UTDT Prensa Escuela de Gobierno listado_prensa.php?id_item_menu=432 Universidad Torcuato Di Tella es mgregori@utdt.edu (Marcos Gregori) web@utdt.edu (Roby Heymann) Universidad Torcuato Di Tella 2026 Prensa Escuela de Gobierno listado_prensa.php?id_item_menu=432 http://www.utdt.edu/Images/logo_rss_blanco.gif 144 21 ¿Quién paga el Estado en un mundo de agentes de IA? | La Nación 02 Jun 2026 09:06:01 -0300 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23404&id_item_menu=432 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23404&id_item_menu=432


Los agentes de inteligencia artificial no solo transforman la producción; también transforman la manera en que se financia el Estado, un problema menos visible y más serio de lo que surge del debate diario sobre la transición tecnológica.

El punto de partida es simple: si en el futuro una porción significativa del valor agregado mundial se genera con empresas basadas en agentes que no requieren oficina, ni residencia, ni jurisdicción, ¿dónde pagarán sus impuestos?

El problema es el mismo que disparó el debate sobre tributación de la economía digital hace quince años, pero más intenso. Una empresa de agentes, sin empleados ni infraestructura local, puede relocalizarse casi instantáneamente, algo que ni las empresas de servicios digitales pueden igualar.


La tentación de competir por inversiones rápidas bajando alícuotas choca con tres problemas conocidos

Frente a esto, la tentación de competir por inversiones rápidas bajando alícuotas choca con tres problemas conocidos.

El primero es la competencia fiscal destructiva: si todos reducen alícuotas, en equilibrio la recaudación tiende a cero y la única ganadora es la empresa móvil. Es la lógica que motivó la larga gestación del piso global de ganancias corporativas del 15%, acordado en 2021 por la OCDE, precisamente para frenar la espiral descendiente frente a la creciente movilidad del capital intangible.

Segundo problema: las jurisdicciones con regímenes percibidos como abusos de arbitraje terminan, tarde o temprano, en alguna lista negra. La implementación del piso del 15% es desigual -Estados Unidos reabrió la negociación y obtuvo un tratamiento diferenciado para sus multinacionales- pero la dirección es clara: los espacios para arbitraje tributario agresivo se están cerrando; la resistencia de países desarrollados a perder base imponible es mucho mayor hoy que hace veinte años. El Double Irish de los noventa -la estructura que Irlanda diseñó para que multinacionales tributaran casi nada sobre rentas globales- es hoy difícilmente replicable.

El tercer problema es que la recaudación surge en gran medida de impuestos al trabajo: aportes a la seguridad social, contribuciones patronales, impuesto a las ganancias sobre salarios. En particular en América Latina, donde la carga tributaria efectiva sobre el trabajo formal es de las más altas del mundo en relación con la presión tributaria total. Si los agentes sustituyeran trabajo de manera significativa, la base imponible se erosionaría desde adentro, independientemente del régimen que se diseñe para gravarlos.

Dispararse en el pie

La aritmética es simple: el agente puede ser más productivo que el ser humano, pero no necesariamente paga impuestos en la misma jurisdicción ni con la misma intensidad. Para que la sustitución sea fiscalmente neutra, el agente tendría que generar mucho más valor que el trabajador reemplazado.

Existe un debate creciente sobre cómo responder a esta eventual erosión. Anton Korinek y Joseph Stiglitz vienen trabajando sobre tributación óptima en economías con automatización avanzada; Erik Brynjolfsson advierte sobre la “trampa de Turing”: el sesgo a diseñar IA que sustituya al humano en lugar de aumentarlo, mejorando ganancias sin necesariamente elevar la productividad y el crecimiento.

Daron Acemoglu y Simon Johnson, en su libro Poder y progreso, señalan que la dirección del cambio tecnológico depende de instituciones e incentivos: subsidiar el capital frente al trabajo sesga la innovación precisamente hacia la sustitución que después habrá que mitigar con transferencias.

Su prescripción -rebalancear a favor del trabajo- es correcta, aunque tal vez demasiado optimista. La tecnología responde a incentivos, pero no se deja redirigir mecánicamente por ellos. La incidencia de los impuestos sobre la intensidad de capital es finita: tarde o temprano se agota frente a diferenciales de productividad sostenidos. Y, en línea con lo que veníamos diciendo, conlleva una dificultad adicional: el capital no es físico sino tecnológico e intangible, es decir, difícil de gravar.

Pero la advertencia de Acemoglu y Johnson sí debería tomarse en serio en su lectura inversa: desgravar relativamente al capital tecnológico para atraerlo sería agravar deliberadamente el problema.

El elefante en la sala

También es fiscal el problema distributivo, que algunos prefieren barrer bajo la alfombra invocando el mantra de que las nuevas tecnologías siempre crearon más empleos de los que destruyeron. Aun en el improbable caso de que algo de esto ocurra, ¿dónde irían los trabajadores desplazados por los agentes en la transición?

Las salidas políticas posibles son esencialmente dos.

La primera es pasiva: dejar que el ajuste lo absorban los desplazados, vía empleo precario, informalidad o salida de la fuerza laboral. La velocidad de adopción tecnológica juega en contra: como ilustro en un trabajo reciente, mientras la capacidad de reentrenamiento sea limitada -y, en muchos países, casi inexistente-, la congestión de desocupados derivará en desempleos largos, desaliento y menor participación laboral.

Como resultado de todo esto tendríamos sociedades más desiguales, más hostiles y, eventualmente, políticamente inestables. Peor aún, la pasividad no resuelve el problema económico: el ingreso de los trabajadores desplazados es lo que sostiene el consumo masivo, y sin ese consumo la producción de los agentes no tendría mercado.


Sam Altman y Elon Musk JOHN MACDOUGALL - AFP

Líderes tecnológicos como Elon Musk, Sam Altman, Geoffrey Hinton o Yoshua Bengio vienen advirtiendo hace años que una economía dominada por la automatización requiere alguna forma de redistribución activa para sostenerse. Hinton lo formuló con crudeza: “los ricos van a usar el machine learning para deshacerse de todos los demás, y después van a ser todos pobres y no va a haber a quién venderle nada". Agregaría que, desde el punto de vista fiscal, lo que el Estado no transfiere lo termina pagando vía menor recaudación y mayor gasto en seguridad y salud pública.

La segunda salida -defendida por todos los citados (y por muchos otros)- es activa: transferencias masivas, en dinero o en bienes y servicios, que sostengan el consumo y amortigüe la transición.

Esta opción también tiene sus condiciones. Sería fiscalmente coherente solo si los regímenes tributarios, progresivos en el papel, lo fueran también en la práctica; es decir, si la concentración de ganancias se tradujera efectivamente en una mayor recaudación.

En particular, la opción del ingreso universal descansa sobre un supuesto fuerte: que el Estado pueda gravar efectivamente lo que se ha vuelto estructuralmente difícil de gravar. La experiencia no es alentadora: las rentas del capital, y especialmente las del capital intangible, tienen una notable capacidad para eludir la tributación nominal aun en países con sistemas progresivos.

En América Latina, esto choca además con un espacio fiscal que simplemente no existe: la región tiene presión tributaria menor a la de la OCDE, deuda creciente y demandas sociales acumuladas que ya saturan los presupuestos. Todo esto sin contar con que un sistema de transferencias que complementen al trabajo remunerado como mecanismo de distribución requiere una capacidad y una voluntad política que hoy están en las antípodas de la moda ideológica.

Pensar el régimen tributario para la era de los agentes requiere mucho más que pensar en una alícuota nueva para una base nueva. Al menos, exige imaginar de manera integral cómo se financia el Estado y cómo se distribuye el producto cuando el factor que históricamente sostuvo a ambos -el trabajo formal- está bajo presión estructural.

Lo que vuelve productiva esta discusión es justamente reconocer que no hay una opción fácil ni óptima: elegir entre opciones imperfectas e inciertas con implicaciones sociales extremas exige conversaciones maduras y urgentes que todavía no estamos teniendo.

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Todas las universidades argentinas caen en un ranking global por el retroceso de la investigación | Clarín 01 Jun 2026 11:02:55 -0300 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23402&id_item_menu=432 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23402&id_item_menu=432

Estudiantes de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), una de las siete argentinas que están entre las 2.000 mejores del mundo. Foto: Archivo 

Muchos se preguntaban qué efectos podía tener la muy fuerte caída en los presupuestos de educación y ciencia de los últimos años. Algunas pistas se pueden empezar a ver en los resultados del último ranking global sobre universidades que se conoce este lunes y que muestra que todas las universidades argentinas cayeron con respecto al año pasado.

