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10/05/17

Ana María Mustapic: "El desafío para el Gobierno es ver cómo será su desempeño en la provincia de Buenos Aires"

La directora del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella analiza las razones de la victoria de Mauricio Macri en 2015, el rol de Cristina Fernández de Kirchner, de Elisa Carrió y qué se juega realmente el oficialismo en las elecciones de medio término

Ana María Mustapic es especialista (y referente) en dos líneas de investigación: una centrada en las relaciones Ejecutivo-Legislativo en la Argentina y la otra en sistemas electorales y partidos políticos. Si bien en su tiempo libre “le fascina” mirar ópera, practicar yoga y cocinar, recientemente sumó un interés de tipo práctico, vinculado con la introducción de la Boleta Única (Australian ballot) en nuestro país.

Casada con el reconocido académico y profesor emérito de la UTDT, Juan Carlos Torre, cuenta que su tiempo es escaso y así lo refleja su mirada extenuada. Además de ser las cuestiones vinculadas a la docencia y dirección de la carrera, Mustapic se encuentra organizando junto a la Sociedad Argentina de Análisis Político, el XIII Congreso Nacional de Ciencia Política, que se desarrollará del 2 al 5 de agosto, en la Di Tella.



-Parecía difícil pensar en un candidato que ganará las elecciones presidenciales por fuera del peronismo y el radicalismo. ¿Cuáles fueron los factores principales que llevaron a que Mauricio Macri ganara en el 2015?

-En general se dice que las elecciones las pierden los gobiernos y son esas malas decisiones las que repercuten en sus candidatos. Entonces, creo que centralmente parte de ese triunfo de Macri hay que atribuírselo al gobierno en ese momento y al Frente para la Victoria, y en particular a la elección de Aníbal Fernández como candidato en la provincia de Buenos Aires. También los analistas señalan la importancia de Córdoba en esa elección. Si uno mira en la doble vuelta, Macri tampoco ganó por tanto, de modo tal que un gran error puede tener ese tipo de consecuencias.

La cuestión de un candidato distinto al peronismo y al radicalismo que pueda ganar las elecciones no era una cosa muy no pensada. Recuerdo colegas que decían “se puede suceder que un candidato ni del PJ ni de la UCR gane las elecciones pero seguro que ese candidato le va a resultar más difícil tener una mayoría en el Congreso”.

Entonces esto que pasó no era tan imprevisible por ser elección directa, distrito único, etc. Uno podría pensar que un candidato atractivo podría ganar las elecciones. El tema es después cómo gobierna, con qué tipo de apoyos, pero seguro no iba a poder tener mayoría en las dos cámaras. Y ese era el gran desafío fuera del peronismo y radicalismo, pero en particular fuera del peronismo.

-De todos modos, incluso si Cambiemos ganara estas elecciones de medio término, no tendría mayoría en ninguna cámara

-Exactamente. No cambia porque digamos pone en juego más Macri y Cambiemos en materia de renovación, sobre todo en Diputados, que por ejemplo el Frente para la Victoria. Y sobre todo por el tipo de distrito donde los pone en juego. Entonces de ahí de que aquellos que miran estos números te dicen “el Frente para la Victoria, dentro del peronismo, sin duda va a ser el que tenga más diputados, porque no son tantos los escaños que renueva”. Comparativamente Cambiemos tiene más.

-¿Qué balance hace del primer año de gobierno de Macri?

-A mi me parece que demostró que se puede enfrentar ciertos desafíos que por ahí el sentido común indicaba lo contrario, al no tener mayoría en el Congreso. Y sin embargo, los logró atravesar razonablemente bien. Por su puesto, mi mirada es del lado institucional y no del lado económico, porque no soy experta en eso.

También tuvo fracasos, pero es lo que uno puede esperar de un Presidente cuando no tiene mayoría en las cámaras. Lo cierto es que uno puede decir es que no hay una sensación de parálisis, porque era esa una de las cuestiones que se decía: un ejecutivo sin mayoría en el Congreso, se va a enfrentar a una parálisis. Afortunadamente no se dio eso.

Por ahí lo que más puede afectar el funcionamiento, las vinculaciones y las relaciones de un Ejecutivo con el Congreso donde no tiene mayoría es si está demasiado polarizado. Y acá haciendo alianzas con otros partidos pudo Macri sobrellevar la cuestión, inclusive en el Senado. Ahí también está la cooperación de la oposición en la Cámara Alta de hacer todo más transitable y que en años electorales medio se paraliza. Pero también esto pasa en gobiernos que tienen mayorías en las dos cámaras. Si uno mira qué tal la producción legislativa, etc. va a observar que en los años electorales disminuye.

