Presentación del libro de Mariano Narodowski: Dolor de escuela

Mariano Narodowski, coordinador del área de Educación, presenta Dolor de Escuela, libro escrito en conjunto con Daniel Brailovsky, acerca de la educación actual en la Argentina y la dificultad que existe para llevar a cabo nuevas alternativas educacionales.

La escuela moderna se ha dedicado durante buena parte de su existencia a gestionar la normalidad de quienes la habitan en base al mérito, la disciplina y la sujeción a una cuidada disposición de tiempos y espacios. Unos conceptos y categorías han ido desplazando a otros, ya caducos, y nuevas utopías toman el lugar de las viejas, en una dinámica donde las “nuevas ideas” se presentaron siempre en términos de una oposición a lo anterior, lo viejo, lo tradicional. Se trataba de dejar atrás lo que ya era obsoleto, ineficaz, lo que no servía para educar o bien lo que no reflejaba unos modos aceptables de hacerlo.

Pero las paradojas que enfrenta hoy la escuela no anclan en el orden del progreso hacia un horizonte utópico definido y constante, sino que se trata de cuestiones que se instalan en el propio orden de la utopía. Se trata de cuestiones que, se lo propongan o no, vienen a reformular el sentido mismo de lo escolar. Las actuales alternativas pedagógicas, lo que hoy se presenta como nuevo, aparece con un carácter difuso y temeroso, carente de la fuerza renovadora con que eran acogidas las “viejas nuevas ideas”, y se constituye lejos de una proclama de eficacia, fuerza y originalidad. Las alternativas ya no entusiasman, y en el mejor de los casos se presentan como ingredientes incompletos a ser refritados junto a lo viejo.

Este libro se propone analizar un hipotético escenario desutopizado. La pregunta que será planteada aquí es: una vez enrarecido el discurso utópico de la escuela, una vez llegado el punto de agotamiento último de los formatos que definen a ese conjunto de objetos, personas e interacciones como una escuela, ¿qué queda? Y también: una vez que se han hecho evidentes las pocas probabilidades que a esta escuela moderna le quedan de cumplir acabadamente sus promesas históricas, ¿qué se espera de los educadores?, ¿cómo se justifican las liturgias y rituales cotidianos que siguen estructurando la vida escolar? Curar este dolor de escuela y proseguir la concreción de un aprendizaje indoloro, sostendremos, han devenido prácticas que procuran, si no dar respuesta a estas preguntas, al menos dar cuenta de ellas en algún sentido.