Se trata de la clasificación CWUR, del Center for World University Rankings, con sede en Arabia Saudita, que es el único ranking que no usa estudios de percepción y toma solo datos duros, con el acento en la producción científica.

Siete universidades argentinas quedaron entre las 2.000 mejores del mundo en este ranking, pero todas ellas -incluida la UBA- perdieron posiciones.

Universidades argentinas que clasificaron en el ranking CWUR


Fuente: CWUR 

Infografía: Clarín

Los autores de este estudio -uno de los más observados en rankings universitarios- atribuyen el retroceso al menor desempeño en investigación producido por “años de financiamiento insuficiente y la desvalorización de la ciencia y la educación como bienes públicos”.


Investigadores en un centro científico de la UBA. Foto: UBA

Así se lo dijo a Clarín el presidente del CWUR, Nadim Mahassen, quien agregó que “para mejorar la competitividad de las universidades argentinas, el Gobierno debería aumentar el financiamiento de largo plazo destinado a la investigación y la innovación, e implementar políticas que reduzcan la fuga de cerebros mediante la atracción y retención de talentos de primer nivel."

Los números del ajuste

El contexto es, efectivamente, el de una muy fuerte caída en la inversión en educación y ciencia. Entre 2023 y 2025 el presupuesto ejecutado a nivel nacional en Educación y Cultura cayó 47,7% en términos reales y la caída proyectada para 2026 -si sigue sin cumplirse la Ley de Financiamiento y no se hace un nuevo recorte- es de 54,4%. En Ciencia, la caída fue de 45% entre 2023 y 2025 y se proyecta que sea de 55,7% en 2026.

El ajuste en estas áreas es mucho mayor al de la Administración Pública Nacional en promedio, que registra una caída de 28,8% entre 2023 y 2025 y proyecta que sea de 36,5% al terminar 2026, señala a Clarín Javier Curcio, economista e investigador de la UBA y el CONICET.

Caída de la inversión

En Educación y Ciencia, más pronunciada que el promedio del Estado nacional.


Fuente: Javier Curcio, economista e investigador de la UBA y el CONICET.

Infografía: Clarín


En tanto, la inversión que llega a las universidades desde la Secretaría de Educación -para funcionamiento, salarios, investigación y hospitales universitarios -es la más baja de los últimos 20 años.

Presupuesto de educación superior

Ejecutado en cada año en universidades, investigación y hospitales universitarios.


Fuente: Javier Curcio, economista e investigador de la UBA y el CONICET.

Infografía: Clarín

“Creo que, efectivamente, hay una relación directa entre la caída en la posición relativa en este ranking y el financiamiento”, dijo Curcio a Clarín, aunque relativizó los estándares que usan los rankings universitarios internacionales en general.


La UBA denunció este año que peligra la atención en sus hospitales universitarios. Foto Martín Quintana

El experto subrayó que “es extraño que la universidad siga funcionando con estos niveles de ajuste. A la corta o larga vamos a una situación de reacomodamiento y no sé de qué manera”, dijo.

Curcio agregó que “la caída en el ranking también se puede explicar porque seguimos demorando reformas que necesitamos, que son urgentes, pero que, con este ajuste, son imposibles de encarar. Esto nos condena de alguna manera al subdesarrollo”.

Misión imposible

Los autores del ranking CWUR evaluaron 21.291 universidades de 95 países. El puntaje se obtiene de cuatro parámetros: educación (25%), empleabilidad (25%), cuerpo docente (10%) e investigación (40%).

Como ya es costumbre, el primer puesto de este como otros rankings volvió a quedar en manos de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), a la que le asignaron 100 puntos. A partir de esa vara y en función de los resultados obtenidos, los autores del estudio determinaron el puntaje de las otras universidades. En el “top five” quedaron el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Stanford, Cambridge y Oxford, en este orden.

Top 20 en el ranking CWUR de universidades

La mejor ubicada de América Latina es la Universidad de São Paulo, de Brasil (puesto 119). La UBA quedó sexta en la región (puesto 423).

Investigador de la Universidad Di Tella, Marcelo Rabossi es especialista en educación superior y le dijo a Clarín que “para comprender la caída de las universidades argentinas en el ranking CWUR, ante todo hay que tomar en cuenta que la función de investigación representa el 40% del puntaje final”, en este ranking.

“A diferencia de otras mediciones, CWUR no se basa en encuestas de percepción, sino en datos duros que correlacionan negativamente con el modelo adoptado por las instituciones nacionales. Mientras el sistema argentino está diseñado pensando en la inclusión masiva de alumnos, las universidades que lideran las primeras posiciones son de carácter fuertemente selectivo y de investigación. Las nuestras son con investigación, no de investigación. La diferencia es sustantiva y hace que escalar, aunque sea para que se posicionen dentro de las primeras 200, sea una misión casi imposible”, señala el especialista.

Retroceso de larga data

Rabossi agrega que “esta asimetría de modelo se profundiza aún más al analizar los recursos con los que las nacionales cuentan. Actualmente, casi el 90% del presupuesto de las universidades públicas argentinas se destina al pago de salarios, dejando apenas un 10% para distribuir entre gastos de capital, infraestructura, mantenimiento e investigación".

"Por ejemplo, las 72 universidades nacionales invierten en investigación y desarrollo el equivalente a unos U$S 1.400 millones anuales, mientras que solo la Universidad de Pennsylvania (EE. UU.), 7ma. en el ranking, que tiene 29.000 alumnos entre grado y posgrado (menos estudiantes que la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA), maneja un presupuesto de U$S 1.700 millones solo para investigar”, dice Rabossi, que es licenciado en Economía y doctor en educación.


Un investigador en el Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (INRAD) de CONICET-UNRN

Otro dato que juega en contra de la Argentina es la muy baja proporción de docentes con dedicación exclusiva -alrededor del 10% en contraste con el 75% a 90% que exhiben las instituciones líderes en el plano internacional-, y que hace que “intrínsecamente la función de investigación no sea prioritaria, más allá de la voluntad de los buenos investigadores con los que contamos”, dice Rabossi.

Pero señala que “la caída en la producción de conocimiento no es una particularidad que haya comenzado con la era de Milei, más allá de que las actuales políticas, si se sostienen, terminarán agravando la situación de nuestra producción científica”.


Marcha Universitaria de este año por la Ley de Financiamiento Universitario. Foto Federico Lopez Claro

“Lo que nos sucede es el resultado de un retroceso estructural de larga data. Por ejemplo, a mediados de la década de 1990 en América Latina, Argentina ocupaba el tercer lugar en la producción de papers científicos, ubicada solo detrás de Brasil y México. Para 2024, el país cae al quinto lugar, superado también por Chile y Colombia”, dice.

“Si bien durante los gobiernos de los Kirchner se registró un aumento en la cantidad de fondos distribuidos al sistema de ciencia, gran parte de la asignación de esos recursos careció de un enfoque estratégico y/o se limitó a informes con muy bajo impacto internacional”, señala.

El ranking

Con sede en Arabia Saudita, la consultora CWUR comenzó a hacer su ranking en 2012. Al principio informaban sobre las mejores cien universidades, desde 2014 las primeras mil. Ahora ya son las primeras 2.000.

Además de CWUR, hay otras organizaciones que hacen rankings globales, como QS o Times (inglesas) o Shanghai (China). Muchos expertos relativizan estos resultados. Señalan que difieren tanto metodológicamente que es muy difícil tomarlos como parámetros únicos de calidad, pero de todos modos son muy observados a nivel internacional.

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Marcelo Rabossi: "Países como Chile y Brasil son los más exitosos en cuanto a la capacidad de ofrecer universidades públicas de gran calidad" | Radio Con Vos FM 89.9 30 May 2026 09:58:27 -0300 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23401&id_item_menu=432 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23401&id_item_menu=432 Marcelo Rabossi, profesor de las Especializaciones y Maestrías en Educación, fue entrevistado por Damián Juárez en el programa "Huevos revueltos", de Radio Con Vos, sobre el sistema universitario público argentino. 

