Wharton Universia
16/05/13

Los riesgos para la inversión y el empleo del clima de incertidumbre económico en argentina:

Dice una frase anónima que "la confianza es como el dinero: difícil de ganar y fácil de perder". Y algo parecido le pasa a la Argentina, que afronta una pérdida de credibilidad frente a inversores locales y extranjeros, que se traduce en una merma de capitales genuinos frente a otros países cercanos, como Brasil y Chile.

Por ejemplo, según datos de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), la Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina fue de 12.551 millones de dólares en 2012, por detrás de los 65.272 millones de dólares de Brasil, los 30.323millones de dólares de Chile y los 15.823 millones de dólares de Colombia.
En el primer trimestre de 2013, incluso, Chile recibió un 87% más de inversión extranjera que en el mismo período del año anterior, informó el Banco Central de ese país. Para todo ese lapso, las inversiones ascendieron a US$ 9.113 millones, frente a los 4.870 millones del mismo período de 2012.

En Argentina, por el contrario, la minera brasileña Vale anunciaba el pasado mes de marzo su retirada del país, pese a haber anunciado una inversión inicial de 5.900 millones de dólares en la planta de Río Colorado en Mendoza. "La inflación y las variaciones en el tipo de cambio" subieron el costo de la planta a casi 11.000 millones de dólares, lo cual casi duplicó la inversión estimada al principio, según explicó Murilo Ferreira, consejero delegado de Vale.

Los economistas privados estiman la inflación de este año en al menos un 25%, mientras la brecha entre el dólar oficial y el blue (mercado negro) supera el 74%: $ 5,22 el formal y $ 9,15 el informal. Esta disparidad en el tipo de cambio se aceleró cuando el Gobierno impuso el cepo a la compra de dólares en octubre del año pasado, es decir, la prohibición de adquirir la divisa salvo para viajes al extranjero. La medida se impuso para acabar con la fuga, desde 2007, de 80.000 millones de dólares hacia cuentas en el exterior, cajas de seguridad o "colchones" por falta de credibilidad en la economía y el Gobierno.

Después de Vale se replegaron otras firmas brasileñas como la constructora Andrade Gutierrez, que se iba a encargar de una terminal portuaria en Bahía Blanca para transportar potasio, y el fabricante de grifería Decca Piazza, que dejó de producir en el país después de 125 años de actividad.

Este año también armaron las valijas marcas de lujo como Calvin Klein Underwear y Fendi, que se suman a Louis Vuitton, Escada, Ermenegildo Zegna, Yves Saint Laurent y Cartier, entre otras. En estos casos, el principal motivo fue el cierre de importaciones para proteger la industria textil local.

¿La tormenta perfecta?
"Hay varios motivos por los que Argentina es menos atractiva hoy en día", dice Edgardo Bindelli, director de la Licenciatura en Comercio Internacional de la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA). Bindelli señala que el encarecimiento de los costos en dólares es una razón que a algunas empresas les puede influir más que a otras, especialmente si son proyectos de largo plazo y con necesidades de grandes inversiones, como es el caso de la minería. A otras industrias, como la farmacéutica, "les complica más el no envío de utilidades y, a otros sectores, como pueden ser el de la vestimenta o automóviles de alto precio, las dificultades para importar", añade. Y es que en el actual modelo económico de la administración de Cristina Fernández de Kirchner las empresas no pueden girar sus dividendos o ganancias a sus países de origen, y rigen numerosas trabas para importar con el fin de proteger las industrias nacionales.

Pero es en definitiva, según explica Marcelo Celani, director de las Licenciaturas en Administración de Empresas y Economía Empresarial de UTDT (Universidad Torcuato Di Tella), "la situación macroeconómica, que tiene como consecuencia una distorsión de precios relativos tan grande (por ejemplo, el costo de la luz sigue subsidiado y se mantiene igual al del año 2000) y una distorsión en el tipo de cambio, lo que impide que las inversiones sean rentables. Vale es un claro ejemplo de ello".
Este escenario ha llevado a que incluso empresas argentinas busquen otros horizontes, señala Diana Mondino, directora de Relaciones Institucionales y profesora de UCEMA (Universidad del CEMA), siendo, en su opinión, la marcha de la empresa agropecuaria argentina El Tejar, la mayor empresa de siembra del país, con actividades en Uruguay y Brasil, "mucho más grave (por dedicarse a la actividad más importante del país) que la de Vale. La empresa ya no produce en el país y se llevó gente a otros lugares donde, si bien tienen menos rentabilidad, las reglas de juego son más claras", señala.

