, ¿es necesaria esa defensa tan acérrima de la acumulación de reservas?
P.G.: La crisis internacional es la mejor muestra. Los países emergentes acumularon reservas porque tener liquidez permite que sean menos vulnerables en el escenario externo. Aunque por las complicaciones del contexto no pudieron colocar deuda, no tuvieron un golpe financiero importante. Bajar esta protección para la Argentina es una estrategia peligrosa frente al contexto internacional, que a pesar de que hoy es positivo, especialmente por los términos de intercambio, tiene riesgos. Es cuestión de tiempo que las tasas vuelvan a subir a nivel internacional y que el período de política monetaria expansiva de los países avanzados cambie.

P.: ¿Cree que la Reserva Federal subirá las tasas este año?
P.G.: Hay muchas señales que demuestran que lo hará, pero no será este año. En 2012 hay una alta probabilidad de que suceda. Y cuando las tasas empiecen a subir no hay garantías de que sea suave. No sabemos cómo van a comportarse los precios de los commodities. Por eso las economías emergentes tienen que mantener su guardia alta, para no ser vulnerables a esos cambios. La Argentina, con esta estrategia primitiva y tonta sin fundamento, esta generándose problemas internos y vulnerabilidad internacional.

P.: ¿Qué tasas cree que pagaría hoy el país si emitiera en mercados internacionales?
P.G.: Pagaría entre el 9% y el 10% anual, pero si se adopta una política financiera razonable, en poco tiempo podría estar en el 7%. El Gobierno debe dar un mensaje claro de que el Banco Central va a tomar una política con el objetivo enfocado en la estabilidad de precios. Lo que pasa es que el Gobierno dice que no va al mercado internacional porque las tasas son altas, pero son altas porque el país no tiene estrategia y no va al mercado. Es un círculo. Debe cambiar el enfoque, es una pretensión infantil no acudir a los mercados.

P.: ¿Qué tipo de bonos usaría?
P.G.: No hay otra salida que emitir en moneda extranjera. La Argentina decidió hundir el mercado de capitales local con la nacionalización de los fondos de pensión. Por eso emitir en pesos es más difícil. Con la decisión de intervenir el INDEC se hizo también una especie de default encubierto de bonos indexados.

P.: ¿Los inversores estarían dispuestos a apostar a estos bonos?
P.G.: Sí. Es curioso lo que sucede. Hoy los inversores desconfían más de lo que ocurre que de lo que va a venir. El futuro no genera tanta incertidumbre. De hecho, las elecciones no hacen ruido tampoco. Ocurre en toda América. Hay cambios y variaciones de enfoques pero se ve que igualmente los países avanzan.

P.: ¿La renuncia de Dominique Strauss-Kahn impactará de alguna forma en la relación del organismo con la Argentina?
P.G.: No. Ni siquiera creo que haya un cambio para Latinoamérica. El próximo director será europeo y el número dos será norteamericano. Aunque se levantó mucha gente para decir que llegó el momento de los países emergentes, que podrían ocupar puestos, es imposible que una discusión como ésa se resuelva en dos meses. No va a ocurrir. Entrevista de Florencia Lendoiro

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