"Nos vamos a concentrar en América Latina porque tiene características por población, por una cuestión social y educativa histórica, similitudes con Argentina, por el modelo. A mí siempre me gusta poner un poco lo histórico que hemos heredado en el siglo XIX de de Francia. Ahora, el 50 por 100 de los alumnos en promedio en América Latina es absorbido por el sector privado, o sea, van a algún tipo de institución de educación superior privada. Entonces, es el estado que se hace, entre comillas, cargo de la otra mitad. En Argentina, y en esto se asemeja al modelo uruguayo, la relación es 80/20, o sea, 8 de cada 10 va al sistema nacional, 20 por 100 va al sector privado. Luego tenés algunos países que esto es la inversa, por ejemplo, Chile y Brasil, y nombramos estos 2 porque son de los más exitosos en cuanto a la capacidad de ofrecer universidades públicas de gran calidad. Entonces, el primer punto es que tratan los países de diversificar la fuente de ingreso al del sector superior, o sea, están enviando la mitad como en promedio al sector privado. Eso se logra a partir de exámenes de ingreso y cupos en las universidades privadas. Básicamente, Chile lo que tiene es la prueba PAES, es la prueba de acceso a educación superior. El caso de Brasil tiene los exámenes de de de finalización de secundaria. A su vez, las universidades más de elite públicas tienen una prueba de de ingreso que se llama vestibular, entonces, ahí es donde restringen. Vos nombrabas el caso de medicina, que es muy particular. Vos sabés que hoy la Argentina tiene una gran cantidad de estudiantes extranjeros en las en las universidades o en las facultades de medicina, lideradas por Brasil, y más o menos los extranjeros en medicina rondan 4 de cada 10, lo que es un porcentaje significativo, dado que los extranjeros en universidades nacionales no es tanto como se dice, o sea, no llegan a a 5, 6 por 100, acá estamos hablando del 40 por 100 de medicina. Pero te doy un dato. Por ejemplo, las universidades de élite en Brasil, como nombraba Universidad de San Pablo, Universidad de Campiñas, la federal de Río de Janeiro, tienen exámenes para medicina puntualmente muy selectivos. Hablando con el exrector de Campiñas, Marcelo Nobel, me decía que se ingresan, de los que se postulan a medicina, 1 de cada 300, o sea, que es un es un sistema ultraselectivo", sostuvo el profesor. 

"Normalmente, el cupo se pone por la cuestión financiera, diversificar la fuente. Ahora, lo que tenés es que con ese cupo está, en general, sobrerepresentado los quintiles o el quintil de mayores ingresos. O sea, vos ponés un un cupo. Por ejemplo, en el caso el caso de Brasil es gratuito absoluto. Pero claro, los sectores menores ingresos, el primer quintil están subsubrepresentados. Ahora, en el caso de Chile, y a partir del gobierno de de de Bachelet se pasó una ley a partir de la cual, si vos pertenecés a los primeros 6 deciles, del ingreso, no estarías pagando, pero nuevamente con cupo. Lo que vos estás planteando, Damián, es lo que a veces se denomina el impuesto al graduado. O sea, una vez que vos finalizás, durante una cantidad de años, generalmente se hace contingente al ingreso. O sea, si vos estás en ese momento desempleado no pagás, si ganás 20M pesos o si ganás 5M los montos son distintos. Eso funciona en el caso de Uruguay. Acá se ha propuesto algunas veces, pero no ha tenido eco. En el caso de Brasil y Chile, como yo te decía, que mucha gente va al sector privado, el estado en general lo que hace es otorgarle algún tipo de beca o algún tipo de préstamos a tasa subsidiada, como para que pueda costearlo. Ahora, dicho esto, cuando vos ves los números, y entonces ahí está la cuestión, hoy estamos graduando muy pocos estudiantes o muy pocos profesionales. De hecho, más allá de la gratuidad, el examen y la libertad de ingresar sin ningún tipo de cupos o exámenes, también tiene como contracara un gran desgranamiento, una gran deserción en los primeros años, y puntualmente en el primer año. Para que tengan una idea, antes de finalizar el segundo cuatrimestre, 4 de los 10 que ingresaron, ingresan al sistema nacional, más o menos, por año, unos 500000. Bueno, arriba de 200000 se pierde antes de completar el segundo semestre del primer año", expresó Rabossi. 

La entrevista completa, acá:

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La confianza en el Gobierno volvió a caer en mayo, según el índice de la Universidad Di Tella | Infobae.com 25 May 2026 10:41:54 -0300 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23385&id_item_menu=432 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23385&id_item_menu=432
El Índice de Confianza en el Gobierno volvió a mostrar una caída por quinto mes consecutivo

El Gobierno de Javier Milei volvió a verse afectado por una caída en el Índice de Confianza (ICG) que realiza la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella y registró una baja por quinto mes consecutivo. Así, el informe que se realiza de forma periódica apuntó que durante mayo se dio una baja del 1,6% respecto a abril de este año.

Según el reporte que le llegó a este medio, durante el mes de mayo, el ICG se ubicó en 1,99 puntos. En términos interanuales, el índice retrocedió un 18,7% respecto de mayo de 2025, mientras que la contracción acumulada desde el cierre de 2025 asciende al 19,2%.

Las cinco bajas consecutivas de 2026 muestran una tendencia sostenida: en enero el índice descendió un 2,8%; en febrero, un 0,6%; en marzo, un 3,5%; en abril, la contracción fue la más pronunciada del año, con un 12,1%; y en mayo se añadió un retroceso adicional del 1,6%. En ese marco, el promedio de la gestión de Milei desciende a 2,41 puntos, el valor más bajo desde que asumió la presidencia en diciembre de 2023.

El informe de la Universidad Torcuato Di Tella señala que mayo de 2026 marca el mes 30 de la actual gestión presidencial. En ese tramo, el nivel del ICG —1,99 puntos— es similar al que registró el gobierno de Mauricio Macri en el mismo momento de su mandato, cuando el índice se ubicó en 2,04 puntos, apenas un 2,6% por encima del valor actual. El análisis indica que el índice de Milei es menor al que obtuvo Néstor Kirchner en su mes 30, que fue de 2,42 puntos, un 17,8 % superior.
 


En la comparación con otras administraciones, el 1,99 de mayo supera los registros del mes 30 de las presidencias de Cristina Kirchner en su segundo mandato (1,70 puntos, un 17,1% por debajo), de Cristina Kirchner en su primer período (1,61 puntos, un 23,6% menor) y de Alberto Fernández (1,40 puntos, un 42% inferior al valor actual). El documento también señala que el promedio de Macri en el mismo tramo de su gestión fue de 2,51 puntos y el de Fernández, de 1,95.
 
En cuanto a los componentes que integran el ICG, tres de los cinco presentaron descensos respecto de abril. El apartado de Capacidad cayó a 2,36 puntos, una baja del 5,6% que representa el mínimo de toda la gestión de Milei. La Preocupación por el interés general retrocedió a 1,57 puntos (-2,5%) y Honestidad descendió a 2,46 puntos (-1,6%); ambos registros son los más bajos de 2026 para esos componentes.

Los dos componentes restantes, en cambio, mostraron un comportamiento distinto. La Evaluación general del gobierno subió un 3% hasta 1,69 puntos, mientras que Eficiencia avanzó de forma marginal, apenas medio punto porcentual, hasta situarse en 1,88.



La segmentación por género muestra que la brecha entre hombres y mujeres se amplió a 0,68 puntos en mayo, frente a los 0,31 de abril. Esa divergencia responde a un descenso pronunciado entre las mujeres, cuyo ICG cayó un 13%, mientras que entre los varones el índice subió un 6%. Por franja etaria, el valor más elevado correspondió al grupo de 18 a 29 años, seguido de cerca por los mayores de 50, cuyo índice también aumentó. La contracción más pronunciada se registró entre las personas de 30 a 49 años, la segunda consecutiva en ese segmento.

En el plano geográfico, el ICG alcanzó su valor más alto entre los residentes del interior del país. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) registraron una leve suba, mientras que los del Gran Buenos Aires (GBA) mostraron una caída moderada, quedando como la zona con el índice más bajo de las tres regiones relevadas. Por nivel de instrucción, la caída más abrupta se dio entre los encuestados con educación primaria, con un retroceso del 25% respecto del mes anterior, mientras que quienes tienen formación terciaria o universitaria concentraron el valor más elevado del segmento.

La correlación entre perspectivas económicas y confianza en el gobierno también quedó plasmada en el informe. Entre quienes anticipan una mejora de la situación económica en el próximo año, el ICG alcanzó su nivel más alto de todos los segmentos relevados. En estos casos, el ICG alcanzó 4,17 puntos (+3,5%). Sin embargo, para aquellos que anticipan que se mantendrá sin cambios, el valor cayó a 2,17 puntos (-12,9%). La disminución porcentual más pronunciada del mes se registró entre los pesimistas: quienes esperan un deterioro de la economía obtuvieron un ICG de apenas 0,37 puntos, un descenso del 27,5%.

