
17/11/8
Las expectativas inflacionarias y la baja credibilidad de gobierno
<SPAN class=txt id=bajada>La diferencia existente entre la inflación esperada por el público y lo que estiman los analistas, vuelve a superar los veinte puntos. Esta significativa diferencia demuestra la poca credibilidad que ostentan por estos días los números oficiales, utilizados como caballitos de batalla en los últimos años tanto por oficialistas como por opositores.</SPAN>
POr Alejandro Burckas
Un informe de la Universidad Torcuato Di Tella señala que las expectativas inflacionarias de los argentinos se mantienen estables. Según este estudio, la inflación prevista por el público para los próximos doce meses se mantiene en un porcentaje alto, aunque menor al reflejado en relevamietos anteriores. Con respecto a la encuesta realizada en el mes de octubre, la expectativa disminuye, en un promedio nacional, 2,3 puntos porcentuales, quedando en el 31,9 por ciento. Porcentaje que incluso supera las proyecciones más negativas de las distintas consultoras privadas, dejando al descubierto la sensación pesimista que tiene el común de la gente en lo que a inflación se refiere.
Si bien la disminución en las expectativas inflacionarias es, sin dudas, un dato positivo, no hay que soslayar que un 31,9 sigue siendo un porcentaje importante y denuncia la poca confianza de los sondeados, y por lo tanto de gran parte de los ciudadanos, en la efectividad de las políticas que ha implementado el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para detener la suba de precios.
Pero, de todas maneras, se espera que el porcentaje siga disminuyendo, aunque no en gran medida, producto de la crisis internacional. Se aguarda que esta turbulencia de los mercados traiga como consecuencia un enfriamiento económico, tanto en el país como en el mundo. De este modo, se verían afectados tanto el mercado interno como las exportaciones, obligando a una baja de precios generalizada.
Los especialistas coinciden en que esta baja de los precios no se dará en lo que queda de este año ni en los primeros meses del próximo debido a las acostumbradas subas estacionales que provocan las fiestas y el período de vacaciones. Es por esto que una real disminución en los precios y, por lo tanto, un freno en la escalada inflacionaria, recién se palpe en el segundo semestre de 2009.
El promedio de expectativas de inflación desciende en todas las regiones del país. En la Capital Federal disminuye un 3,1 por ciento, situándose en el 31,9 por ciento, al igual que el promedio nacional. En el Gran Buenos el descenso es del 1,3 por ciento, marcando 32 puntos porcentuales. Mientras que en el resto de las provincias, en su conjunto baja 3,3 puntos porcentuales, situándose en un 30,8 por ciento.
Homogeneidad y diferencias
Otro dato significativo que se desprende del trabajo realizado por la Universidad Torcuato Di Tella es que las expectativas inflacionarias se vuelven a homogeneizar entre los distintos estratos socio-económicos, mientras que se alejan de las oficiales que realizan desde el gobierno nacional.
Según este informe, si se toman las respuestas según el nivel socioeconómico de las personas encuestadas, teniendo en cuenta principalmente el nivel educativo, se observa una contracción de cinco puntos porcentuales en la inflación prevista en los estratos de menores recursos con respecto al mes pasado, quedando en un 30,4 por ciento, mientras que la misma cae levemente para los sectores de mayor poder adquisitivo y se ubica en el 32,2 por ciento. Esta disminución de la brecha es un caso testigo de que los distintos sectores sociales se ven igualmente afectados por la escalada inflacionaria.
Por el otro lado, la distancia con las cifras oficiales es cada vez mayor. Para los próximos doce meses, los analistas macroeconómicos consultados en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central de la República Argentina, anticipan que el resultado de la medición del Indice de Precios al Consumidor (IPC) del Gran Buenos Aires se incrementará, en promedio, un 9,2 por ciento.