Si bien cada industria enfrenta distintos escollos a la hora de producir, para aquellas que necesitan pensar en un largo plazo la inestabilidad de las reglas de juego perjudica el clima inversor. Celani señala que "Argentina históricamente ha sido poca afecta a mantenerlas, y en proyectos de maduración larga como Vale, la alteración de reglas sobre el capital, como la repatriación de dividendos o las subas impositivas, vuelven a estos proyectos mucho más riesgosos".

Pero la desconfianza en el Gobierno tiene también muchas raíces políticas. Eduardo Fracchia, director de Economía del IAE, señala que hay algunas medidas que han influido de forma significativa en el clima de inversión, como son "la estatización de las AFJP (Fondos de Jubilaciones y Pensiones) en 2008, los cambios en la carta orgánica del Banco Central que afectaron la confianza de las inversiones (porque ponen en entredicho su independencia), la confiscación de la española Repsol el año pasado y el modo en que se hizo..., así como la demora para pagar la deuda del default, lo que se traduce en un riesgo país elevado, además de no tener deuda". A esto hay que sumar la reciente reforma del Consejo de la Magistratura, el órgano responsable de designar y destituir a jueces, y la restricción a las medidas cautelares contra el Estado aprobados por el Gobierno de Cristina Kirchner, lo que limita la posibilidad de accionar contra el Gobierno de turno, "que tampoco están bien vistos ni por la propia ONU (Organización de las Naciones Unidas)", dice Fracchia en referencia a los dichos de la brasileña Gabriela Knaul, titular de la Relatoría Especial de la ONU, quien afirmó que existe en la Argentina "un potencial riesgo de que se rompa la independencia" del Poder Judicial.

La magra inversión del Estado en materia de energía e infraestructura es una complicación más dentro de este panorama. Desde 2003, año en que asumió Néstor Kirchner, no se amplió la capacidad eléctrica a pesar de tener en algunos momentos un crecimiento del 8% anual de la economía y un fuerte consumo, por ejemplo, en la compra de aires acondicionados. Mondino, de UCEMA, advierte que "para producir es necesario contar con conocimiento de tecnología, personal adecuado y energía, que desde hace por lo menos 5 años es exageradamente escasa. Ni siquiera se han hecho puentes, caminos o puertos para bajar costos".

El año pasado el país importó gas por 4697,8 millones de dólares, lo que equivale al 37% del saldo comercial de 2012, el indicador de la macroeconomía que el Gobierno mira para saber de cuántos dólares dispondrá y hasta qué punto debe insistir en el cepo cambiario. Según Ernesto O'Connor, director de la Maestría en Economía Aplicada, de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA (Universidad Católica Argentina), "por ahora la escasez de hidrocarburos se compensó con importaciones, pero la tendencia decreciente del ingreso de divisas (por la fuga del dólar) abre más interrogantes sobre la oferta de hidrocarburos a futuro, dado que son insumos críticos para la producción".

Efectos en el empleo
Este año la economía argentina crecerá un 3,5% según la Cepal, con lo que redujo la previsión de crecimiento del país, ya que antes había proyectado un incremento del 3,9%. Esta merma en la actividad tendrá, entre otros efectos, un ajuste en el empleo que se verá a largo plazo. "Si no crece la economía, las ventas se estancan, y el empleo se mantiene o cae. Es un proceso lento pero en un año y medio se puede sentir", vaticina O’Connor.