Este estudio se publica todos los meses, se realiza desde noviembre de 2001 y consiste en una encuesta de opinión pública a nivel nacional donde se mide en una escala de 0 a 5 al Poder Ejecutivo. La encuesta es llevada a cabo por Poliarquía Consultores sobre una muestra de 1.000 casos distribuidos en 39 localidades de todo el país, con trabajo de campo realizado entre el 4 y el 19 de mayo de 2026.  


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Por sexto mes consecutivo, el Gobierno cayó en el Índice de Confianza de la Universidad Di Tella | La Nación 25 May 2026 10:37:29 -0300 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23384&id_item_menu=432 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23384&id_item_menu=432
Milei, este lunes, en Plaza de Mayo - Soledad Aznarez

E
l Índice de Confianza en el Gobierno que elabora con frecuencia mensual la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) cayó en mayo por sexto mes consecutivo. El retroceso para la administración del presidente Javier Milei fue de 1,6% con respecto a abril, mes en el que había experimentado el descenso más pronunciado desde diciembre de 2025, con un retroceso que había sido del 12,1%.

La medición de la UTDT (que la realiza a partir de un estudio que confecciona la consultora Poliarquía), se ubicó en mayo en 1,99 puntos. La escala del estudio de la universidad es de 0 a 5 puntos. En abril, el índice había sido 2,02 puntos.

“En términos interanuales, el índice disminuyó 18,7%”, informó la UTDT al difundir el último registro de su índice mensual.


El índice de confianza en el gobierno disminuyó 1,6% respecto del mes anterior - Universidad Torcuato Di Tella

El nivel de confianza que cosecha el gobierno de Milei en este estudio es similar al que obtenían, en el mismo momento de sus mandatos, Néstor Kirchner y Mauricio Macri. Está por encima, se informa en el estudio de la UTDT, de las cosechas de Eduardo Duhalde, Cristina Kirchner y Alberto Fernández.

La medición que publica la UTDT se construye a partir de cinco ejes de desempeño. El Gobierno cayó en tres de ellos con respecto a abril. En el ítem “Honestidad”, retrocedió 1,6% (2,46 puntos); en “Capacidad”, la baja fue de 5,6% (2,36 puntos); en “Preocupación por el interés general”, disminuyó 2,5% (1,57 puntos). “Honestidad” y “Preocupación por el interés general” están en sus niveles más bajos de todo 2026, se señaló en el informe de la universidad.

“Evaluación general del Gobierno” y “Eficiencia” fueron dos ejes en los que los registros de la administración libertaria mejoraron con respecto al mes pasado. El primero, aumentó 3% (1,69 puntos); el segundo, subió 0,5% (1,88 puntos).

Con este desempeño en mayo con respecto a abril, “el promedio de la gestión Milei desciende a 2,41 puntos, su registro más bajo”, informó la UTDT. “Como referencia, los promedios de Macri y Fernández en el mismo tramo de sus gestiones fueron de 2,51 y 1,95, respectivamente”, se añadió.


El Presidente, con parte de su Gabinete, senadores y diputados, al dirigirse hacia la Catedral para participar del tedeum por el 25 de MayoPresidencia

Al desmenuzar el desempeño del Gobierno en el índice según distintos grupos, el estudio que difunde la UTDT arrojó que “las mayores caídas del mes se concentraron entre las personas con nivel educativo primario, las mujeres, el segmento compuesto por personas de entre 30 y 49 años, entre quienes piensan que la situación económica se mantendrá igual en un año, y entre quienes creen que empeorará”.

Los incrementos, en cambio, se observan “entre los hombres, las personas mayores de 50 años, quienes creen que la situación económica mejorará en un año y aquellos que en el último año fueron víctimas de un delito”.

El estudio en el que se basa el Índice de Confianza de la UTDT del mes de mayo abarcó 1000 casos en 39 localidades del país. Se realizó entre el 4 y el 19 de mayo.

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Lo que (no) dejó la cuarta marcha universitaria | Clarín 15 May 2026 09:48:43 -0300 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23372&id_item_menu=432 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23372&id_item_menu=432
Daniel Roldán 

Luego de la cuarta marcha por mayor presupuesto y cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario, la sensación es clara: no estamos ganando la batalla. No solo la presupuestaria, sino la decisiva, la que planteé la necesidad de una reforma profunda a partir de un diálogo adulto entre los principales actores (universidad y gobierno).

Hoy, sin propuestas visibles y concretas, el sistema se encuentra atrapado en una inercia incapaz de sostener calidad, equidad ni proyección científica. El problema no es solo de dinero, es de diseño institucional, incentivos, gobernanza y ausencia de mecanismos que vinculen financiamiento con resultados.

El ingreso irrestricto funciona como un mecanismo de selección por abandono. Más del 40% de los estudiantes no supera el primer año mientras que la graduación efectiva es menor al 30%. Los sistemas masivos sin mecanismos de señalización vía examen de ingreso solo reproducen desigualdades (Bailey et al., 2015).

A esto se suma la fragilidad formativa con la que llegan los estudiantes. Más del 70% no alcanza niveles satisfactorios en matemática y cerca del 50% queda por debajo de lo esperado en lengua. Dado este punto de partida, el ingreso libre se convierte en un sueño que dura menos de un año para 4 de cada 10 estudiantes.

Al momento de establecerse la gratuidad (1949), habitaban el sistema público universitario menos de 5 estudiantes por cada 1.000 habitantes. Hoy, con 45, seguimos sin rediseñar un modelo académico pensado para una población y tecnologías de mediados del siglo XX. Por cuestiones históricas e ideológicas, evitamos incorporar al debate el rol a cumplir por el sector privado y el terciario no universitario, entidades que deberían actuar, como ocurre en la región, de manera complementaria a la universidad pública no como rivales de esta.

En Chile y Brasil, por ejemplo, más del 70% de la matrícula es privada. En ambos países el sector no estatal absorbe la mayor porción de la demanda -en parte financiada por crédito estudiantil a tasa subsidiada o pagos diferidos-, política que permite descomprimir la presión sobre las universidades públicas. Se liberan así fondos a ser invertidos en investigación y formación de capital humano de calidad. En Argentina, apenas alcanza el 20%, lo que hace que el financiamiento se comporte de manera procíclica y poco sostenible en el tiempo. En definitiva, mientras Chile logra invertir alrededor del 2% de su PIB en educación superior y Brasil se acerca al 1.4%, Argentina, sumado el sector privado, escasamente alcanza el 0.7%.

En lo referente al nivel terciario, Argentina no desarrolló un modelo de calidad y articulado con la universidad. Normalmente este sector -institutos técnicos, tecnológicos, carreras cortas- es utilizado para descomprimir la demanda universitaria mientras ofrece inserción laboral rápida y contacto con el territorio.

Como consecuencia, la universidad termina absorbiendo una demanda para la cual no ha sido diseñada, la que encontraría una mejor respuesta en estos institutos. Los estudios comparados evidencian que los países con terciarios robustos logran sistemas universitarios más sostenibles y eficientes en el tiempo (OECD, 2023). Asimismo, la diversidad intra e intersectorial mejora la eficiencia en la producción de capital humano en cantidad y calidad (Brunner & Miranda, 2016).

La inversión en ciencia y tecnología revela otra brecha desconcertante. Las universidades nacionales destinan solo entre el 5% y el 7% de su presupuesto al desarrollo de nuevos conocimientos, mientras que más del 90% se consume en salarios. En Brasil, UNICAMP destina entre 16% y 19% y la USP entre 15% y 20%. En Chile, las estatales invierten entre 12% y 15%; en Colombia, entre 8% y 10%. La literatura sobre modelos de investigación muestra que la inversión sostenida y una masa crítica de investigadores a tiempo completo sostenidos en el tiempo, son condiciones necesarias para producir ciencia competitiva, rasgo decisivo para el desarrollo de un país (Kwiek & Szymula, 2025)

En este aspecto, la universidad pública presenta una bajísima proporción de docentes con dedicación exclusiva, sólo alrededor del 10% de los cargos, lo que es un signo de debilidad (SPU, 2023). Como dijimos, los sistemas dominados por docentes de baja dedicación producen menos investigación y de menor impacto, pero a su vez ofrecen menor continuidad pedagógica, tutorías débiles con evidente deterioro de la calidad institucional (Kezar & Maxey, 2016).