-Al escuchar las declaraciones de María Eugenia Vidal, parecería que ganar las comicios de medio término no sería algo tan relevante. Desde su mirada, ¿Qué se juega realmente el oficialismo en ésta elección? ¿Y qué pasa si el oficialismo pierde las elecciones legislativas?

-¿Qué es lo que se llama ganar o perder? Acá la cuestión central pasa por la provincia de Buenos Aires. El gran desafío para el gobierno es cómo va a ser su desempeño en este distrito. Ahí no coincido con Vidal, yo creo que son importantes porque esto te da mayor legitimidad para poder enfrentar los dos años que quedan por delante.

A veces las elecciones se pierden por poco y no es tan tremendo. Pero se percibe como si fuera una gran derrota. En el 2009, cuando pierde Néstor Kirchner tampoco fue por tanto, pero no pasa por cuánto se perdió. La cuestión es si se gana o se pierde. Entonces, las elecciones legislativas son importantes y es importante lo que suceda en la provincia de Buenos Aires.

-Hace unos meses, la vicepresidenta, Gabriela Michetti, decía que lo más efectivo sería, por lo menos durante un tiempo, evitar las elecciones de medio término, por "la competencia destructiva" que se genera entre los partidos ¿Qué opinión tiene de esta frase?

-Tener elecciones frecuentemente es lo que lleva a los políticos a estar casi en campaña permanente. Tus energías son limitadas y con elecciones frecuentes tenes que invertir tu energía en eso y por ahí sería mejor invertirlo en otras cuestiones. Pero este es el sistema en el que vivimos.

En la reforma constitucional del 72, que se hizo bajo el gobierno de Lanusse, y se eliminaron las elecciones de medio término. Durante el gobierno de Isabelita, con un contexto crítico, a veces uno se preguntaba si hubiera habido elecciones legislativas, quizás eso le daba oxígeno a su gestión. Pero no había elecciones de medio término. Y antes de que desarrollaran los nuevos comicios, vino el golpe de estado.

Uno de los problemas que plantean estas elecciones legislativas es que no renuevan totalmente las cámaras, las renuevan por mitades. En Estados Unidos se renueva toda la Cámara de Representantes. Entonces esas elecciones no te devuelven la nueva composición del Congreso, en función de lo que son las preferencias expresadas en esas elecciones. Entonces la mitad de los escaños es de las elecciones de hace dos años atrás. De algún modo, este sistema de representación es muy conservador y a veces puede ser una limitación cuando se quiere hacer algún tipo de cambio.

-En términos electorales, ¿A quién le suma más que se acentúe la llamada “grieta”, al oficialismo o a la oposición?

-En principio, la idea es que le conviene más al Gobierno. A la oposición no le conviene. Obviamente a Massa no le conviene como una estrategia electoral. Quizás al Frente para la Victoria, si estuviera Cristina le convendría. Pero también hay que ver ahí qué es lo que pasa, porque esto también depende de la elección de sus candidatos.

-¿Cómo ve el lugar de CFK hoy? ¿Cree que va a ser la líder de la oposición, más allá de que se presente o no como candidata?

-Ella es una líder, no me quedan dudas. Por lo menos para un sector de la población, ese rol lo tiene. Y creo que por ese lado, podría mantener ese liderazgo. Además moviliza mucho apoyo por el lado de la gente más joven. Entonces eso a uno le podría decir que captura los intereses y preferencias de un sector importante de la sociedad. Yo creo que sí, que hoy ella ocupa ese lugar.

-¿Qué representa Elisa Carrió para el gobierno nacional?

-El tema con el rol de Lilita es lo que uno debería esperar de una coalición. Porque una coalición no implica que yo compre todos los temas. Si uno se fija como son los gobiernos de coalición en Europa, es un conjunto de negociaciones y acuerdos muy precisos. Después hay un montón de otros temas en los cuales yo no tengo porque estar de acuerdo con el resto de los socios.

Uno está como más acostumbrado a que yo tengo que estar subordinado y una coalición es mucho más que eso. Entonces aparece todo lo que los socios de la coalición pueden aportar individualmente, al margen de la sociedad de la que forman parte.

-¿Cómo analiza la situación de Martín Lousteau en Cambiemos?

-Yo creo que ahí hay una cuestión estratégica de parte del PRO, porque quieren asegurarse su bastión y su presencia en Capital Federal. Tienen que mantener su propio perfil. Si uno lo piensa en términos electorales quiźas ir separados es mejor, porque dentro de todo Lousteau forma parte de la “misma familia” aunque sabe que no va a contar con todo el apoyo.

El PRO en la Ciudad tiene que renovar muchos legisladores y no creo que consiga renovarlos todos, porque tendría que conseguir un porcentaje muy alto de votos. De repente, separados suman y mantienen el mismo número de legisladores.

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