In Memoriam, por Klaus Gallo



Tulio Halperin Donghi fue un intelectual único. Su legado en la historiografía argentina es tan poderoso como el de Jorge Luis Borges en la literatura argentina. Obras maestras como Revolución y Guerra (1972), Tradición política española e ideología revolucionaria de Mayo (1961), Una nación para el desierto argentino (1982) y Guerra y Finanzas en los orígenes del estado argentino (1791-1850) (1982), entre otras publicaciones destacadas, son todas contribuciones innovadoras que abarcan el campo de la historia política, social, intelectual y económica, un hecho que demuestra la versatilidad de Halperin como historiador.

 Nacido en Buenos Aires en 1926, Halperin se graduó en Derecho e Historia en la Universidad de Buenos Aires y continuó sus estudios de posgrado en la École Pratique des Hautes Études en París, donde entró en contacto con Fernand Braudel y la Escuela de los Annales. De vuelta en Argentina, se volvió un colaborador regular en publicaciones como Sur, el suplemento cultural de La Nación e Imago Mundi, donde conoció a José Luis Romero y Claudio Sánchez Albornoz. Fue en parte debido a la influencia de estos dos historiadores que Halperin giró su atención hacia la historia medieval europea, un área de estudio a la que dedicó su tesis doctoral Un conflicto nacional: moriscos y cristianos viejos en Valencia, presentada en 1954.

 Unos años antes, Halperin ya había publicado su primera obra significativa, un estudio de uno de los pioneros del denominado romanticismo argentino Generación del 37, Esteban Echeverría, titulado El pensamiento de Echeverría (1951), poniendo en evidencia, en épocas tan tempranas, la amplia gama de sus intereses históricos. Paradójicamente, este libro es una de sus contribuciones menos citadas y de limitada circulación. Durante la última parte de esa década, Halperin escribió una serie de artículos sobre otros referentes de la tradición intelectual e historiográfica argentina como Bartolomé Mitre, Vicente Fidel López, José María Ramos Mejía y Juan Álvarez.

 En la primera mitad de la década de 1960, vivió las tumultuosas y traumáticas consecuencias de la experiencia política posperonista en Argentina, lo que finalmente lo forzó a abandonar la Universidad de Buenos Aires y dejar el país en 1966, luego del golpe militar de ese año. Llegó a Estados Unidos donde fue profesor en la Universidad de Harvard y, unos años más tarde en el Reino Unido, luego de obtener la prestigiosa Chair in Latin American History en la Universidad de Oxford. Desde 1971 en adelante enseñó en la Universidad de California en Berkeley. Durante finales de la década de 1960 y principios de 1970, Halperin publicó sus libros más significativos, como Historia contemporánea de América LatinaRevolución y Guerra. Formación de una elite dirigente en la Argentina criolla, obra que muchos historiadores han considerado su trabajo más importante, y también Historia Argentina. De la revolución de Independencia a la Confederación Rosista, que sin dudas contribuyeron a consolidarlo como uno de los historiadores latinoamericanos más prolíficos e influyentes.

 Con la restauración democrática en 1983, Halperin ya era venerado como una leyenda en los círculos académicos e intelectuales, especialmente luego de la renovación de los estudios históricos en su país, al cual volvía cada vez con más frecuencia y participaba activamente en toda clase de eventos académicos. A pesar de su aura, aquellos afortunados que se acercaban a él en estas ocasiones –profesores, estudiantes, admiradores-, se sorprendían frecuentemente por su accesibilidad y humildad. Su influencia también es visible en las contribuciones académicas de alguno de sus estudiantes y discípulos durante la última mitad del siglo.

 En los años ochenta y noventa, el interés de Halperin en las complejidades de la política argentina se puso de manifiesto en publicaciones como La larga agonía de la Argentina peronista (1994) y la reedición de obras como Argentina. La democracia de masas (1991), libro que data de 1972 y Argentina en el callejón (1995), publicado originalmente en 1964. La incursión en temas más contemporáneos coexistieron con una serie de escritos sobre historia política e intelectual argentina, que Halperin presentó como una colección de antologías para la Biblioteca del Pensamiento Argentino, conformada por siete volúmenes editados por Ariel. Cuatro de estos volúmenes fueron escritos y editados por historiadores argentinos de la talla de José Carlos Chiaramonte, Natalio Botana, Ezequiel Gallo, Beatriz Sarlo y Carlos Altamirano. Los otros tres volúmenes eran de la autoría del propio Halperin: el reeditado Proyecto y construcción de una nación (1996), Vida y muerte de la República verdadera 1910-1930 (2000) y La República imposible 1930-1945 (2004).

 Sus publicaciones más recientes reflejan su inclinación a revisitar el área de estudios de sus primeros trabajos: la historia intelectual, más específicamente el estudio de las trayectorias políticas de determinados referentes intelectuales latinoamericanos del siglo XIX como Alberdi, Sarmiento, Mitre, Lastarria, Mier, Prieto y Belgrano, como puede comprobarse en alguno de los ensayos publicados en el brillante El espejo de la historia. Problemas argentinos y perspectivas hispanoamericanas (1987), o más recientemente en Letrados y pensadores. El perfilamiento del intelectual hispanoamericano en el siglo XIX (2012) y en su última y quizás más controversial contribución, El enigma Belgrano. Un héroe para nuestro tiempo (2014). También escribió una autobiografía tituladaSon Memorias, una aguda mirada sobre su vida y sus primeras incursiones en el mundo académico que inevitablemente dejan al lector deseando que haya abarcado también sus años más prolíficos como historiador.

 Ciertos parámetros y tendencias presentes en la amplia obra de Halperin aún resuenan con virulencia. En la medida que el lector va penetrando su compleja, densa y, a veces impenetrable estructura narrativa, se va viendo confrontado, y al mismo tiempo iluminado, por el sinfín de ironías, matices, sutileza e ingenio que emergen del incisivo y original análisis de Halperin. Algo parecido ocurría cuando Halperin dictaba sus cursos y conferencias o simplemente conversaba con sus colegas y amigos en el café. Además de su invalorable aporte académico e intelectual, su particular estilo lo hacía único, un estilo que le permitió alcanzar lo que pocos han logrado ser: una marca registrada. 

                                                                                                                                                    Klaus Gallo