En un país, como el nuestro, donde los estudiantes llegan con fragilidad formativa, sostener un sistema docente basado en una amplia mayoría de dedicaciones simples es renunciar a cualquier aspiración de calidad, tanto pedagógica como en lo que hace a la función de investigación.

Hoy, la discusión pública se centra en el monto del presupuesto, pero evita la pregunta central: ¿qué modelo de universidad queremos sostener? Sin reformas en el ingreso, regularidad, carrera docente, gobernanza, incentivos a la investigación, vinculación productiva, un terciario fuerte y un sector privado integrado, el aumento presupuestario -aún si se cumple la ley- no cambiará en demasía los resultados actuales.

Argentina no necesita elegir entre defender la universidad pública o reformarla. Necesita hacer ambas cosas al mismo tiempo. Las marchas expresan un reclamo legítimo, pero sin una agenda de transformación profunda que reúna al gobierno y a las universidades en una conversación seria, inevitablemente seguiremos perdiendo la batalla del desarrollo.


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Mariano Narodowski: "Es el único sistema universitario del mundo donde las universidades del Estado no tienen ningún mecanismo de selección" | otro medio 12 May 2026 10:02:15 -0300 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23370&id_item_menu=432 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23370&id_item_menu=432 Mariano Narodowski, director del Área de Educación UTDT y exministro de Educación de la CABA, fue entrevistado por Diego Sehinkman en el programa "After Office Now", de FM Now, sobre el sistema universitario público argentino. 

"Este asunto, así como está planteado, no tiene manera de resolverse. Porque el esquema de la organización de la universidad estatal en la Argentina hace mucho tiempo ya que se transita en una situación de precariedad y obsolescencia, no por el financiamiento solamente, sino por la propia forma de organizarse. Solo como ejemplo, es el único sistema universitario del mundo en donde las universidades del Estado no tienen ningún mecanismo de selección. Entran todos. Es más, tienen prohibido seleccionar alumnos. Tienen prohibido un examen de ingreso, una entrevista o cualquiera de las formas más modernas que hay ahora de seleccionar alumnos. Entonces, ya eso hace imposible financiar el ingreso infinito de cualquiera que se quiera inscribir. Y por el lado del gobierno, hay, por un lado, un tema de ajuste fiscal, y por otro lado, que el gobierno toma la decisión de no transferirle a las universidades el mismo nivel que tenían los salarios en el 2023, y por otro lado no genera ninguna clase de medida de incentivo, de regulación, para que las universidades cambien. Es decir, para que se modifique la situación. Entonces, es una situación de tensión entre dos polos irreductibles. Y el resultado, la verdad, es bastante esperable. Es decir, nadie va a dar el brazo a torcer. Ni las universidades van a generar una reorganización virtuosa del sistema, llevándolo a un mínimo estándar internacional. Y el gobierno tampoco da la sensación de que vaya a cambiar el rumbo del financiamiento, que la verdad que, en términos reales, descendió mucho", sostuvo el profesor. 

"A ver, hoy tenemos 2 millones de alumnos en el sistema universitario argentino. No hay presupuesto que alcance para 2 millones de estudiantes. No hay manera de hacerlo. Nosotros tenemos un 80% de los profesores de las universidades del Estado argentino que son, que tienen dedicación simple. Es decir, 10 o 12 horas por semana solamente. Eso es una anomalía. En cualquier sistema universitario del mundo, el 80% son dedicación exclusiva, de full time. Acá es dedicación simple. Y bueno, es lógico, porque para atender una escala de 2 millones de estudiantes no podés hacerlo con profesores de tiempo completo. No hay manera. Entonces, esos profesores hoy ganan 300.000 pesos. Es un profesor de dedicación simple. Los que ganan, ¿no? Porque hay muchos que no sabemos cuántos son que están ad honorem. Los que ganan, ganan 300.000 pesos. Suponete que le vas a duplicar el salario, que sería una cosa muy buena. Lo llevás a 600.000. Tampoco solucionás un problema. El problema no es el tema salarial. El problema es la propia forma de organización del sistema. Entonces, el problema es que el gobierno lo único que hace es bajar el presupuesto. Pero no opera sobre ninguno de los problemas reales que tiene el sistema universitario. El sistema universitario tampoco quiere autoevaluarse y decir qué es lo que podría cambiar. A mí me parece que la cuestión de las auditorías o de la supuesta corrupción, yo no digo que no exista. Sí, o seguramente sí, porque es Argentina. Pero ese no es el problema principal", expresó Narodowski.

"El primer examen de ingreso es una medida medio vieja ya. Hay algunos países que todavía tienen exámenes de ingreso. En general se fue cambiando a otras formas de selección. Exámenes finales del secundario, entrevistas, promedio del secundario, una mezcla de todo. Los alumnos tienen que presentar trabajos y se los evalúa cualquiera. Hay muchas maneras. También exámenes de ingreso. Eso sí, obviamente no hay ningún sistema universitario del mundo que no tenga algún mecanismo de selección. No existe, pero no existe en serio. Arancel, yo no estoy de acuerdo con el arancel. Yo creo que la universidad del Estado tiene que ser gratuita. Ahí hay algunas discusiones razonables. Por ejemplo, ¿por qué alguien que paga una escuela privada de 1.000 dólares por mes después le vamos a dar la educación universitaria, que es lo más caro, que es más caro que el secundario? ¿Por qué se la vamos a dejar gratis? Eso es un problema. Hay muchos problemas asociados a eso. Yo miro sistemas educativos como el argentino, que funcionan bien, como el modelo brasileño", indicó el profesor. 

"Básicamente, la reformulación del sistema universitario es agarrar cualquier sistema universitario del mundo que funcione y copiarlo. No inventemos nada, copiémoslo. Acá al lado del brasileño, que es un sistema universitario que empezó 80 años después del nuestro, que hoy claramente nos supera en términos de publicaciones, en términos de producción científica, en términos de patentes. Tiene un examen de ingreso muy antiguo, es el vestibular, pero Lula hizo una reforma muy buena, que es un examen final del secundario, que si los chicos que van a escuela pública y son pobres o afrodescendientes lo aprueban, tienen más oportunidad para entrar a una buena universidad del Estado. Ahora, la idea de que hay para todos, esto no es la secundaria o la primaria. En ningún lugar del mundo existe que hay universidad para todos. Vos me preguntarás, bueno, ¿y qué hacen los que no entran? Bueno, eso es una buena pregunta. Los distintos países dan respuestas a eso, con formación profesional, terciarios no universitarios. Hay muchas maneras de resolverlo, pero nosotros acá estamos en la típica disputa argentina, que es una disputa que no es para adelante. Es una discusión vieja que va a dar un resultado viejo, que no va a resolver absolutamente nada", sostuvo Narodowski. 

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Mariano Narodowski: “A la dirigencia política argentina no le importa la educación” | Infobae.com 11 May 2026 10:49:53 -0300 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23364&id_item_menu=432 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23364&id_item_menu=432 Mariano Narodowski piensa la educación desde hace años, desde hace más de cuatro décadas. Es educador, profesor en la Universidad Di Tella, fue ministro de Educación en la Ciudad de Buenos Aires y ha publicado una serie de libros que piensan la situación de la enseñanza en el país. El más famoso es El colapso educativo. Este fin de semana, Narodowski estuvo invitado en el auditorio de Ticmas en la Feria del Libro para dar un cierre al ciclo de charlas que se dieron en torno al aprendizaje, los programas que se ponen en marcha en distintas jurisdicciones, las propuestas desde la política pública, la apuesta por la alfabetización. Narodowski es un referente al que siempre es bueno volver y, de hecho, ha participado en estos encuentros de Ticmas desde bastante antes de la pandemia.

--En todo este tiempo, ¿se puede decir que ha mejorado la educación?

--La respuesta corta: no mejora. La respuesta un poco más extendida: en 2022 mostramos en un estudio que, de cada cien chicos que entraban en la escuela primaria, solo dieciséis terminaban la secundaria.

--Un estudio de Argentinos por la Educación.

--Sí, lo hicimos con Martín Nistal y Víctor Volman. Solo dieciséis terminaban en el tiempo correcto. O sea: no repetían o no abandonaban y volvían, y con los conocimientos mínimos que enseña la escuela. Al año siguiente fueron trece de cada cien. De cada 100 chicos que entran a una escuela en el primer grado, el 90% no termina en tiempo y forma. Por ahí termina un poco más tarde, por ahí termina un poco más tarde con buenos aprendizajes, pero lo que debiera ser correcto, es decir, lo que debiera ser el 80%, hoy es el 10%.

