
Los Di Tella. Una familia, un país
<P>Nicolás Cassese. Editorial Aguilar.</P>
Cada tanto se ve por la calle algún mítico SIAM Di Tella, el automóvil “moderno” de la clase media argentina de los años sesenta. Todavía, en alguna fiesta familiar, se consumen bebidas enfriadas en una de esas sólidas heladeras. Las huellas de aquella usina de la vanguardia que fue la sede de la calle Florida del Instituto Di Tella pueden rastrearse en muchas de las obras de los artistas consagrados y son punto de referencia inevitable. Numerosos profesionales y académicos pasaron en esos años por sus centros de investigación o cursaron sus estudios en la Torcuato Di Tella. Y hasta es posible que algún kelper conserve un osito de peluche de los enviados por Guido en su función de canciller.
Desde que el viejo Torcuato bajó del barco de inmigrantes y a los 18 años fundó la fábrica de amasadoras de pan que creció hasta convertirse en un imperio, la historia de la familia Di Tella está ligada a la historia nacional. El apellido es un sello que ha dejado su marca en la industria, el arte, las ciencias y la política, y representa la esperanza de una burguesía que quiso ser industrial e ilustrada. Del relato íntimo de esta saga surgen los conflictos de una familia poderosa, pero también las tensiones del país que los cobijó; asomarse a esas vidas es también una forma de comprender el pasado.