De esta manera, la diferencia existente entre la inflación esperada por el público en general, y lo que estiman los analistas, vuelve a superar los veinte puntos y se ubica en 22,7 puntos porcentuales, una diferencia significativa que demuestra la poca credibilidad que ostentan por estos días los números oficiales, utilizados como caballitos de batalla en los últimos años, tanto por oficialistas como por opositores.
Un informe de la Universidad Torcuato Di Tella señala que las expectativas inflacionarias de los argentinos se mantienen estables. Según este estudio, la inflación prevista por el público para los próximos doce meses se mantiene en un porcentaje alto, aunque menor al reflejado en relevamietos anteriores. Con respecto a la encuesta realizada en el mes de octubre, la expectativa disminuye, en un promedio nacional, 2,3 puntos porcentuales, quedando en el 31,9 por ciento. Porcentaje que incluso supera las proyecciones más negativas de las distintas consultoras privadas, dejando al descubierto la sensación pesimista que tiene el común de la gente en lo que a inflación se refiere.
Si bien la disminución en las expectativas inflacionarias es, sin dudas, un dato positivo, no hay que soslayar que un 31,9 sigue siendo un porcentaje importante y denuncia la poca confianza de los sondeados, y por lo tanto de gran parte de los ciudadanos, en la efectividad de las políticas que ha implementado el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para detener la suba de precios.
Pero, de todas maneras, se espera que el porcentaje siga disminuyendo, aunque no en gran medida, producto de la crisis internacional. Se aguarda que esta turbulencia de los mercados traiga como consecuencia un enfriamiento económico, tanto en el país como en el mundo. De este modo, se verían afectados tanto el mercado interno como las exportaciones, obligando a una baja de precios generalizada.
Los especialistas coinciden en que esta baja de los precios no se dará en lo que queda de este año ni en los primeros meses del próximo debido a las acostumbradas subas estacionales que provocan las fiestas y el período de vacaciones. Es por esto que una real disminución en los precios y, por lo tanto, un freno en la escalada inflacionaria, recién se palpe en el segundo semestre de 2009.
El promedio de expectativas de inflación desciende en todas las regiones del país. En la Capital Federal disminuye un 3,1 por ciento, situándose en el 31,9 por ciento, al igual que el promedio nacional. En el Gran Buenos el descenso es del 1,3 por ciento, marcando 32 puntos porcentuales. Mientras que en el resto de las provincias, en su conjunto baja 3,3 puntos porcentuales, situándose en un 30,8 por ciento.
Homogeneidad y diferencias
Otro dato significativo que se desprende del trabajo realizado por la Universidad Torcuato Di Tella es que las expectativas inflacionarias se vuelven a homogeneizar entre los distintos estratos socio-económicos, mientras que se alejan de las oficiales que realizan desde el gobierno nacional.
Según este informe, si se toman las respuestas según el nivel socioeconómico de las personas encuestadas, teniendo en cuenta principalmente el nivel educativo, se observa una contracción de cinco puntos porcentuales en la inflación prevista en los estratos de menores recursos con respecto al mes pasado, quedando en un 30,4 por ciento, mientras que la misma cae levemente para los sectores de mayor poder adquisitivo y se ubica en el 32,2 por ciento. Esta disminución de la brecha es un caso testigo de que los distintos sectores sociales se ven igualmente afectados por la escalada inflacionaria.
Por el otro lado, la distancia con las cifras oficiales es cada vez mayor. Para los próximos doce meses, los analistas macroeconómicos consultados en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central de la República Argentina, anticipan que el resultado de la medición del Indice de Precios al Consumidor (IPC) del Gran Buenos Aires se incrementará, en promedio, un 9,2 por ciento.
De esta manera, la diferencia existente entre la inflación esperada por el público en general, y lo que estiman los analistas, vuelve a superar los veinte puntos y se ubica en 22,7 puntos porcentuales, una diferencia significativa que demuestra la poca credibilidad que ostentan por estos días los números oficiales, utilizados como caballitos de batalla en los últimos años, tanto por oficialistas como por opositores.