--¿Por qué?

--Por varios motivos. Algunos de carácter político y otros de carácter técnico-pedagógico. El de carácter político es que claramente a la dirigencia política argentina no le importa la educación. Como se decía antes: “no demuestra interés”.No digo que no haya gente que demuestre interés: la hay. Y además no solo de la política: la dirigencia argentina política, social, sindicatos, universidades, religiones. Pero no tienen un programa específico sobre lo que hay que hacer con la educación, no se interesan, y frente a estas cifras tremendas, como élite argentina no se los ve reaccionar. Siempre se remiten a Sarmiento: qué diría Sarmiento si le mostrasen esos datos. Después de toda la innovación que hizo él hace 140 años, nos corre con una escoba a todos. No reaccionan. Repito: hay políticos, empresarios, dirigentes sindicales, dirigentes sociales que reaccionan, pero no se juntan, no hacen masa crítica, no tienen un proyecto, no se ponen exigentes, no entienden, no estudian. La verdad es dramática.


Mariano Narodowski en el auditorio de Ticmas en la Feria del Libro

--Había una ministra de Educación que decía que si la sociedad no le pide a la política que se ocupe de la educación, la política no se va a ocupar de la educación.

--Es falso eso. En Argentina y en América Latina la educación mejoró porque las élites políticas, sociales, las dirigencias empresarias y sindicales estuvieron a la cabeza. Así funcionó siempre. Acá no va a haber una pueblada por la educación. Hay puebladas por la universidad, como está pasando ahora, porque los universitarios son de cierta clase social; la mayoría son de sectores medio para arriba. Tienen contacto con el poder, con los medios. Los que van a la escuela obligatoria pública son de sectores sociales de bajos recursos. No se movilizan por eso porque tienen otras prioridades, como, por ejemplo, llegar a fin de mes, alimentar a sus hijos, vestirse, tener una vivienda digna. En algún momento teníamos una esperanza de una gran movilización por la educación, yo la he tenido. Pero de ninguna manera es cierto eso, es una ilusión y es una coartada también: como si no fuera responsabilidad de la política. Los empresarios hacen lobby por las importaciones, por los impuestos, por los subsidios, ¿por qué no hacen lobby por la educación? Hay empresarios que sí se movilizan y sí se interesan e incluso aquí hacen lobby, pero no veo el mismo lobby por la educación que el que se ve para que suba o baje el dólar.

--¿Los planes de alfabetización no son una respuesta a una situación crítica?

--Sí, son una respuesta muy importante. Una respuesta que en parte surgió de la movilización popular...

--Fue a partir de una campaña de Argentinos por la Educación.

--Eso muestra que hay cosas que se pueden hacer. Pero: punto uno, cada provincia lo resuelve como puede y ya sabemos que los resultados no van a ser iguales, sobre todo por la capacidad técnica y la capacidad financiera de cada provincia. Punto dos, siguen siendo lo que nosotros llamamos políticas educativas por debajo del radar.

--¿Qué quiere decir?

--Bajo costo financiero, bajo costo político, bajo costo mediático: que pase por abajo del radar, que no produzca conflicto. Para decirlo en latín, que no haga quilombo. Para hacer lo que hay que hacer, hace falta una reforma mucho más importante. Que va a generar conflicto, porque así es la democracia. Y que se tiene que resolver como corresponde a una democracia: con diálogo, con conversación y eventualmente con votos. Y creo que la alfabetización es una buena política. El presidente Milei había hecho un pacto con los otros candidatos. Firmaron todos: Larreta, Grabois, Massa, Schiaretti. Milei lo está cumpliendo, es correcto. Está cumpliendo con su palabra, el Gobierno Nacional lo está haciendo bien. Pero todo por debajo del radar.No es un problema del gobierno, sino cómo está estructurado. Tal vez el proyecto de ley del Gobierno, que es el de libertad educativa, quiere dar un salto. No estoy juzgando todavía, no lo estoy evaluando. Pero ahí quiere dar un salto. Ojalá se pueda dar una buena conversación sobre eso.


(Infobae en Vivo)

--¿Es necesaria una reforma educativa?

--Sí, no, no sé. Es necesario que los funcionarios dejen de desconfiar de las escuelas, de los docentes y los directivos, y les brinden apoyo y recursos para que las decisiones principales las tomen ellos de acuerdo a la realidad de su comunidad. ¿Alguien me podría decir que los funcionarios de la educación en la Argentina saben más que los docentes? Yo creo que no. Yo los conozco a muchos; es más, yo fui uno. Hay mucha desconfianza. Hiperregulan todo lo que tiene que pasar en una escuela: desde prohibir el celular hasta cómo considerar las inasistencias de un alumno o si conviene calificar con números, con letras o con conceptos. Hay otra forma de hacer política educativa en América Latina. No estoy hablando de Suecia o Finlandia o Canadá; estoy hablando de países semejantes a nuestro. Cuando salieron unas pruebas de la Unesco en el 2019, Argentina había bajado del puesto segundo en 1996 al puesto 11 en 2019. El país que más se parecía a la Argentina, que estaba en el puesto 10, era El Salvador. El Salvador es un país muy pobre que tenía Maras, violencia, que tuvieron una dictadura mucho más larga y tuvieron 100.000 muertos --de los cuales 15.000 están desaparecidos--, tuvieron una guerra con Honduras por un partido de fútbol, tuvieron paramilitares. Antes de Bukele se hicieron cargo, hicieron lo que tenían que hacer, y están mejor. No estoy poniendo el ejemplo de Chile, el país más desarrollado en América Latina, ni Suecia, que es el país más justo del mundo. Estoy hablando de El Salvador.

--Cuando se publica un índice --ERCE, PISA--, en general te da un titular, la sociedad lo recibe con malestar y… ¿Se puede cambiar el malestar para llevarlo a la acción?

--En 2012 las pruebas PISA dieron una caída al Uruguay, el presidente Pepe Mujica echó al director de escuelas secundarias y puso a otro. Sí, se puede, por supuesto que se puede. Son las dirigencias las que se tienen que hacer cargo. No es un problema de la sociedad civil. ¿Cómo lo resuelve la gente? La gente sabe que las cosas están mal y entonces dice: “Voy a tratar de mandar a mi hijo a una escuela mejor”. Si viven en el conurbano, lo mandan a una escuela de la capital. Si viven en la capital, lo mandan a una escuela privada, una escuela parroquial. Si tienen unos mangos más, lo mandan a una escuela privada --suponiendo además que el precio es sinónimo de calidad, cosa que no es, pero no importa--. ¿Cómo lo resuelve la gente? Individualmente, privadamente. Está bien: qué otras herramientas tienen para resolverlo. La gente lo resuelve como puede, pero como puede no sale bien, ni siquiera para los sectores sociales de mayores recursos.

--Lo hemos hablado alguna vez con Guillermina Tiramonti: en términos absolutos, los estudiantes de la clase más pudiente también tenían peores resultados respecto de otros países.

--Cada vez que puedo, a la gente que manda a sus hijos a escuelas privadas importantes, yo le digo: “Ojo”. Porque, por ejemplo, en las pruebas PISA 2022, que son pruebas internacionales que se toman a chicos de 15 años en cien países, los más ricos de la Argentina tienen el mismo nivel educativo que los más pobres de Turquía y los más pobres de Vietnam. Turquía es un país de desarrollo parecido al argentino, Vietnam es como El Salvador. Los ricos de la Argentina tienen el mismo nivel que los pobres de un país pobre. Eso, claramente, es un problema político. No es un problema económico, no es un problema de recursos. Ni siquiera es un problema de formación de los docentes. No creo que los docentes vietnamitas o turcos sean mucho mejores que los argentinos. Es un problema de organización, de un nivel muy importante de desidia. Incluso pasa que, cuando algunas provincias o la Nación hacen cosas que están bien y dan buenos resultados --que a veces a mí no me gustan tanto, pero se ve que le pusieron cabeza--, quedan abajo del radar, nadie se entera, cambia el gobierno y cambian eso. El título de mi próximo libro es Un país que ya no enseña. Por supuesto que hay gente que enseña y por supuesto que hay gente que aprende.Yo soy profesor de la universidad. Recibo alumnos que son brillantes, nosotros los formamos muy bien. Tengo hijos en edad escolar y aprenden. Pero no me puedo guiar por mi situación personal, sino que miro el conjunto.

--¿Funciona el Consejo Federal de Educación?

--Tenés que definir “funciona”.

