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Clarín
5/08/17

Venezuela en su hora cero

Diáiogo con Margarita López Maya. La historiadora -de paso por Buenos Aires para participar del Congreso de Ciencia Política en la Di Tella- interpreta el caos y la represión de la última semana.

Por Agustín Scarpelli
Hace pocos días, exactamente el lunes último -pero parece mucho tiempo atrás- la historiadora sostenía en la revista digital opositora Prodavinci, tras la represión durante la votación por la Asamblea Constituyente, que la población venezolana debe perseverar en su lucha por una transición pacífica y democrática. Y le parecía importante que la sociedad reajustara su agenda de movilizaciones. Pero sonaba a la vez realista y terminal al describir que el país se ha quedado sin árbitros...

La Licenciada en historia y doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Central de Venezuela, Margarita López Maya, está de paso por la Argentina para participar de un Seminario Internacional sobre Política Latinoamericana, Organizado por la Sociedad Argentina de Análisis Político, en la Universidad Torcuato Di Tella. Durante años López Maya apoyó a Hugo Chávez; hoy, en cambio, puntualiza que se debe continuar documentando cada abuso de Nicolás Maduro e insistir con la presión internacional.

-¿Hasta dónde se ha militarizado el régimen de Maduro?

-Creo que se ha militarizado en dos sentidos: primero porque han devuelto a la cárcel a gente que le habían otorgado prisión domiciliaria por distintos motivos.

Téngase en cuenta que el fiscal que llevaba adelante la querella contra el líder del partido opositor Voluntad Popular Leopoldo López exiliado hace más de un año en EE.UU., y dijo que todas las pruebas presentadas son falsas. Con lo cual es difícil pensar que su detención y la de Antonio Ledezma estén respaldadas legalmente.

Son señales sobre el endurecimiento de la represión. Pero también, y esto es una novedad, fue muy descarnada la manera en que la plana mayor del Ejercito salió vestida de campaña, con sus trajes verdes y con las armas al cinto el pasado domingo. Diciendo que la democracia estaba más pujante que nunca, que no debíamos preocuparnos por los resultados electorales porque ya saldrían publicados y que los jóvenes debían portarse bien.

-¿Hasta qué punto se puede hablar de una cubanización del régimen venezolano?

-El objetivo de Maduro es mantenerse en el poder a toda costa. No veo muchas características ideológicas a lo que están haciendo. Sólo se sirven de un discurso socialista y revolucionario, de unas estructuras afines al régimen soviético y cubano, porque estas son totalitarias y les permiten perpetuarse en el poder. En ese sentido hay una cubanización.

-¿El régimen de Maduro es una continuidad del chavismo o estamos en presencia de otra cosa?

-Es una continuidad. Ellos utilizan como justificación el Plan de la Patria, que fue el último programa que ofreció el Presidente Chávez en la campaña del 2012. Lo que pasó que él tenía la ambición de imponer el socialismo del siglo XXI aunque nadie sabía muy bien de qué se trataba.

Entonces el modelo se fue pareciendo cada vez más al modelo cubano-soviético pero sin ningún nivel de eficiencia. Lo único que quedó de revolucionario fue la retórica. Yo sé que suena loco pero no hay racionalidad. La sociedad tiene 120 días en la calle reclamando la recomposición del hilo constitucional que se quebró. Y los partidos políticos y la iglesia católica junto con la comunidad internacional se suman a esos reclamos. La popularidad de maduro, mientras tanto, no llega al 10 por ciento y la del chavismo puede llegar al 20 por ciento. Y ese apoyo tiene que ver con un gran amedrentamiento que el gobierno ejerció sobre cerca de 8 millones de personas que viven del estado. Sin embargo, fueron a votar alrededor de 3 millones. Ese fue, más o menos, lo que se calcula que fue el nivel de participación. Es decir, un 15 por ciento del padrón.

-¿Qué hay de cierto en los rumores respecto de que el presidente Maduro podría abandonar el gobierno?

-Sí, no sería descabellado. Porque la convocatoria a la Asamblea Constituyente, fue una estrategia que Maduro utilizó para ganar tiempo. Pero lo que sucedió, en la medida en que el proceso se fue desarrollando, es que él empezó a postular que había que cerrar la Asamblea Nacional y destituir a la fiscal nacional. El mismo le dio un "carácter originario", lo cual colocaría a la Asamblea Constituyente tanto por encima de la Asamblea Nacional del Legislativo como de la Fiscalía y, por ende, del propio Presidente. Entonces, ahora, lo que se está esperando, es ver si Maduro va a poder tener el control sobre la Asamblea Constituyente (donde además de su esposa, Cilia Flores, y otros funcionarios del gobierno) o habrá otros capaces de ejercer el control de ese organismo, como Diosdado Cabello, que es lo que creen muchos en Venezuela.

-Según todas las versiones opositoras, existe hacia el interior del gobierno una profunda división...

-Eso es lo que estamos esperando ver. Eso podría significar que caiga Maduro y que venga un gobierno, dentro del chavismo, que promueva un paquete económico de ajuste y busque una salida negociadora.

-¿Cuáles son las causas por las que el ejército sigue respondiendo al gobierno de Maduro?

-Es difícil no pensar mal, porque los militares están comprometidos con negocios ilícitos. Estamos frente a un Estado penetrado por el narcotráfico, el contrabando de armas y el comercio de divisas.

-Usted dijo qué hay que presionar al ejército para que deje de apoyar a Maduro, pero ¿no podría conducir en caso de que esa presión sea eficaz a un golpe de estado?

-Bueno, los militares son una caja negra, y hay grupos que quizá sean más fascistas que el propio Maduro. Mientras que otros querrán negociar una vuelta a la insitucionalidad que hoy no existe.

-¿Pero es un riesgo?

Sí, pero en la consulta popular del 16 de julio se hizo una pregunta puntual y la gente contestó que las Fuerzas Armadas tienen que ponerse a derecho. No puede seguir defendiendo un gobierno ilegal e ilegítimo y tiene que ponerse al servicio de la Asamblea Nacional y de la Fiscalía.

-Venezuela se ha transformado en el centro de un conflicto geopolítico. ¿Cómo se organiza la presión internacional a favor y en contra del régimen de Maduro?

-China y rusia están apoyando al gobierno de Maduro. En el caso de los chinos, tienen inversión y deuda. Como el gobierno de Maduro no les paga las deudas, incluso han hablado con la oposición. Pero los rusos tienen más intereses geopolíticos: quieren apropiarse de PDVSA De hecho, Vladimir Putin, está dispuesto a apoyar a Maduro en un conflicto de cierta magnitud. Y todo eso pasa por Cuba, que es el principal aliado político de Maduro y volvió a convertirse en un actor central. Porque los intereses de China y de Rusia los procesa Cuba.


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