El ingeniero Torcuato Di Tella nació en Capracotta, Italia, en 1892. Llegó a nuestro país a los 13 años. En 1911, plena etapa del modelo agroexportador argentino, formó una sociedad que patentó la primera máquina nacional para amasar pan, bautizada SIAM (Sección Industrial Amasadoras Mecánicas). Una ordenanza municipal prohibía el amasado a mano, por lo que el producto fue un éxito.

De las amasadoras mecánicas, pasó a fabricar surtidores de nafta, bombeadores y artefactos eléctricos. Logró introducir a nivel masivo el uso de un artículo de avanzada: la heladera SIAM, un bien de confort que se tornó fundamental en la familia argentina.

Di Tella introdujo la producción en serie y la organización científica del trabajo en la industria nacional. Desarrolló un complejo industrial conocido como SIAM Di Tella Ltd., que fue durante un tiempo el más importante de América Latina. Sinónimo de modernización, llegó a poseer 13 plantas y a fabricar 250 artículos distintos para la industria y el hogar. Se expandió a Chile, Brasil y Uruguay, así como a New York y Londres.

El símbolo distintivo de la fábrica SIAM, las tres barras paralelas, sugieren la idea de una letra S apuntando hacia arriba. Sin embargo, representa algo más: se trata del mismo símbolo que en la Edad Media distinguía a los artesanos de muy alta calificación, alcanzada bajo autorización y responsabilidad de las corporaciones o gremios que fiscalizaban la competencia de quienes podían ostentarlo. Las tres barras significaban, también, el intelecto activo. Este símbolo representaba a “una empresa que realiza en la acción práctica lo que la mente teórica va concibiendo”.

El elemento humano, según Di Tella, era el punto de partida para una superación social. Su particular visión del mundo lo llevó a emprender infinitas actividades con el fin de que la Argentina rural se transformara en una nación industrializada y moderna. Se dedicó enérgicamente tanto a la acción filantrópica como a desarrollar su empresa.

Demócrata convencido, luchó activamente contra el fascismo en Italia. Además, se desempeñó como profesor de Economía en la Universidad de Buenos Aires y formó una colección de pintura que hoy enriquece el patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes.

Fue miembro del Directorio de la Unión Industrial, representó a la Argentina en la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, creó anteproyectos de legislación del trabajo y la seguridad social, escribió libros y dio conferencias sobre el tema. En pocas palabras, representó lo que puede llegar a ser un país convencido de contar con un futuro.

El Ing. Di Tella falleció en 1948, pero su empresa continuó creciendo. Además de fabricar electrodomésticos tales como lavarropas y cocinas, se dedicó a producir la motoneta y furgoneta Siambretta, y televisores en blanco y negro.

En 1960, comenzó a producirse el mítico SIAM Di Tella 1500, la versión nacional del Riley 1500 de la British Motors Corporation (BMC). Avalado por una mecánica simple y confiable, su éxito fue enorme. Se convirtió en poco tiempo en un auto moderno e ideal para la familia de clase media. El que se exhibe hoy en día en el hall central del Campus Alcorta pertenece a Federico Concilieri.