--Si hay acuerdos o articulaciones entre distritos. Yo veo que muchas jurisdicciones aprendieron del vecino y empezaron a llevar programas similares a la práctica.

--Sí, eso pasa. Aprender del vecino pasa. Que el Consejo Federal sea un ámbito de discusión muchas veces útil, también pasa. Que en algún punto haya algún tipo de coordinación entre provincias y gobierno nacional, pasa. El Consejo Federal de Educación es la reunión de cada ministro de Educación de todo el país. Nosotros tenemos veinticuatro provincias, veinticuatro sistemas educativos, veinticuatro ministros de Educación. Esos veinticuatro se juntan en una mesa y deciden cosas. ¿Cuál es el problema? Que a esos ministros de Educación que deciden cosas no los votó nadie. Y hay alta rotación.

–Como a ningún ministro.

--No, no. En realidad los que formalmente son votados, son los de Provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y Neuquén, porque tienen el viejo esquema del Consejo de Educación que tiene que tener la aprobación del Senado. Pero siempre se aprueba el pliego. Entonces ninguno tiene los votos, ninguno paga costos por cómo levanta la mano o cómo decide. Es una especie de Senado donde representan a una provincia sin la convalidación de la legislatura provincial ni la convalidación del gobernador. Yo fui ministro de la Ciudad de Buenos Aires: cuando iba y decidía, no le preguntaba al Jefe de Gobierno si estaba bien lo que hacía. Eran decisiones que implicaban cambios en la política educativa de mi jurisdicción, en cuestiones económicas de mi jurisdicción. ¿A qué voy con eso? Que en términos estructurales eso no funciona porque, para funcionar en términos estructurales, los ministros tendrían que tener beneficios y costos cuando las cosas van bien y cuando las cosas van mal y tener involucrado al gobernador. Si es un ámbito de consenso general o de aprendizaje: fenómeno. Para una gran reforma, se necesita mucho más que eso.

--Te hago la última pregunta: ante la situación actual, ¿hay todavía razones para el optimismo?

--No quiero caretear, no soy de ese estilo. Yo soy una persona que todo el tiempo está pensando en estos temas. Tengo 45 años de antigüedad en la docencia. Empecé como maestro de escuela en Merlo, Provincia de Buenos Aires. Pasé por todos los niveles educativos, enseñé afuera. Ya no estoy para giladas.Ahora, en tanto educador que soy, siento que la Argentina tiene un enorme potencial. Hay mucho por hacer. Si me preguntás por dónde viene eso: lamentablemente o por suerte, tiene que venir una élite dirigente que lo piense de otra manera. Tal vez la élite está muy preocupada con la inflación, con el dólar. Tal vez esa sea su prioridad.Tal vez en algún momento eso se acomode. Mientras tanto, hay educadores que son fenomenales, que son Messi. El tema es que nosotros no podemos depender de los Messi de la educación. Yo vi ejemplos en algunas provincias --en Córdoba, en Mendoza, en Entre Ríos, en Río Negro: jurisdicciones de gobiernos distintos--. que están bien. Tienen que juntarse, tienen que generar masa crítica. Tenemos que dejar de lado el discurso de la corrección política, y pensar que porque todos los chicos quedan en la escuela y nadie abandona, con eso se garantiza el derecho a la educación. Hablemos de frente. Hablemos de verdad. Hace poco, el CIAS hizo un estudio que se llamaba “Escuelas Desbordadas”. Si están desbordadas, lo primero es contener. Ahora, con contener no alcanza. Hay que tener una visión prospectiva, interesante, que convoque a la gente. No sé si soy tan optimista como querías que lo fuera, pero: es la élite dirigente.

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Música electrónica y emancipación femenina | Diario Perfil 10 May 2026 13:58:23 -0300 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23363&id_item_menu=432 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23363&id_item_menu=432
Judith Butler. El género es una construcción performativa. | cedoc

S
e reconoce a Maddalena Casulana (c.1544-1590), compositora del renacimiento tardío, como la primera mujer que publicó un libro de composiciones bajo su propio nombre (Muñiz Rueda, 2025). Pionera en la defensa de la participación de ellas en las artes musicales, ha sido reivindicada como un referente del feminismo musical.

Aún así, el camino de la legitimación femenina sería sumamente áspero. Nannerl Mozart (1751-1829), hermana mayor de Wolfgang, fue reconocida en su infancia como prodigio del clavecín y el violín. No obstante, por el hecho de ser mujer, se le prohibió continuar con su carrera artística.

En el siglo XIX el Código Civil napoleónico sometía legalmente a la mujer francesa a la autoridad del marido (Lentz, 2020), cuestión que para muchas compositoras se convirtió en una condena al anonimato. Al respecto, singular es la situación vivida por Augusta Holmès (1847-1903), quien se vio obligada a registrar sus primeras canciones bajo el seudónimo de Hermann Zenta. Simular ser varón fue la estrategia para que su familia no descubriera que había elegido la música como proyecto de vida.

Surge en los 1920 la voz de Virginia Woolf y su crítica a las leyes patriarcales. Ahora el feminismo actúa como un poder alternativo que no solo resiste, sino que produce nuevas formas de legitimidad y organización social (Rosa Cobo, 2017). En la genealogía de la música electrónica, tal singularidad se manifestó a partir de mujeres que, desplazadas de los circuitos tradicionales, encontraron en la experimentación sonora un territorio de emancipación.

En una suerte de cambio de época, irrumpe Else Marie Pade (1924-2016). Su figura se agiganta a partir de enfrentar al nazismo repartiendo diarios clandestinos y fabricando bombas caseras. Es encarcelada y torturada. Impedida de continuar con su carrera de pianista, se convirtió -independiente del género- en la primera compositora de música electrónica de Dinamarca.

Cofundadora del Taller Radiofónico de la BBC (1958), la inglesa Daphne Oram (1925-2003) inició sus experimentos musicales manipulando ondas sonoras de manera gráfica. Al año siguiente funda su propio estudio donde desarrolló una tecnología -Oramics- consistente en dibujar formas y patrones sobre un rollo fotográfico de 35 mm. Dichos trazos serían interpretados por una máquina de creación propia, transformándolos en sonidos electrónicos. La creatividad femenina surge como otra forma de resistencia cultural (McRobbie, 1991), rasgo que contribuyó al desarrollo del género electrónico.

Dada su inmensa popularidad, una mención especial merece Wendy Carlos (1939). Nacida con el nombre de Walter, en Rhode Island, su transición de género en un contexto cuestionador puede leerse como un acto de empoderamiento. Judith Butler (1990) sostiene que el género no es una esencia fija, sino una construcción performativa que puede ser resignificada. En ese sentido, Carlos no solo abrió un espacio de autonomía identitaria, sino que trasladó dicha libertad a su práctica musical.

A los 14 años Wendy construyó una computadora casera por la cual ganó una beca en la Feria de Ciencias de Westinghouse para estudiantes secundarios. Su encuentro posterior con Robert Moog, con quien colaboró en el perfeccionamiento del sintetizador modular, fue decisivo. Como nadie, Carlos llevó las posibilidades sonoras del instrumento a un nivel inesperado en Switched-On Bach (1968). El disco vendió más de un millón de copias, ganó tres premios Grammy y se convirtió en el primer gran triunfo comercial de la música electrónica.

Evidenciar el rol femenino en esferas de vanguardia no es un gesto de corrección política, es reconocer que la experimentación sonora con medios electrónicos nació, en buena medida, gracias a mujeres impedidas de cohabitar otros espacios artísticos. Así, la música electrónica, territorio sin tradiciones de género heredadas, fue uno de los primeros lugares donde lograron avanzar la frontera y firmar con nombre propio.

*Doctor en Educación, profesor del área de educación de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella.

** Periodista especializado en música, productor radial y locutor nacional.

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Pablo Guidotti, exviceministro de Economía: "Domingo Cavallo se equivocó al decir que Luis Caputo es un trader sin teoría" | ámbito.com 10 May 2026 10:58:36 -0300 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23365&id_item_menu=432 nota_prensa.php?id_nota_prensa=23365&id_item_menu=432

Pablo Guidotti, exviceministro de economía entre agosto de 1996 y diciembre de 1999 (foto: Bolsa de Comercio de Buenos Aires).

Pablo Guidotti, exsecretario de Hacienda y viceministro de Economía entre agosto de 1996 y diciembre de 1999, salió al cruce del exministro Domingo Cavallo y defendió la gestión del tilular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo: "Se equivocó al caracterizarlo como un trader sin teoría. La gestión que está teniendo como ministro es muy buena".