Para el profesor Celani, los datos no son una buena noticia pero tampoco una tragedia "porque no se crean nuevos empleos, pero se mantienen los que hay". Y añade que "el consumo todavía es alto y no se notan pérdidas en las fuentes laborales. Las incógnitas son a 4 ó 5 años cuando ya no haya crecimiento neto de empleo porque, además, las empresas están trabajando a su capacidad máxima".
Que las empresas estén en plena actividad y no puedan ampliar su capacidad de trabajo con nuevas inversiones muestra que recurrir a la protección de la industria local tampoco ha sido exitoso. "Es un mito. No se hizo crecer a la industria local, sino que se prohibió la competencia, sin que se haya modernizado y capitalizando ninguna de las industrias", señala Mondino, de UCEMA.

En concreto, Fraccia, del IAE, señala cómo en la provincia de Tierra del Fuego se ensamblan teléfonos y televisores gracias a la protección de esta industria, "pero lo que se obtiene son teléfonos no tan modernos y más caros que en el exterior. Esto mismo ocurre en la industria textil, del juguete, la metalmecánica. La mayor protección fomentó la industria pero se ha hecho con cierta ineficiencia", relata el economista.

Al respecto, Mondino explica que las autopartes se encarecen por la imposibilidad de armar una cadena de valor libre de imprevistos. En su opinión, la eficiencia se ve afectada por "no poder despachar por una huelga, un piquete o porque no hay gasoil. Al no haber suficientes importaciones, el productor debe pagar el doble de precio del flete porque faltan containers", detalla.
Uno de los costos más notables es el de los salarios, que se muestran en las paritarias (regulación salarial) de cada año y que, hasta el momento, no se han cerrado a pesar de que los gremios piden en promedio subas del 25 al 30%. El problema es que la inflación fue mayor a la subida del dólar. "En mayo de 2009, 1 dólar costaba 3,71 pesos; y hoy 5,22 pesos, lo que representa un incremento del 40%. Pero los salarios siguieron a la inflación creciendo en promedio el 125% (es decir, 25% anual desde 2009)", detalla Bindelli, de UMSA.

Las oportunidades
A río revuelto, ganancia de pescadores, es otra frase popular que también se aplica en el caso argentino. En opinión de Diana Mondino, el contexto actual no impide que haya oportunidades en el país para aquellos empresarios locales con cercanía al poder, como el empresario Cristóbal López, con inversiones en casinos, barcos, medios de comunicación, combustibles y alimentación. "El concepto de conglomerado formado por 12 o más empresas de distintos sectores ya no se aplica en el mundo, pero están creciendo en la Argentina, y son los amigos del poder. Se expanden en forma horizontal, en forma directa y eso da ineficiencia porque no se puede saber de todo al mismo tiempo", señala.

Por otro lado, según O’Connor, de la UCA, también están llegando al país "empresas chinas o árabes que tienen planes de expansión y buscan mercados con empresas en oferta". Este año, por ejemplo, las 103 sucursales del viejo Standard Bank fueron compradas por la entidad china ICBS (Industrial and Comercial Bank of China), que adquirió el 80% de la operación financiera.

Binelli, de la UMSA, cree que siempre va a haber alguien interesado en invertir, solo dependerá del negocio y el riesgo que quiera asumir. "Se decía que ante el problema de YPF y Repsol iba a ser imposible que una petrolera quisiera invertir nuevamente en Argentina y vemos que no es tan así, hay varias empresas nacionales y extranjeras que están explorando posibilidades de asociación", remarca el especialista.

Aún así, para que mejore el clima de inversión en el futuro Eduardo Fracchia, del IAE, enfatiza sobre la necesidad de enviar señales desde el Gobierno, "sobre todo acerca de la transparencia del poder judicial y legislativo, con un marco regulatorio confiable y una baja en la inflación, porque esto mete ruido en el sistema económico y desplaza la inversión. Es muy importante hacer mayores esfuerzos en infraestructura, educación, más innovación y, lo que es esencial, una productividad del sistema con mayor eficiencia".

"La economía es una telaraña, cuando se toca una parte vibra todo. Hay que empezar a ser consistente, como dicen los libros. Tendrían que haber menos restricciones y las que quedan deben ser fijas para que el mercado se vaya ajustando", define Diana Mondino.
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