El también decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella coincidió, sin embargo, con el diagnóstico económico del exministro: cree que salir al mercado de capitales es la vía para bajar el riesgo país, no al revés. "Es una postura muy difundida, no solo de Cavallo", aclaró.

En ese marco, Guidotti analizó la reciente mejora de calificación de Fitch sobre Argentina y advirtió que, si bien es "una muy buena noticia", el país tiene por delante "un camino largo" para recuperar credibilidad. "No creo que haya mejoras inminentes en Moody's y Standard & Poor's", afirmó. Según el economista, las calificadoras todavía miran dos cuestiones centrales: el restablecimiento del acceso normal al mercado de capitales y la acumulación de reservas. A continuación, la entrevista completa con Ámbito.

Periodista: ¿Cuánto puede interrumpir u opacar la situación de Manuel Adorni al programa económico?

Pablo Guidotti: Mirá, la verdad que no creo que impacte mucho en lo que es el programa económico ni en el seguimiento que hacen, por ejemplo, los mercados de capitales. Sí, obviamente puede tener un impacto en la imagen doméstica del Gobierno y eso eventualmente puede tener algún impacto a futuro en la dinámica hacia las elecciones de 2027, pero la realidad es que no me siento un experto en evaluar esa parte.

P.: En tanto empeore la imagen del gobierno nacional, menos posibilidades tiene de ser reelecto en 2027…

P.G.: Sí, pero creo que todavía estamos en una etapa bastante preliminar y me imagino que de acá a no mucho tiempo se aclarará la situación.

Creo que lo que el mercado y los inversores en general miran son más bien las políticas económicas y el estado de la economía. De hecho, por ejemplo, la suba de la calificación que hizo Fitch hace un par de días refleja eso: refleja que, en general, la confianza en la economía argentina, con todos los desafíos que tiene, está mejorando.

"No creo que haya mejoras inminentes de Moody's y Standard & Poor's sobre Argentina"

P.: La mejora en la calificación es una noticia importante, pero si tuviésemos que dimensionarla, ¿qué es lo que falta todavía para seguir escalando?

P.G.: Es una muy buena noticia, especialmente en el contexto actual de la guerra en Medio Oriente. Yo, por ejemplo, escuché en Washington a los número uno de las tres calificadoras importantes: Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch. Básicamente, la evaluación que ellos hacían del mundo emergente era una en la cual no veían un problema de bajas de calificación importantes, pero sí que las mejoras posiblemente se iban a retrasar.

En este contexto, creo que el hecho de que Fitch haya mejorado la calificación para Argentina es una buena noticia, porque efectivamente quizás ya lo tenían bastante decidido y el empeoramiento de la situación global no afectó esa decisión.

Ahora, creo que igual siempre se necesita más de una calificadora y, en este sentido, todavía hay que ver qué es lo que va a hacer Moody’s y qué es lo que va a hacer Standard & Poor’s. Mi impresión es que no va a haber mejoras inminentes en esas dos calificadoras.

O sea que es una noticia positiva, sin duda, pero es un camino largo. Y es un camino largo especialmente porque Argentina acumuló mucha falta de credibilidad durante décadas. Imaginate que durante la segunda mitad del gobierno de Menem Argentina estaba a un escalón de llegar a grado de inversión, que era BBB-. Después de ahí fuimos todo para abajo. Entonces, recuperar esa posición va a llevar todavía bastante tiempo.

P.: Usted considera que las otras dos calificadoras no harían, al menos de manera inminente, un anuncio similar. ¿Esto por qué lo ves así? ¿Por el contexto internacional o por la política interna?

P.G.: No, por el contexto internacional. Pero también creo que todavía están mirando dos cuestiones muy importantes. La primera es restablecer un acceso normal al mercado de capitales. Eso te da la tranquilidad de que el país va a poder refinanciar los vencimientos a futuro. Todavía es una tarea pendiente que el Gobierno ha dicho que no se quiere apurar porque quiere esperar primero una baja de la prima de riesgo mayor a la que ha ocurrido.

El segundo tema es la acumulación de reservas. La buena noticia es que, a partir de diciembre, Argentina adoptó como objetivo comprar dólares y tratar de acumular reservas, aunque cuando uno ve el monto de reservas brutas, ha crecido mucho menos de lo que el Banco Central ha comprado porque se han pagado vencimientos. Yo creo que, en este contexto, posiblemente están esperando que Argentina aumente más las compras de divisas y que pueda tener mayor tranquilidad financiera.

Esto es muy importante no solo para la cantidad de reservas. Yo creo que también es muy importante justamente para evitar que se produzca nuevamente volatilidad en el año electoral, que es el año próximo.


P.: Considerando, además, que ya después del primer semestre las condiciones para comprar y acumular divisas se vuelven más exigentes, ¿no? Y para cuando termine el segundo semestre estaremos en año electoral...

P.G.: Sí. Creo que posiblemente ahora, con toda la liquidación de divisas del campo, es un poquito más fácil. Pero creo que, de todas maneras, el ingreso de divisas también está relacionado con la credibilidad y la fortaleza de la política económica. No necesariamente sigue exactamente el balance comercial.

Todos los proyectos de inversión en los nuevos sectores, energía, minería, etcétera, también son ingresos de capitales que permiten eso. Entonces, creo que la acumulación de reservas puede seguir durante el año y el Banco Central debería aprovechar para incrementar sus compras con respecto a lo que ya dijo.

Y es cierto, como vos decís, que hacia fines de año ya va a empezar a jugar mucho la dinámica electoral de 2027.

P.: Si la acumulación de divisas también dependerá de la credibilidad del programa económico, ¿en qué estado ve esa credibilidad del programa económico hoy?

P.G.: Yo creo que la política económica del país ha fortalecido su credibilidad, pero Argentina todavía sufre de su pasado. La forma más fácil de identificar eso es ver que el soberano, el Gobierno, tiene que pagar una prima de riesgo por arriba de lo que pagan las empresas. Eso es algo que no se ve en otros países. En cualquier otro país, el crédito del Gobierno es el mejor y después vienen las empresas.

En Argentina está al revés. Eso básicamente se debe a que Argentina acumula en su historia reciente nueve defaults. Entonces, el mercado sigue muy atento a cualquier evolución política, económica, etcétera. Por eso, para mí es muy importante que se restablezca el ingreso al mercado de capitales de manera normal. Para eso, quizás el ejemplo más cercano que tenemos es Ecuador.

Ecuador reestructuró su deuda exactamente al mismo tiempo que lo hizo Argentina, en 2020, y durante los últimos meses emitió deuda y refinanció los vencimientos que tenía. Ese acto hizo que el riesgo país de ellos bajara. También se anunció que Bolivia está pensando en emitir un bono a una tasa del 9,25%, y hay que pensar que Bolivia estaba al borde del knockout hasta las elecciones.

O sea, creo que hay ejemplos de países emergentes que están ingresando al mercado aun con situaciones mucho más frágiles que Argentina. En este momento, Argentina tiene en muchos temas fundamentos mucho mejores que otros países emergentes. El tema de tener equilibrio fiscal es algo prácticamente inédito.

En la estructura de deuda que tiene Argentina, una vez que sacás la deuda intra sector público, estamos a niveles de deuda ya muy manejables. Y si a eso le sacás la deuda con los multilaterales, que normalmente se asume que se refinancia en el tiempo, la deuda que tiene el Gobierno con el sector privado hoy está más cerca del 30%.

O sea, son niveles realmente bajos que no deberían preocupar. Si preocupan es solamente porque Argentina todavía no probó que puede acceder al mercado y recuperar una relación normal con el mercado de capitales.

P.: ¿Por qué Argentina no prueba con acceder al mercado de capitales si está mejor posicionada frente a otros países?

P.G.: Yo creo que Argentina está esperando que el riesgo país baje más y tener condiciones más favorables. Eso es lo que ha dicho el Ministro en varias ocasiones: que tienen alternativas más baratas que acceder al mercado. Ahí es donde digo que hay un tema como de huevo y gallina.

Uno puede decir: “Bueno, espero que el riesgo baje para salir al mercado” o “si salgo al mercado, esa acción va a generar una baja en el riesgo”. Yo creo que el Gobierno hoy está posicionado en que quiere salir al mercado cuando el riesgo país sea mucho más bajo. Entonces, está recurriendo a otras formas de financiamiento, como por ejemplo estas operaciones con garantía del Banco Mundial y del BID que se están negociando.

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